viernes, 24 de octubre de 2014

Los Nixis y el bosque prohibido

Un bosque encantado

LOS NIXIS Y EL BOSQUE PROHIBIDO

En un bosque de inspiración shakespereana dominan los elfos, con sus emociones primarias y su vocación por jugar con sus poderes mágicos. Tres adolescentes se internan y quedan inmersos en la trama que tejen las traviesas y etéreas criaturas. Del temor y los recelos iniciales se llega a un cruce de fronteras entre un mundo y el otro. Finalmente, no son tan distintos.

Un elenco de actores jóvenes, de entre 12 y 20 años, partícipe también de la concepción de la obra, protagoniza Los Nixis y el bosque prohibido en clave de comedia musical. El tono y el contenido de la obra llevan una fuerte impronta de este origen juvenil del proyecto, con frescura y algún exceso enfático. La puesta en escena de Alejandra Rubio se extiende por momentos al conjunto de la sala, y crea climas envolventes. Las escenas más personalizadas se alternan con soltura con cuadros grupales.

Algunos recortes en los tramos más explicativos de la realidad de los Nixis llevarían la obra de su hora y media a una duración más habitual en la cartelera de las tardes de fin de semana y potenciarían seguramente las imágenes que transcurren en el bosque encantado. Es que la magia no necesita enunciarse. Alcanza con vivirla.

Sala: El Cubo, Zelaya 3053. Funciones: domingos, a las 16.30


PIEDRA LIBRE

Infancia amenazada

Un grupo de amigos se enfrenta al dilema del trabajo infantil, en Juanito, una aventura en cohete. C.C. Adán Buenosayres, Asamblea 1200, el sábado, a las 15. A la gorra.

Pop en el bosque

Koufequin, la banda pop de los chicos, en el Festival del Bosque, con sus canciones de piratas y dinosaurios. Escenario Alternativo, Paseo del Bosque, La Plata, el domingo, a las 15. Entrada libre.

Fuente: La Nación

jueves, 23 de octubre de 2014

Gabriel Fernández Chapo: La mujer del anatomista


El mito que cruza fronteras

El director y dramaturgo estrenó un unipersonal, interpretado por la sevillana Clara Díaz, en el que propone una mirada sobre Evita, pero corriéndose de su figura. La protagonista es una aristócrata española que aborda un diálogo imaginario con ella.

Cuando Gabriel Fernández Chapo se puso a pensar en una historia que pudiera atrapar tanto al público argentino como al español (ya que quería trabajar su nueva obra en coproducción con la compañía Hongaresa, de Valencia, y representarla en ambos países), enseguida se le aparecieron dos personajes, uno de cada cultura, unidos por una historia atrapante. Por un lado Evita, “un mito local pero que trasciende fronteras”. Por otro, Pedro Ara, el anatomista español al que Perón contrató para que se encargara del embalsamamiento de la Abanderada de los Humildes. Mucho investigó el dramaturgo sobre esa historia y su relación. Tanto, que se dio cuenta de que ya se había escrito demasiado sobre el tema. Se propuso entonces revivir la leyenda desde una óptica diferente y así apareció un tercer personaje, el de Ana María, esposa de Pedro. Para el dramaturgo su figura fue tan intensa, que el trabajo que presenta los viernes a las 21 en El Opalo Teatro (Junín 380) terminó siendo un unipersonal que se llama La mujer del anatomista, porque la tiene como protagonista.

Proveniente de una familia aristocrática y criada en los valores de la España del franquismo, esos que declaraban que la mujer tenía que vivir para satisfacer a su hombre, Ana María se ve de repente desconcertada cuando su marido la deja sola con sus hijos para trabajar en el cuerpo de Eva por más de tres años. Desesperada, recorre el país para llegar a la sede de la CGT de Azopardo y reencontrarse con Pedro para pedirle explicaciones. El encierro de cadáver y anatomista es tan comentado y genera tanto morbo que hasta corren rumores de que el médico tiene prácticas sexuales con el cuerpo. Frente a ese panorama, la española enferma de celos, está convencida de que “la otra” se lo está robando. Tan fuerte es lo que le causa la figura de Evita, que se olvida de que está muerta y de que lo único que actúa ya de ella es el mito.

Protagonizada por Clara Díaz, una virtuosa actriz sevillana que vive hace nueve años en la Argentina, la obra cuenta ese viaje –interno y externo– que realiza Ana María. La puesta es sencilla pero potente: alejada de un registro más cercano a la realidad cotidiana, propone una estética como de ensoñación en la que colabora mucho el espacio (la sala del teatro porteño es chica, pero perfecta para lograr la intimidad que requiere este espectáculo). Se destacan el diseño de vestuario, a cargo de Martina Cravea, y también el de escenografía, de Emilia Pérez Quinteros. La dirección general es de Fernández Chapo y la de actores, de la española Lola López, que trabajó inicialmente con Díaz en la construcción del personaje. Paco Zarsozo, de la Hongaresa, estuvo a cargo de la supervisión dramatúrgica.

“Más allá de la historia, esta obra surgió de una búsqueda mía, de una convicción de que el teatro es un ajuste de cuentas con la realidad y con la historia. Me parece interesante que las artes ofrezcan su mirada sobre lo que pasó y lo que pasa, porque aporta una reflexión desde otro lugar”, dice a Página/12 el director y dramaturgo oriundo de Lomas de Zamora. “La pieza es una ficcionalización sobre los mitos. No me importa si pasó o no todo lo que se dice que pasó entre Eva y Ara. Me interesa el hecho de que creamos que esas cosas pudieron haber pasado, porque eso habla de nosotros como sociedad, del valor que podemos otorgarle a la muerte”, afirma Chapo, que sostiene que la obra presenta una contraposición “entre dos modelos de mujer”.

–¿Cuáles serían esos modelos de mujer?

–Por un lado, el de una muy ligada a valores más convencionales y, por otro, el de una que rompe con todos los tópicos del rol de la mujer. Cuando en la estructura nos encontramos con esa antinomia, nos planteamos no tomar posición. La obra no es peronista ni antiperonista, sino que muestra la mirada que un personaje de la aristocracia pudo tener frente el fenómeno de Evita. El desafío fue justamente el de cómo plantear a un personaje que ve a las clases populares con un lugar de temor, lo que para uno como creador es políticamente incorrecto, y a la vez ir haciendo que se le salga la máscara. Porque, al fin y al cabo, hacia el final de la obra, se nota que esos valores de Ana María no eran tan propios.

–Claro, es que en la obra finalmente se las iguala. Ambas terminan siendo, a los ojos del espectador, dos mujeres con la fragilidad de cualquier otra...

–Es que ésa era la idea, superar la mirada inicial y estereotipada que las opone y que el público se encuentre con dos personas que tienen deseos, temores, contradicciones. Porque, al fin y al cabo, cuando avanzás de ese lugar te das cuenta de que ninguna es tan lo que parecía. Podés ver las flaquezas en las fortalezas que cada una tiene y percibir que tienen sus dificultades como todos los demás en torno de cómo llevar adelante su vida.

–La espacialidad de la obra es interesante. La sede de la CGT donde yace el cuerpo está por detrás de un primer espacio donde mayormente se lleva a cabo la historia. ¿Cuál fue la intención al separarlos?

–La idea era contar el recorrido de un personaje que parte de un estado de ánimo y de la creencia de determinados valores hacia otros. Su historia, la de Ana María, es en ese sentido una metáfora misma de la historia del país. Ambos hacen un viaje hacia algo nuevo, hacia otra etapa. Entonces me pareció que se necesitaban distintos espacios para contar ese trayecto, que no se podía concentrar dramáticamente todo en un solo lugar. El espacio de más adelante es un poco multiuso, porque allí pasan varias cosas. Sirve un poco para introducir la historia, también. En cambio, el momento en que se encuentran los tres cara a cara, o aquel en el que ellas dos están solas y pueden dialogar, pese a que sólo una de ellas tenga voz, necesitaban de otro espacio, claramente diferenciado, especial.

–¿Por qué cree que Eva es la figura nacional más abordada por las artes?

–Porque es la gran heroína trágica argentina. Si la despojamos de su materialidad histórico-realista, tiene todos los condimentos: tuvo un origen humilde, no conoció a su padre verdadero, fue actriz en la época en la que ser actriz era casi sinónimo de ser prostituta, se casó con el hombre más influyente de la época, introdujo un montón de cambios políticos y en su momento de mayor endiosamiento se enfermó y murió, con 33 años. Todo eso genera una fascinación importante. Por eso también me interesaba ver cómo podía generar una mirada sobre ella corriéndome de ella.

Fuente: Página/12

Mercedes Hernández: Salto, comedia trágica en alta mar


La actriz que mira la vida desde la comedia

Este año renunció a la compañía de Cirque du soleil y volvió a las tablas porteñas con un unipersonal.

Arrojarse al mar en un bote salvavidas para naufragar, tal vez como único medio para tener una vida más placentera. Ese es el puntapié inicial de Salto, comedia trágica en alta mar, una obra que propone un salto al vacío en busca de más certezas y realidades.
En ese contexto es Mercedes Hernández quien se pondrá en la piel de Rita, una celebérrima cantante solista de un no menos conocido Crucero (El Splendid), lista y dispuesta a mucho para salir de una cotidianidad exasperante. "Siempre tuve el deseo profundo, luego de trabajar en el exterior, de generar un proyecto propio que me sirva para desarrollar mi arte de una nueva forma. Así se gestó esta obra, un unipersonal que habla de una decisión a tomar, como si fuese un nuevo camino que se abre", dice Hernández sobre esta nueva propuesta en la que construyó junto a colaboradores creativos un proceso tan colectivo como nuevo. Amplía: "Todo esto nos llevó más de un año en el que hicimos centro en factores como la libertad, las decisiones, pero también de la soledad vista desde la valentía de encarar algo. En general, la obra habla del amor, en líneas generales, por la vida."
Esos temas son fuertes y pueden llegar a no coincidir con el concepto de comedia que navega con carácter sobre el escenario. "Creo que de las situaciones más trágicas se desprende siempre la comedia. La forma en que estas temáticas son tratadas también pueden ser abordadas por medio de la comedia. Mi camino en la actuación se empapa de la comedia, y elijo contar las cosas de esa forma, aunque el hecho de que sea cómico no significa que no se pueda profundizar. Me interesa mucho que la comedia pueda tocar temas profundos para reírse y emocionarse a la vez. Es algo muy difícil de lograr pero, fundamentalmente como actriz, me interesaba poder contar con esa dualidad", aclara Mercedes.
Hasta el año pasado, Hernández participo como clown del Cirque du Soleil. En Varekai, el espectáculo de la compañía canadiense que la llevó de gira por Europa, Asia y Sudamérica. ¿Entonces, cuánto ayudó a esta obra su paso por el circo más famoso del mundo? "A mí el paso por el circo me transformó la vida. Así que podría decirte que esa experiencia me atravesó porque me enseño mucho, mucho del oficio, fortaleciéndome profesionalmente. Tengo la suerte de que el nombre de la compañía atraiga a las personas hacia mi trabajo y les despierte la curiosidad a varios. Dentro de la escena porteña donde hay tantos espectáculos en cartel, el nombre del Cirque llama la atención, aunque luego tendré que seguir demostrando que tengo varias cosas interesantes para ofrecer."
Así las cosas, preguntarle a Mercedes si su experiencia internacional con el circo más famoso del mundo forma parte del pasado o se trata de un impasse transitorio. Dice al respecto: "En el circo al no renovar mi contrato y decidir volver al país, algo se terminó. Pero terminó todo en muy buenos términos, tanto ellos como yo finalizamos la relación muy bien, así que las puertas están abiertas para que en otro momento me convoquen. De todas maneras, existe la posibilidad de viajar con este espectáculo u otros proyectos míos", concluye.

La obra se presenta los domingos a las 21 hs en NOAVESTRUZ, Humboldt 1857. Entradas: $ 80.

Fuente: Tiempo Argentino
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