El cachorro de elefante

Un Brecht, con títeres, objetos, música y video
En la propuesta de Ana Alvarado fallan las actuaciones
Un texto breve y de fuerte elocuencia, en el que Bertolt Brecht propone unas sabrosas reflexiones sobre la representación teatral, la actuación, la recepción del público, y donde concentra buena parte de su capacidad de analista del fenómeno escénico, no sin dejar afuera, además, ciertas cuestiones sociales.
En El cachorro de elefante -versión de El pequeño elefante , donde un grupo de soldados representa frente a sus compañeros- la directora Ana Alvarado hace muy propio el material y lo trastoca -con ciertos logros- a través de una estética particular, propia para, en algunos tramos, engrandecerlo y tornarlo más potente a la hora de entregar al espectador buenos materiales para que se vaya pensando.
Títeres, objetos, música y hasta un video apócrifo irán completando la representación, dándole un sentido más espectacular. El ensamble de las distintas disciplinas que consigue Alvarado en la escena, es bueno. La música de Gustavo García Mendy aporta poesía; es muy bello Jack y está muy bien manipulado por Ema Peyla; y el video reconstruye el mundo brechtiano con humor y hasta sorpresa.
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En Elkafka (Lambaré 866). Viernes, a las 21.
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