Contrapunto (Sleuth)

Pulseada de humillaciones
Pepe Soriano y Leonardo Sbaraglia, en una comedia liviana y artificiosa
En apariencia, ocupan los puestos más lejanos en la escala social británica. Andrew Wike es un maduro y célebre autor de novelas policiales. Mundano, culto, elegante, refinado, vive en una alejada mansión campestre que sería el sueño (o la pesadilla) de un anticuario. Milo es un joven actor desocupado, desconocido, seguro de sí mismo hasta la petulancia; vive en condiciones precarias y, para colmo, desciende de italianos. Tienen, sin embargo, algo en común: ambos son inescrupulosos, cínicos y se disputan a una mujer, Marge, a punto de divorciarse de Andrew, quien se niega a liberarla. Para negociar este punto, el escritor invita al muchacho a visitarlo una noche.
Los aficionados al cine con buena memoria recordarán dos excelentes films sobre esta pieza del inglés Anthony Shaffer (1926-2001), hermano gemelo de Peter Shaffer (vivo aún, el famoso autor de Amadeus y Comedia negra , entre otros muchos títulos). La primera versión cinematográfica, Sleuth, juego mortal , de 1972, reunía a Laurence Olivier y Michael Caine; la segunda, Juego macabro , de 2003, a Caine otra vez, pero en el papel del escritor, y Jude Law. En Buenos Aires, esta obra se hizo, hará unos treinta años, en el Teatro del Globo, con Ernesto Bianco y Norman Briski, dirigidos por Osvaldo Bonet.
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