
Marcelo Katz: “Es muy emocionante ver a chicos ponerse al público en la palma de la mano”
El espectáculo "Se mueve", primera realización de los alumnos más chicos de la escuela de clown que dirige Marcelo Katz, será reestrenado este sábado 8 de agosto, a las 17, en Espacio Aguirre, ubicado en Aguirre 1270 de esta Capital Federal.
“Es muy emocionante y divertido ver a pulgas de entre nueve y trece años ponerse al público en la palma de la mano, emocionarlo, jugar, divertirse, manejar los ritmos”, afirma el docente de clown sobre la puesta en la que los alumnos más chicos de su escuela abordan la temática del movimiento desde diferentes ángulos.
¿Por qué clown y no payaso?
Con payaso se define más al payaso de circo, de vestuario muy colorido y de maquillaje cargado. Con rutinas que tienden básicamente o estrictamente a buscar la risa en los espectadores. El clown pertenece al mundo del teatro, por eso su vestuario y su maquillaje son más teatrales y, si bien lo cómico está muy presente en su trabajo, el primer objetivo es el de establecer un contacto emocional con el público.
¿Cuáles son los ejes de la formación del clown en su escuela?
Los ejes tienen que ver con recuperar el placer de jugar y aprender a convertir ese juego en un regalo para el público. Otro punto es aprender a servirse del propio color interno y de las propias dificultades y potencias que hay en cada uno para convertirlas en un material escénico, que en algún punto se va a manifestar en una cosa más interna. Esto implica un profundo trabajo de aceptarse tal cual uno es, jugar con eso y dejar de patalear tratando de ser otro con más de esto y menos de aquello.
Otra característica es el trabajo sobre el vacío, el cual genera mucho miedo porque queremos tener todo organizado y queremos tener claras las cosas que hay que hacer. Pero en el vacío, en ese momento de “no tengo la menor idea de qué hacer”, surge el delirio más expresivo y sorpresivo del trabajo.
¿La propuesta es solamente para actores?
Es para cualquiera que quiera transitar el placer de jugar y descubrir el camino de contactar con el otro y divertirse para divertir.
¿Qué diferencia a los clowns adultos de los chicos?
Las edades más pequeñas, los de 4 y 5 años, son un diamante en bruto, un clown hecho y derecho. Tratamos que se contacten con sus compañeros y aprendan a ofrecer sus delirios al público, que en la escuela está conformado por los compañeros. En los grupos comprendidos entre los 6 y los 10 años comienzan un aprendizaje técnico que les permite construirse y construir las escenas para llegar más lejos. Y a partir de los 11 años el trabajo es muy similar al que se hace en la escuela de adultos.
¿Cómo nació “Se mueve”?
Conversando con Hernán Salcedo, que es el primer profesor que tuvimos en la escuela de chicos, y con Marcos Arano, que es el coordinador, coincidimos en las ganas de hacer el primer espectáculo con los alumnos más pequeños y, pensando temas, decidimos elegir el movimiento. De ahí, “Se mueve”.
¿Qué define a esta puesta en particular?
Si bien cada año tenemos las muestras de fin de curso, es la primera vez que hacemos un espectáculo con chicos. Es muy emocionante y divertido ver a pulgas de entre nueve y 13 años ponerse al público en la palma de la mano, emocionarlo, jugar, divertirse, manejar los ritmos,.
¿Qué lugar tiene la improvisación en este espectáculo?
Nuestra manera de crear es a partir de improvisaciones. En los ensayos se suceden las pruebas de escenas, situaciones, materiales, de los cuales los distintos filtros van dejando lo más interesante que va a conformar el espectáculo. En el espectáculo hay momentos que están marcados y hay espacios que están abiertos y librados a la resolución de los clowns en el momento presente.
¿Es una obra para chicos?
Nosotros en general no hacemos espectáculos para chicos. Hacemos espectáculos en algunos casos para adultos y en otros casos para personas, grandes y chicos. Cada franja etaria se lleva su tajada.
Fuente: Télam
viernes 7 de agosto de 2009
Marcelo Katz: Se mueve
Doña Disparate y Bambuco
Diversión y ternura aseguradas
La entrañable obra de María Elena Walsh fue escrita en 1963. Interpretada por Anita Martínez y Diego Ramos, mantiene su vigencia.
Entre cuentos y canciones transcurre la encantadora Doña Disparate y Bambuco, de María Elena Walsh. Anita Martínez y Diego Ramos, bajo la dirección de Juan Bautista Carreras, protagonizan esta obra infantil, en el teatro Broadway. Un musical puesto en escena para ser disfrutado por toda la familia. Los distintos cuadros suceden de un modo tan mágico sobre el escenario, que es justo destacar ese enorme respeto hacia el público menudo con el que está concebido el espectáculo.
Con coreografías de Verónica Pecollo y música de Martín Bianchedi, se trata de una obra que recrea con creatividad el universo de canciones de su autora (El Reino del Revés, Canción para tomar el té, El último tranvía, entre tantas otras), y lo hace en función de una historia. Además de Anita y Diego, actúan Analía Riamonde, Cecilia Stancato, Laura Pereyra, Esteban Fiocca, Andres Kyle, Raúl Aquino, Adrián Kiss y Sebastián Gutiérrez.
La colorida puesta tiene bastante de circense. Payasos, malabaristas y acróbatas que sorprenden con sus piruetas acompañan la anécdota alrededor de la cual gira el espectáculo. Colchonetas, sogas y zancos son algunos de los elementos con los que realizan las pruebas que capturan la atención de grandes y chicos.
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Musicool
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Los nervios de un casting
Vanesa Butera, Fernando Dente y Agustina Vera, dirigidos por Ricky Pashkus, logran un clima festivo.
Tres jóvenes aspirantes a artistas de comedia musical se presentan a un casting, con la esperanza de conseguir un papel. En esa audición depositan sus sueños con vehemencia. De eso se trata Musicool, un espectáculo muy bien realizado, que con pocos -pero efectivos- recursos, logra un resultado elogiable. Se estrenó en el Velma Café, un espacio en el que se puede tomar algo mientras se disfruta del show, y se presenta los viernes a las 0.30.
Vanesa Butera, Fernando Dente y Agustina Vera son los protagonistas de esta obra musical, dirigida por Ricky Pashkus. Son verdaderos profesionales del género y aquí lucen sus voces, sus dotes para bailar y su histrionismo con enorme gracia y frescura. Los acompañan músicos en vivo, que interactúan con ellos.
Se trata de una propuesta que busca contar cómo se vive una audición. Los nervios, las angustias, las frustraciones. Pero por sobre todo, las ilusiones que se ponen en juego cada vez que alguien se postula para lograr un lugar en el elenco de un musical. Aunque Musicool habla de un universo preciso, cuyas internas conocen tantísimos artistas acostumbrados a largas esperas, a completar formularios y afrontar pruebas de canto, baile y actuación, no hay hermetismo: cualquiera puede seguir la sencilla trama y entender sus códigos.
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Alfredo Alcón: Rey Lear

Nota del 31 de julio
Alcón se corona como Lear e inaugura un teatro
Humilde y dócil, se entrega a una charla en la que habla de inseguridades y despliega anécdotas
Alfredo Alcón llega con puntualidad a la nota, está de buen humor y se presta a hacer las fotos con dócil entrega. Nada de lo que se ve en él deja a la vista algún rasgo de gran señor de la escena nacional. Por el contrario, si algo surge es desde el lado de quienes lo miran, de los otros. El ni se inmuta, sonríe y dice permiso, perdón y gracias como el niño más educado. Hasta que se sienta -se siente cómodo- y se pone a hilvanar anécdotas de tonos sepia que con su voz, su risa estertórea y alguna que otra palabrota recobran sus colores y su vida. Allí están Margarita Xirgu, Lautaro Murúa, Tita Merello, María Casares...
Cuesta creerle cuando dice que es enfermizamente tímido e inseguro. O cuando se anima a decir que tuvo que dejar el proyecto del primer Rey Lear que iba a encarnar (hace tres años en el San Martín, dirigido por Jorge Lavelli). "Sentí que se me venía el mundo encima; no me sentía capaz de hacerlo, me dio un miedo terrible y no pude seguir." Un caballero el hombre, que trata de poner el eje del problema sobre sí mismo y no sobre los demás. Sólo hablando de otras experiencias, de otros procesos de trabajo, se podrá entender por qué sintió que el mundo se le venía abajo.
Pero de eso no le gusta hablar, prefiere hacerlo de otros Lear, como el que lo tuvo como protagonista en el Centro Dramático Nacional de España durante todo el año pasado o, mejor aún, del que está por encarar (desde esta noche) en el Nuevo Teatro Apolo. Lo acompañan Joaquín Furriel, Juan Gil Navarro, Roberto Carnaghi, Mónica Santibáñez, Roberto Castro, Horacio Peña, Carlos Bermejo, Paula Canals, Ricardo Merkin, Julián Vilar, María Zambelli y Paul Mauch. Allí lo dirige Rubén Szuchmacher, un director con el que ya reincidió tres veces porque "lo huele", según dice. "El y yo sabemos cosas del otro que no se pueden explicar con palabras, son intuiciones. El sabe verme cuando me equivoco o tengo miedo o me agarran ataques de desesperación y me quiero ir. Me huele y sabe que estoy desafinando por desesperación que, de hecho, es parte de mi manera de buscar un personaje", explica Alcón, verborrágico y expresivo.
-El año pasado en España y ahora acá sí sentiste que podías con el personaje...
-No es que pensé ahora sí, sino que fue sucediendo, cada día que pasaba sentía que estaba en una aventura inalcanzable de la que quería seguir siendo parte. Y cuando, tiempo después, empecé a trabajar con Szuchmacher fue empezar otra vez de cero, ya no me acordaba nada de lo que había hecho en el Rey Lear español. Sí tenía una experiencia, pero es como cuando te volvés a enamorar, no te sirve la experiencia anterior, no podés medir a la nueva persona con las reglas de la otra. Además, no me veo cuando estoy actuando, y los caminos no son siempre los mismos para llegar a determinado lugar. Es tan rica la obra que es imposible no encontrarle cosas nuevas en cada lectura. Cada vez es como cuando te metés en el mar sin saber nadar, no hay nada mejor que dejarse llevar para, cuando volvés a la costa, poder decir "¿dónde estoy". Ese segundo de desconcierto, hasta que uno vuelve a ser racional, es maravilloso. Por eso digo que la experiencia sirve muy poco. Si aplicara mi experiencia de Rey Lear porque la hice sería un estúpido, no la hice, pasé por ahí, me metí en ese mundo y traté de compartir esa vibración tan viva, tan humana, con otros, pero no la hice. Por eso hay que tener cuidado con la experiencia, no hay que sobrevalorarla.
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Todo por un cumpleaños feliz
Los que van a las escuelas de comedia musical cada vez son más chicos

Cantar, bailar, jugar
Bailar, cantar y actuar es furor entre chicos, adolescentes y jóvenes. Por eso cada vez hay más escuelas de comedia musical, que conjugan estas tres disciplinas, con miles de alumnos que forman parte de este boom propulsado desde la pantalla de televisión local con programas como Patito Feo, Casi ángeles , y antes Floricienta o Chiquititas . Pero este auge no se da sólo en la Argentina, sino que es un fenómeno mundial, como lo demuestra el gran éxito de las películas High School musical .
Cada vez empiezan desde más chicos. Desde los 3 o 4 años, con clases que en realidad no son de comedia musical, sino juegos con música y baile. Poco a poco van incorporando la postura, el sentido del ritmo, la coordinación; entran en contacto con distintas melodías; amplían el repertorio de canto y su registro vocal; ejercitan la respiración, la relajación y la elongación. Todo lo que aprenden lo muestran en las presentaciones y shows de fin de año.
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Alfredo Alcón, Roberto Carnaghi, Joaquín Furriel y Juan Gil Navarro: Rey Lear
Nota del 31 de julio
Cuarteto real
Con Alfredo Alcón como punta de lanza, la semana que viene estrenan "Rey Lear", bajo dirección de Rubén Szuchmacher, en el flamante teatro Apolo (ex Lorange). Exponentes de dos generaciones bien distintas, los cuatro actores se sumergen en el universo de las diferencias, que en este caso parecen sumar más que restar. El clásico de Shakespeare los reúne por primera vez.
No había cartelitos que indicaran quién se sentaba dónde. Ni estrategias. Se abrió la puerta del camarín y ellos se ubicaron como fueron entrando. De un lado de la mesa, Alfredo Alcón y Roberto Carnaghi. Del otro, Joaquín Furriel y Juan Gil Navarro. Más de uno hablaría de duelo generacional. Pero Alcón, hombre que sabe ponerle palabras a las sensaciones, reconoce que "siempre me asusta cuando enfrentan a las generaciones. No siento que los más jóvenes me traten como a un extraterrestre. Yo los miro y aprendo de los chicos, hay algo que ellos tienen que yo no tengo. Y ojo que no lo digo de humilde, porque si fuera humilde no haría Rey Lear... Así que no hay discusión alguna acerca de que humilde no soy".
Entre sabrosos capuchinos que preparó el productor y un entorno de espejos que termina juntando lo que las sillas habían separado, la confesión de Alcón provocó la carcajada de sus "nuevos compañeros de aventura", que desde la semana que viene protagonizarán el clásico de William Shakespeare, bajo la dirección de Rubén Szuchmacher, en el recientemente inaugurado teatro Apolo (ex Lorange). Aún con plásticos en las butacas y cierto aroma a obra que entra en su tramo final, la sala es testigo de uno de los últimos ensayos y de la producción fotográfica que los tiene como un cuarteto afianzado en la confianza mutua, mas no en el trabajo compartido: el miércoles -día del estreno-será la primera vez que estén los cuatro juntos arriba de un escenario frente al público. Cada uno de ellos ha grabado, actuado o filmado con alguno de los otros tres, pero ninguno de los más chicos (ver Dos audiciones...) había trabajado antes con Alcón.
"A veces leo reportajes de actores, que por supuesto no voy a nombrar porque no he tomado vino, que hablan como si supieran todo sobre el oficio y como si conocieran todo... Cómo no se aburren de ser tan sabios. Hay que estudiar teatro, claro, pero luego te tenés que animar a tirarte en pelotas al mar sin saber nadar. A mí me da miedo cuando se habla del peso de la experiencia. Yo salgo a escena -admite Alcón- tan cagado como Nicolás Cabré, o Fabián Vena, o como Juan o Joaquín".
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miércoles 5 de agosto de 2009
30 días, un musical de hoy
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Cómo atravesar un mal momento
Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler eligieron esta vez el rumbo de una obra intimista, muy bien interpretada.
Pepe Cibrián Campoy salió de su registro habitual. Escribió un libro para sólo tres actores y concretó una puesta con poquísimos elementos escenográficos y un vestuario sin pompa. Pese a que en el programa de mano está definida como comedia musical, se trata más bien de una obra de texto, que abre el juego a algunos temas musicales. De este modo Cibrián revierte la tendencia a la predominancia de parlamentos cantados de sus últimas realizaciones.
Si bien no es la primera vez que produce un texto original, es cierto que con las versiones de Otelo (en gira nacional), Drácula, Las mil y una noches, por citar sólo algunos títulos, trazó un rumbo del que se aparta con 30 días, un musical de hoy. Este trabajo, al igual que los anteriores, lo creó junto a Angel Mahler. Con este cambio de dirección, sin restar méritos a sus otras puestas, logra un libro de temática fuerte, en el que manifiesta (como expresó a Clarín) una preocupación propia, extensible a la condición humana.
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Marilú Marini: Invenciones
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Nota del 30 de julio
Apuntes contra el buen gusto
Estrena hoy "Invenciones", basada en textos de Silvina Ocampo, con dirección de Alejandro Maci.
Desliza Marilú Marini que su reencuentro con Buenos Aires -tras el estreno de Inscrustaciones hace dos años dirigida por Alfredo Arias- se asemeja al vínculo creado en una larga relación amorosa "hay momentos de bronca, pero te une un profundo amor. Cada retorno es algo conmovedor", dice la actriz instalada en París hace décadas.
En el teatro Alvear estrena hoy el unipersonal Invenciones, basado en textos de Silvina Ocampo con dirección de Alejandro Maci. Al igual que Inés Saavedra -quien estrenó dos excelentes espectáculos Divagaciones y Cortamosondulamos-, Marilú Marini se sintió intensamente atraida por los textos creados por la hermana menor de las Ocampo. "Hace años que tenía una necesidad de trabajar con sus textos, por lo delicada y lo extrañamente original que es ella como escritora y poeta -dice-. Pienso que Silvina Ocampo es la abuela de Copi, lo noto en el humor: ambos revelan otro aspecto de lo cotidiano y al mismo tiempo son dos baluartes contra la banalidad. "
¿En qué consistió la selección de textos para la composición del espectáculo ?
Fue un trabajo quijotesco de Maci, a quien conocí en El impostor, una película basada también en un cuento de Silvina. Maci elaboró una escritura teatral, ya que son textos que provienen de distintos libros: Invenciones de un recuerdo y Ejércitos de la oscuridad, materiales muy íntimos de ella. A eso se agregaron entrevistas y dos sonetos.
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30 días
Como una pieza de cámara
En una de las salas del flamante complejo teatral recién inaugurado que lleva el nombre de su madre, Ana María Campoy, Pepe Cibrián estrenó "30 días", al que subtituló "Un musical de hoy".
Se trata de la historia de dos muchachos jóvenes y amigos, Juana y Manu, que se encuentran para decirse, una, que se va a suicidar y el otro, que sólo le quedan treinta días de vida. Después sabremos más datos de su historia, que pertenecen a estratos sociales diferentes, que Juana se cuestiona su vida, el aburrimiento, cierto estado a la deriva sin objetivos demasiados claros, que Manu al menos tiene una carrera, la fotografía y parece más centrado. También aparecerán sus respectivas madres, una idishe mame, la de Manu y una señora delirante, puro mambo y cursilería.
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Manuel Puig

El teatro de Manuel Puig
En su momento, Manuel Puig fue ninguneado por los círculos literarios argentinos. Con el tiempo, algunas de sus novelas –Boquitas pintadas, La traición de Rita Hayworth, entre otras– fueron canonizadas y se reivindicó su figura marginal para las letras argentinas. Sin embargo, hasta ahora no se había recuperado al Puig dramaturgo. Esa falencia empieza a ser reparada con la reciente publicación de Teatro reunido (Editorial Entropía), un libro que incluye las obras El beso de la mujer araña (adaptación teatral de su novela más exitosa), Bajo un manto de estrellas, Misterio del ramo de rosas, Triste golondrina macho y Un espía en mi corazón (esta última una comedia musical inédita). Con prólogo del crítico Jorge Dubatti, el libro ratifica una impresión previa a su lectura: el carácter “teatral” de buena parte de su literatura. Las piezas que aparecen en Teatro reunido, alejadas de toda idea de realismo, pertenecen al período de exilio de Puig, que se inició en 1974 luego de haber sufrido amenazas telefónicas.
Fuente: Página/12
Claudio Quinteros y Nayla Pose: Nuestros padres y La Venus de las pieles

“Esta sociedad nos genera angustia”
En El Brío, un nuevo espacio de investigación teatral, los intérpretes proponen talleres de actuación y dos obras “estéticamente opuestas”, cuyas direcciones comparten. Se trata de Nuestros padres y La Venus de las pieles, apuestas escénicas sumamente arriesgadas.
La incertidumbre no es motivo para abandonar el deseo de administrar una sala que funcione como propia. Así lo entienden los intérpretes Nayla Pose y Claudio Quinteros, quienes vienen ofreciendo en el nuevo espacio teatral El Brío talleres de actuación y dos obras “estéticamente opuestas”, cuyas direcciones comparten. Estas son La Venus de las pieles, adaptación de Quinteros sobre la novela homónima y autobiográfica del austríaco Leopold Von Sacher-Masoch (escrita en 1870), y Nuestros padres, de Pose, supervisada por la dramaturga Patricia Zangaro e inspirada en Barranca abajo, obra de 1905 del dramaturgo y periodista uruguayo Florencio Sánchez. Dos arriesgados trabajos en esta etapa de independencia respecto del seguro de sala y los porcentajes, del tiempo de ensayo e investigación de un equipo que se resiste a convertir la sala en teatro empresarial.
–¿Qué les impactó de Barranca abajo?
Nayla Pose: –La caída libre de los personajes. Ese es el eje del conflicto dramático en el que están inmersas las hermanas, que aquí se llaman Rosa, Morelia y Lorna. Traer aquella historia me permite reflexionar sobre este momento, complejo cuando se trata de elegir y ser responsable de la propia existencia.
Claudio Quinteros: –Sánchez, como Armando Discépolo, es un autor difícil de hallar; su dramaturgia es clara, contundente y tiene mucho vuelo poético. Nuestros padres pretende mostrar desde un lugar poético la perversión de un sistema que genera pobres y asentamientos de emergencia. Ahí se contextualizó la obra. Provengo de un hogar muy humilde, y muchas veces me pregunto cuál hubiera sido el destino de mis padres, que eran obreros. Me sacude ver a los cartoneros, a la gente sin trabajo.
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Los detalles de escena
Marilú Marini: Invenciones

Nota del 30 de julio
Los ecos de una voz personal
Hoy, en el Teatro Presidente Alvear, se estrena Invenciones, un trabajo en el que será dirigida por Alejandro Maci
No es complejo imaginar a la exquisita Marilú Marini trayendo las voces de la exquisita Silvina Ocampo. Parece un diálogo cantado, de un fluir de equilibrado orden interno. Por eso mismo es fácil -y grato- pensar que ese encuentro tome cuerpo. De hecho, ella ya visitó los textos de Silvina Ocampo (en su época, menos famosa que Silvina Bullrich y mucho menos social que su hermana Victoria) en dos oportunidades. La primera fue en 1997, cuando estrenó en el teatro de Bobigny, de París, La lluvia del fuego, texto de Silvina que su esposo, Adolfo Bioy Casares, le había entregado a Marilú unos pocos años antes. Esa noche, a A.B.C. lo ubicaron en un gran sillón Voltaire azul como invitado de honor.
Otra noche más cercana en el tiempo, en la glamorosa Villa Ocampo, Marilú les puso el cuerpo a textos de Silvina dirigida, nuevamente, por su amigo Alfredo Arias. Aquella experiencia, que cobró vida hace dos años, culminaba con Axel Krygier interpretando en el gran piano de cola del salón No dejes que te olvide , un bolerazo de Bola de Nieve. Decidida a que no olvidemos ni el nombre de Silvina Ocampo ni su producción, el próximo encuentro entre Marilú y ella se producirá a partir de hoy, cuando se estrene Invenciones , en el Presidente Alvear, según dramaturgia y dirección de Alejandro Maci.
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martes 4 de agosto de 2009
Griselda Gambaro: El misterio de dar

“Sigue habiendo personas generosas”
La escritora focalizó, esta vez, en un caso real para crear la historia de una mujer que quiere vivir sin culpas a pesar de sus pérdidas. “La solidaridad existe y sería de cínicos desconocerla: se expresa en pequeñas iluminaciones”, sintetiza.
La historia que cuenta el monólogo El misterio de dar –próximo estreno en el Teatro Nacional Cervantes– sucedió realmente a una persona que la autora Griselda Gambaro conoce bien. De ahí la rara impresión de vida en una obra que adhiere a rajatabla al lenguaje y el clima ficcional. Un ejemplo es la escena en que el personaje de la señora Schneider observa en los rostros de la mendiga y su hijo expresiones de tristeza y júbilo, que –en su fingida conversación con los objetos que la rodean– devela su estado interior: “Así estaban esos dos en la esquina, así era la cara del chico con el ojo vendado, la tristeza y el júbilo, juntos sin borrarse, como mi dolor y las ganas de vivir...”. La mujer se dirige a un destartalado caballo de juguete con una base a balancín que perteneció a su hijo, muerto a los cinco años. En esa escena, la alegría y el dolor ajeno y propio no se neutralizan: se pegan al rostro y al ánimo, aun cuando la señora insista en hallarles comicidad –feroz a veces– a las situaciones. Sucede que esta mujer “quiere vivir alegremente y sin culpa, a pesar de las pérdidas”, según observa Gambaro en la entrevista con Página/12. Creadora de novelas y cuentos, y de piezas teatrales que siguen sorprendiendo desde la pionera El desatino –que fue novela y luego obra teatral que dividió al público y a la crítica en 1965–, la autora opina que en El misterio... se da aquello de que “la escritura es imaginación y también experiencia propia y ajena”.
–¿La observación es entonces condición básica para un escritor?
–Sin la capacidad de observar sería difícil escribir para los demás.
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Rubén Rada: El reino de Rada en 3D

Nota del 29 de julio
“Las canciones para niños perduran”
El músico uruguayo asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. Pero ahora ya se siente seguro en ese terreno. Lo prueba en El reino de Rada en 3D, un show “para toda la familia”. El Negro desmiente su retiro de los escenarios y anuncia nuevos discos.
Pelo mota en puntas, aritos con forma de guitarra, chaleco con prendedor de Stars Wars y zapatillas fucsia. Rubén Rada no pasa inadvertido. “¿Querés que me pare un poco el pelo? ¿Queda bien así como puntas?”, pregunta para la sesión de fotos. “Una vez fui a verlo a Edmundo Rivero con el pelo así, medio afro –recuerda en el mano a mano con Página/12–, y algunos del público me puteaban. Pero como Edmundo me conocía, cuando me vio me dio un abrazo y después me dedicó un par de canciones”, cuenta el uruguayo. A los 65 años, pero con una barba entrecana como única muestra del paso del tiempo, Rada sigue haciendo sobre el escenario lo que le gusta. Es un showman. Esta vez cruza el charco para presentar El reino de Rada en 3D (las tres dimensiones: alto, ancho y profundo; “en su caso, bastante profundo”, bromea en la obra), un espectáculo para toda la familia en el que se divierte trabajando para los más chiquitos y que se presenta desde mañana hasta el domingo a las 16.30 en La Trastienda (Balcarce 460).
Rada podría considerarse un músico de culto: de copiar a Jorge Negrete, Dean Martin, Nat King Cole o Frank Sinatra cuando de chico barría la sala del cine Première en Montevideo, formó parte de tres míticas bandas uruguayas como El Kinto, Opa y Tótem; vivió la época hippie argentina actuando en Hair en los ’70 y fue corista y compositor por encargo en México, donde luchaba para sobrevivir con su familia. Pero él asegura que llegó al mundo infantil superando sus temores. “Había un grupo en Uruguay que se llamaba Canciones Para no Dormir la Siesta, dirigido por Horacio Buscaglia, el padre de Martín. Y me decía ‘Negro, los chiquitos necesitan que vos les cantes’. Porque necesitaban una identidad, quería convencerme. Y yo les tenía terror a los niños, un miedo terrible. Porque me asusta que se queden secos, que no te miren o se pongan a gritar. Yo no sabía manejar eso... Pero al final agarré.”
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Jorge Sarudiansky
Nota del 29 de julio
Murió uno de los grandes escenógrafos
Jorge Sarudiansky trabajó en cine y teatro
El escenógrafo y vestuarista Jorge Sarudiansky, de amplia actuación en el teatro y el cine argentinos, murió anteayer, a los 72 años, luego de una larga lucha contra el cáncer, informó Télam.
Vivió durante mucho tiempo en Barcelona y pasó por distintas ciudades europeas. Entre sus trabajos en teatro se pueden citar Delicado equilibrio, Hola, Emily, Real envido, Jardín de otoño, Subterráneo Buenos Aires, Katie y el hipopótamo, El herrero y el diablo, Los invertidos, La señorita de Tacna y Una pasión sudamericana .
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Valeria Ambrosio, Caperucita, teatro Apolo y Sebastián "Berta" Muñiz
Nota del 29 de julio
Homenajes musicales a Pimpinela. Si Abba, Sandro, Raffaella Carrá, Mecano, Queen y tantos otros tienen musicales con sus canciones, ¿por qué el dúo Pimpinela no podría tener el propio? La idea es de una de las directoras más creativas e irreverentes del teatro musical: Valeria Ambrosio. Ya le puso poesía a las canciones de Mina, con Elena Roger; y gracia a sus homenajes a Ethel Rojo y a Raffaella Carrá. Valeria tenía idea de hacer una ficción con las canciones del dúo y se lo propuso a Joaquín y Lucía Galán. Pero aunque se entusiasmaron muchísimo, recibió una contrapropuesta: hacer un musical sobre la historia de su vida como dúo. A eso se sumó el interés de los hermanos de protagonizarlo ellos mismos. Bingo. La cosa es que el proyecto ya cobró vida y hay un gran equipo de trabajo sumergido en la preproducción de este musical, que se estrenaría el año próximo. Pero la idea que tuvo la directora de hacer una ficción con las canciones no quedó en la nada. La productora que tiene con su hermano Maximiliano y Constanza Miguel, Autobombo.TV, será le encargada de llevar esa historia al cine y, de ese modo, revivir el musical argentino en la pantalla grande. Por lo tanto, Pimpinela tendrá un doble homenaje: en cine y teatro.
Lobo está. Estan a pleno los ensayos de Caperucita (una versión para adultos) la nueva obra escrita y dirigida por Javier Daulte. Ya está ensayando en la sala grande del Multiteatro, donde estrenarán a fines de agosto, el elenco integrado por Valeria Bertuccelli, Verónica Llinás, Héctor Díaz y Alejandra Flechner. Se reúnen diariamente, con mucho mate de por medio y varias horas de ensayo, y prometen contrapuntos feroces entre las actrices haciendo de hija, madre y abuela y un acechante "lobo" que parece tener carismáticos poderes.
Apolo con buena onda. La inauguración del teatro Apolo, anteayer, fue uno de los encuentros más cálidos del ambiente artístico en los últimos tiempos. Allí, actores, directores, periodistas, productores y empresarios brindaron sin críticas, lobbies, negociados ni comentarios filosos, por el renacimiento del viejo Lorange, con una familia como nueva empresaria teatral porteña.
De la radio al teatro. Sebastián "Berta" Muñiz, el conocido compañero de mesa de Andy Kusnetzoff, será de la nueva obra de Ezequiel Tronconi, Sauna , que cerrará sutrilogía emprendida con Pelota paleta y Segundo set . Sauna es una comedia romántica en tiempos de Facebook y con amigos en común. Se estrenará en septiembre, en Puerta Roja.
Fuente: La Nación
Elena Roger
Elena Roger: la chica del momento
En Vientos del sur, Elena Roger interpreta canciones en español y en inglés, como forma de unir a la Argentina e Inglaterra, país donde protagonizó los musicales Evita y Piaf (que ahora encabeza en el teatro Liceo). En el disco -que ya fue presentando con un show en Londres- se entreveran temas con orígenes de tango, folclore, canción, rock y pop. Con producción y arreglos de Juan Esteban Cuacci (sobrino de Susana Rinaldi), conviven Jorge Drexler, Astor Piazzolla, Eladia Blázquez, Discepolín y Manuel Castilla con John Lennon, Andrew Lloyd Webber y Los Rolling Stones.
Fuente: Clarín
Claudio Tolcachir: Agosto. Condado Osage
Luz de agosto
El director, que ha cosechado logros y premios en el circuito off, cuenta que sintió pánico cuando lo llamaron para Agosto. Condado Osage, actualmente en cartel en el Lola Membrives, con Norma Aleandro y Mercedes Morán encabezando un elenco de lujo. Y además, el desafío de manejarse con una escenografía que resulta esencial en la exitosa obra de Tracy Letts.
Susto.Es lo que sintió Claudio Tolcachir cuando tuvo delante suyo la propuesta de Agosto. Condado Osage, actualmente en cartel en el Lola Membrives, con Norma Aleandro y Mercedes Morán a la cabeza de un elenco de lujo. Tolcachir, que ya era un nombre fuerte en el circuito off, sólo había tenido una experiencia en el teatro comercial con Atendiendo al Sr. Sloane, cuando el productor Daniel Grinbank lo llamó para ofrecerle dirigir una de las obras del año. "Recibí el llamado de Daniel estando en un festival en España y me quise morir. Norma es como un hada madrina, madre, hermana, amiga que agradezco haber conocido. Además estaba el elenco de actores increíbles, la escenografía impresionante, me gustó la obra...No tenía razones para decirle que no. Pero tenía miedo", confiesa.
¿Cómo fue la experiencia de pasar del off al comercial, con tanta producción?
Con semejante barco...Además estaba el riesgo de sentirme tan expuesto porque, en parte, lo bueno del teatro independiente es que achica el riesgo. Uno escribe, dirige, actúa, cuelga las luces, buscás una mesa, volanteás en la puerta y de última, si va mal, no arriesgás tu casa, hay más tela para lanzarse, experimentar y equivocarte. En cambio acá, trabajando con un productor, cada uno hace lo suyo, pero tenés otra responsabilidad. No quiero que le vaya mal por mi culpa (risas). Pero en el resto, no hay grandes diferencias. En definitiva, cuando hay que ponerse a ensayar, es lo mismo en Timbre 4 que en el Lola Membrives.
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La tentación
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La tentación
El encuentro entre Manuel Dorrego (Juan Palomino) y el embajador inglés, Lord Ponsonby (Raúl Rizzo) hace historia. Ahora, salen por el interior. Aquí, en la ciudad donde fusilaron al militar argentino.
Luego de tres años, con más de trescientas funciones, continúa la gira nacional de La tentación, espectáculo dirigido por Santiago Doria que cuenta con las actuaciones de Juan Palomino y Raúl Rizzo. En ese recorrido por el interior, una de las funciones emblemáticas fue la presentación en Coronel Dorrego, el pueblo donde fusilaron a la figura que inspiró la obra escrita por Pacho O'Donnell.
La tentación trabaja sobre un hipotético encuentro entre Manuel Dorrego (Juan Palomino) y el embajador inglés, Lord Ponsonby (Rizzo). Juntos atraviesan un diálogo con el eco de las guerras civiles del siglo XIX. "Lo más anecdótico de esa función en el pueblo -recuerda Palomino- fue que tuvimos un debate en un bar. Nos llamó un grupo de productores autoconvocados del campo y con Rizzo expusimos lo que pensamos acerca de la redistribución de la riqueza, del concepto de patria porque la obra plantea a un hombre, Do rrego, que decide por sus convicciones y no por su conveniencia. Terminó mal el debate, pero igual hicimos una función para 450 espectadores. Es algo a lo que estamos acostumbrados. En Firmat nos insultaron desde las butacas y tuvimos que salir del pueblo escoltados por la policía porque nos persiguieron, no las viejas chatas F-100, sino lujosas 4x4."
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Jorge Sarudiansky
Nota del 28 de julio
Adiós a un escenógrafo
El escenógrafo y vestuarista Jorge Sarudiansky, de amplia actuación en el teatro y el cine argentinos, murió ayer a los 72 años, luego de una larga lucha contra el cáncer. Sus restos recibirán sepultura hoy a las 9 en el cementerio de la Chacarita. Como escenógrafo teatral tuvo recordados trabajos en Subterráneo Buenos Aires (1983), de Jorge Leyes, en el Teatro San Martín; El herrero y el diablo, Los invertidos, La señorita de Tacna y Una pasión sudamericana, entre otros. Su última tarea fue este año con Déjala sangrar, del chileno Benjamín Galemiri, con dirección de Patricio Contreras, con la que obtuvo elogios de la crítica con una escenografía en forma de laberinto que daba gran dinámica a la puesta. Al cine se vinculó en 1967 con Las pirañas, del español Luis García Berlanga, filmada en la Argentina, y tuvo puntos altos en Pubis angelical y Pobre mariposa, de Raúl de la Torre; Esperando la carroza, de Alejandro Doria; De eso no se habla, de María Luisa Bemberg, y La peste.
Fuente: Página/12
Multiespacio Los Angeles

Nota del 28 de julio
Un nuevo refugio cultural en un lugar emblemático
Este complejo de tres flamantes salas ocupa el lugar del cine dedicado a los films de Disney; abrirá hoy sus puertas con 30 días, un espectáculo de la dupla Cibrián-Mahler
"Esta inauguración resulta conmovedora porque estamos poniendo en marcha un espacio emblemático para el arte de Buenos Aires", expresa con emoción José Luis Marino, administrador del flamante Multiespacio Los Angeles, que, a partir de hoy, abrirá sus puertas al público con una propuesta que se destaca por su diversidad.
En diálogo con La Nacion, este hombre que lleva más de 20 años de trabajo en este lugar, que fuera durante décadas el primer cine dedicado exclusivamente a las películas de Disney, se muestra conmovido y entusiasmado, ya que sus expectativas radican en convocar al público como en otras épocas.
"En sus mejores años ?rememora?, la cola para sacar entradas en el cine Los Angeles ocupaba toda la manzana: giraba por Callao, daba la vuelta por Sarmiento y se juntaba con la fila que doblaba por Rodríguez Peña para entrar en la función", grafica, al señalar el origen de esa fila desde la esquina de Corrientes y Callao. "Con las nuevas tecnologías, la llegada de los complejos de cine y las crisis, cada vez la afluencia de espectadores fue menor", reflexiona José Luis.
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30 días, de Pepito Cibrián y Angel Mahler.
Multiespacio Los Angeles, Corrientes 1764 (4372-2405). De miércoles a viernes, a las 20.15; los sábados, a las 19 y a las 21.30, y los domingos, a las 19. Entradas desde 40 pesos.
Las tablas, esa obsesión surrealista
Escoria
El seleccionado nostálgico de Muscari
El ocurrente y explosivo director teatral José María Muscari armó un dream team de actores "olvidados y/o desocupados" para subir a escena con su nueva creación, Escoria, que estrenará en septiembre en el Teatro Del Pueblo. Así, traerá de regreso a figuras como la conductora infantil Julieta Magaña o la sensual Gogó Rojo.
"Empecé a convocar a nombres de la TV que hacía tiempo no aparecían", explicó a Clarín Muscari (Desangradas en glamour, Catch, lucha en el barro y sexo entre chicas, Electra-shock, Piel de chancho y tantos otros títulos). "Contamos la espera ficticia de un grupo de actores, o sea, de ellos, que organizan un cumpleaños sorpresa a un productor que nunca llega. Desde allí, empiezan a desgranar momentos de puntos máximos en sus carreras y otros que no lo fueron. Lo interesante es la combinación de ellos conmigo: no es frecuente que yo trabaje con este tipo de actores", agregó.
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Swing Time

Nota del 27 de julio
Tap: el regreso de las chapitas
Desde mañana, Swing Time nos devuelve el arte de Gene Kelly y Fred Astaire
Chap-fall, ball change, step, shuffle. Flap, escobillas y twist corren por las venas de Elizabeth de Chapeaurouge. Y en esa danza de ritmo perpetuo hubo un silencio en agosto del año pasado. Inmóvil en su butaca del Maipo, mientras esperaba la distinción de Argentores por su original creación coreográfica, viajó al futuro y allí se estacionó. En el asiento del acompañante estaba Gustavo Carrizo, y sobre el capot zapateaba Christian Giménez. Era un tiempo idílico, de ensueño, pero su propio chasquido la despertó.
Uno, Chapeaurouge llamó a Lino Patalano, el dueño del Maipo. Dos, obtuvo su aprobación. Tres, escribió el libro con Carrizo. Cuatro, convocó a Giménez, Fernando Dente, Sebastián Codega, Deborah Turza y Darío Petruzio. Cinco, sedujo a Inés Saavedra para que dirigiera a los actores. Seis, imaginó las coreografías. Siete, halló la música perfecta con Marcelo Kotliar, Gerardo Gardelín, Nicolás Di Lorenzo y Fernando Villanueva. Ocho, amalgamó los siete pasos anteriores en una puesta y la llamó Swing Time . Desde mañana, subirá a escena los martes, a las 21.
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Swingtime, espectáculo rotagonizado por Christian Giménez, Fernando Dente, Sebastián Codega, Deborah Turza y Darío Petruzio..
Teatro Maipo, los martes, a las 21. Entradas desde 35 pesos.
Un rosarino con luz de estrella
El estilo clásico que está de moda
La pipa de la paz
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Una relación exasperante
Como lo hicieron en la televisión, Mabel Manzotti y Carlos Portaluppi son una madre y un hijo en conflicto permanente.
Madre e hijo.¿Qué relación puede ser más cercana y compleja? Para encarnar un vínculo tan especial, hacen falta actores con una química muy particular entre ellos. Mabel Manzotti y Carlos Portaluppi la tienen, de sobra. La dupla que brilló en la telenovela Vidas robadas (protagonizada por Facundo Arana el año pasado) como un hijo que ejercía de fiscal abrumado por su madre sobreprotectora, volvió a reunirse en el teatro y aprovechó lo bien que se entienden en escena para interpretar a otra madre y a otro hijo, esta vez en La pipa de la paz.
Escrita por Alicia Muñoz (la misma autora de Justo en lo mejor de mi vida) y dirigida por Guillermo Ghío, el dúo vuelve a sacarse chispas con una historia que provoca humor y ternura, sobre todo porque cualquier espectador puede ver rasgos propios en cualquiera de ellos.
Felisa, una madre posesiva y metida al extremo, llama a su hijo, Daniel, que vive en Nueva York (donde trabaja como diplomático en las Naciones Unidos) y casi lo conmina a que regrese a Buenos Aires por una supuesta situación límite.
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Chacovachi

Confesiones de un payaso
A principios de los ’80, cuando se fueron los militares, descubrió que las plazas podían ser inmensos escenarios gratuitos y se convirtió en un precursor del arte callejero argentino. En los ’90 ya era una figura emblemática con sede semanal en plaza Francia. Después, salió a recorrer el mundo con su unipersonal, que lo hizo un especialista de los humores iberoamericanos: hizo reír en España con el franquismo, en Colombia rodeado de ametralladoras, en las favelas brasileñas y en la peatonal de Villa Gesell. Organizó las míticas Convenciones de Malabares, Circo y Espectáculos Callejeros. El modo en que destrozó el arquetipo del payaso ingenuo sólo agigantó su figura. Y ahora, después de muchos años, Chacovachi regresa a la Argentina para presentar un espectáculo en el que pone a prueba su propia teoría: la máxima consagración es hacer reír a los vecinos de la cuadra después de haber hecho reír a medio mundo.
Chacovachi es malo con los niños, es el anti Piñón Fijo, el anti payaso de voz finita, pero nada que ver con IT, ni tampoco con el malabarista de remera de Manu Chao. Es una molotov idiosincrática de calle, humor y circo. Hace años que no actúa en Buenos Aires, la ciudad que lo creó como personaje, atareado con sus viajes entre Europa y la costa argentina donde hace su espectáculo, Circo Vachi, rodeado de artistas de circo profesionales, y envuelto en una carpa tradicional. Pero Chacovachi es otra cosa: es y será el payaso de Plaza Francia. Durante dieciséis años hizo allí sus extrañas, brillantes y caóticas funciones donde se alternaban algunas pruebas acrobáticas, globología (ese arte de los globos finitos con los que se fabrican animales, espadas, o lo que él hace, mutantes), y feroces intercambios con el público que concluían con ovación y pasada de gorra. Chacovachi es el primer payaso punk argentino, el que suelta la lengua y hiere tiernamente con sus chistes, como un Crosty después de pasar una pésima noche.
Su avatar comenzó apenas finalizada la dictadura y siguió durante los ochenta prácticamente solo, hasta que en los ’90 los malabares, los payasos y el circo hicieron boom en todos lados. No fue sólo acá. El Cirque du Soleil comenzó a ser internacionalmente conocido, los circos dejaron de trabajar con animales y el teatro se unió a las estéticas circenses para crear esa mezcla llamada Nuevo Circo, que en distintas proporciones, y con particularidades nacionales, se instalaría en todo el mundo. Escuelas de circo en Canadá, Francia, España y también en Argentina. Los hermanos Videla, dos cirqueros viejos con mil trucos escondidos en sus músculos de superhéroes, se convirtieron en los padres de una nueva generación, transmitiendo sus saberes a jóvenes dispuestos a entregar sus vidas a esa imagen que parecía la de un renovado sueño hippie: artístico, internacional, libertario, contracultural.
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Una Galeria de payasos
¡Cuidado! Un payaso malo puede arruinar tu vida, el show de Chacovachi, se puede ver en Circo de Aire los sábados de agosto a las 21 (Perú 856). Entrada: $ 20.
Niños del limbo y Entrenamiento revolucionario
Niños del limbo
Cercano al Parque Rivadavia hay un pequeño taller de escritura creativa. Creemos que su existencia depende de no contaminar este espacio con incidentes de la realidad. Pero, ¿estamos preparados para reaccionar si la realidad, con sus desquiciados incidentes, cruza la puerta? Había una vez un lugar por fuera del sistema infierno-purgatorio-cielo: el lugar de los niños del limbo. Así es la nueva obra de la actriz, dramaturga y directora Andrea Garrote. Cuenta con las actuaciones de Amanda Busnelli, Guillermo Jacubowicz, Alejandro Pérez, Javier Rodríguez, Mariano Sayavedra, Alejandro Zingman y la propia directora. Los sábados a las 23, en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960. Entrada: $ 25.
Entrenamiento revolucionario
Todos los domingos a las 20 se presenta una nueva propuesta escrita y dirigida por Gabriel Virtuoso, con la colaboración especial (en la voz en off) de Tato Pavlovsky. Una comedia, por momentos delirante, que cuenta la historia de un grupo de actores y militantes que en el año 2045 busca realizar un festejo del centenario del 17 de octubre. ¿Cómo será militar políticamente dentro de cuarenta años? ¿Y ser actor?. Los domingos a las 20, en el Teatro Tadron, Niceto Vega 4802. Entrada $ 30.
Fuente: Radar
Héctor Fuentes

Notas del 26 de julio
Murió Héctor Fuentes, un galán recio
Trabajó en telenovelas, películas y musicales
Poco tiempo antes de llegar a cumplir sus cincuenta años con la carrera, Héctor Fuentes falleció el miércoles pasado en esta capital.
El actor fue una habitual contrafigura de telenovelas, en los años 80, y tuvo una gran participación también en el cine y el teatro. Muchos recordarán ese inolvidable papel de Mingo, aquel delincuente rehabilitado que se dedicaba a fabricar juguetes, en la telenovela La sombra , junto a Silvia Montanari, Víctor Hugo Vieyra y Cristina Tejedor, entre otros.
Alternaba el papel del típico buenazo de barrio, con el malevo de cuchillo con la misma ductilidad. Entre otros trabajos televisivos destacables pueden recordarse El amor tiene cara de mujer, Estación terminal, Stefanía, El oriental, El camionero y la dama, Vendedoras de Lafayette, Celeste siempre Celeste y Es tuya, Juan, entre otras.
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El desarrollo de la civilización venidera

Henrik Ibsen, según la mirada de Veronese
El director trajo Casa de muñecas al presente
Puede resultar extraño encontrar en este presente resonancias de un texto como Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, una pieza tan definitoria para la sociedad de fines del siglo XIX. Que Nora, la protagonista, se fuera de su casa y dejara a su familia después de un fuerte enfrentamiento con su marido, resultaba irreverente para su tiempo y, a la vez, señalaba que la mujer podía adquirir una libertad impensada hasta entonces.
En la versión que hoy propone Daniel Veronese la historia está respetada, se eliminaron algunos personajes menores y se fortaleció y se acrecentaron las conductas de los cinco personajes centrales. El ámbito escenográfico es pequeño y definitorio a la hora de encerrar la energía que cada uno de esos seres despliega; lo que, por momentos, torna más vibrante la acción.
Así, el espectador no reparará únicamente en el devenir de Nora, sino que, cada uno de los personajes encontrará un espacio para imponer lo suyo y, en algún momento, se armará un ping-pong de enfrentamientos en el que nadie quedará excluido. Cada criatura con sus mentiras, intrigas, resentimientos y hasta con severas aprobaciones, ha cambiado el eje de una familia, en apariencia bien constituida, para transformarla en un infierno en el que, hasta asomará la violencia física. Pareciera que esa violencia siempre ha estado en ellos, escondida detrás de máscaras de lo más diversas.
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Estanislao Silveyra

Otro Silveyra en Los Angeles. El actor y músico Estanislao Silveyra terminó en Buenos Aires El diario de Anna Frank y la filmación de una película y se tomó el avión rumbo a Los Angeles para hacer un curso y visitar a su padre, Aníbal Silveyra, que reside allí desde hace una década. El inquieto muchacho, que habla inglés a la perfección, se presentó a las audiciones de Godspell y quedó seleccionado para encarnar al protagonista. Este musical fue una de las obras clásicas del género en los años 70 que, en un concepto hippie y de Commedia dell´Arte, cuenta el Evangelio según San Mateo. La obra de Stephen Schwartz ( Wicked ) se estrenó el 6 de junio en el legendario Knightsbridge Theatre y tuvo muy buenas críticas. Pero parece que Estanislao se quedará algún tiempo en California ya que también se presentó a las pruebas para la siguiente producción de esa compañía: Snoopy, The Musical, una obra de Larry Grossman y Hal Hackady basada en los personajes de Charles M. Schulz, y secuela de You´re a Good Man, Charlie Brown . Silveyra Junior quedó seleccionado nada menos que para interpretar a Snoopy.
Fuente: La Nación
