Es inevitable
Mirada de una relación "diferente"
Es inevitable, de Diego Casado Rubio, resulta atractiva por el cruce de disciplinas
Una trunca historia de amor es el eje de esta producción del español Diego Casado Rubio. Pero no es cualquier historia... O sí, lo es, en verdad. Para cierto sector de la sociedad y para la ley, esa relación tiene sus contras. Se trata de un amor entre lesbianas y las voces que pueden cuestionar a esa pareja también se hacen presentes en la obra. La trama de la experiencia es inquietante. Una mujer llora a la pareja muerta al lado del cajón. Reza y mezcla sus dichos con frases que trasuntan mucho dolor, a la vez que da algunas pistas acerca de su ligazón con el ser amado.
El espacio se ampliará luego; otros datos irán completando el mundo interior del personaje (Rosa) y hasta algunas bellas imágenes proyectadas posibilitarán al espectador completar su imaginario. Esta etapa del trabajo -casi una presentación- resulta demasiado extensa. Es cierto que ayuda a sostener una intriga interesante o, por lo menos, sorpresiva, pero hasta la aparición de Carmen, la pareja muerta de Rosa, no se reavivará la acción y el espectáculo adquirirá mayor vigor.
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En La Carbonera (Balcarce 998). Domingo, a las 20.30.
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