martes, 3 de mayo de 2016

Claudio Tolcachir, Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Fernando Salas, Jorge Castaño, Diego Faturos y Gonzalo Ruiz: La omisión de la familia Coleman


"La omisión de la familia Coleman". Historia de un clan

Una familia disfuncional que ya se convirtió en un clásico

La obra de Claudio Tolcachir lleva doce temporadas en cartel. Fue del under a la calle Corrientes, y de allí al mundo, casi con los mismos actores.

Si todo puede suceder en un minuto, varias vidas pueden cambiar en doce años. Lo puede decir el elenco de La omisión de la familia Coleman que va por su decimosegunda temporada. De aquellas primeras funciones para amigos en el fondo de un PH de Boedo (era la casa de su director, Claudio Tolcachir y ahora es Timbre4) hasta hoy, en calle Corrientes frente a las 440 personas de una de las salas del Paseo La Plaza, pasó de todo: 1.700 funciones, casi 250 mil espectadores y medio mundo recorrido con los personajes a cuestas. Desde Shangai a París; de Madrid a Dublin; de Nueva York a Sarajevo. Y la misma repercusión, siempre. “Nos gustaría saber por qué a un autor argentino se le ocurrió escribir sobre una familia de Sarajevo”, les preguntaron en una conferencia de prensa en esa ciudad.

“Algo inexplicable pasa con la obra. Mucha gente me habla de los personajes como si fueran reales”, dice Tolcachir. “E inevitablemente terminan hablando de ellos mismos y sus familias. Creo que ese reconocimiento es posible gracias al humor”.

El pequeño mundo de los Coleman, disfuncionales, marginados, solitarios y hasta desamorados, parece ser el espejo de muchas vidas fuera del escenario. Tolcachir arriesga una posible explicación a un fenómeno casi único en la escena teatral argentina. “Creo que esta familia genera dos cosas: empatía y compasión. Cuando la escribí no lo pensaba en términos familiares sino más bien como vínculos sociales y políticos. Pero todo, con esta obra, fue una sorpresa”.

Los Coleman tuvieron 305 funciones en 22 países; recorrieron 50 festivales internacionales, ganaron 12 premios, acá y en el mundo y sus picantes diálogos tuvieron subtítulos en ocho idiomas.

Para Miriam Odorico que interpreta a Memé, esa madre imposible de clasificar, “Coleman significa la posibilidad de volver a vivir en el aquí y ahora sin tiempo. Durante estos 12 años viví una separación, un matrimonio, mi papá se fue de gira y tantas cosas más”, describe. Lo mismo puede decir Tamara Kiper, Gabi en la obra, que por entonces era una jovencísima actriz y ahora tiene una hija de 4 años.

Los personajes de Marito y la abuela fueron los únicos que cambiaron de actor en distinto momento. Coleman... tuvo tres actrices para el personaje de la abuela: Ellen Wolf, Araceli Dvoskin y ahora, Cristina Maresca.

A Marito lo interpretó, durante 9 años, Lautaro Perotti. “Es un personaje que marcó un antes y un después en mi vida. El, como el resto de los personajes tocan una fibra en la gente que hace propia la historia”, cuenta Perotti quien decidió soltar a Marito para seguir actuando y dirigiendo acá y en España. “Fue doloroso dejarlo, me costó mucho. Por respeto a todos, hicimos la transición con Fer, el nuevo Marito, de a poco”. Fernando Salas se puso en la piel del entrañable Mario hace tres años y también marcó a fuego a su intérprete. “Fui a ver la obra a la sala chiquita de Boedo cuando tenía 26 años. Quedé maravillado. Salí pensando en la alegría que tendrían esos actores de actuar una obra así. A los pocos meses me anoté para estudiar teatro en Timbre4, algo que nunca había pensado. Mi primer profesor fue, justamente, Lautaro Perotti”, cuenta Sala. Siete años después, Tolcachir le ofreció cumplir el sueño y ser Marito. “No lo podía creer. Para mí es “la” obra y “el” personaje. Sentía que tocaba el cielo con las manos”.

Mientras que a Perotti y a Sala, la obra los encontró en los inicios de sus carreras, a Jorge Castaño, el médico que se enfrenta a ese peculiar grupo humano, le pasó lo contrario. “Esta obra para mí fue la aseveración de mi oficio. Hacerla con diferentes estados emocionales, en diferentes ciudades frente a gente que no habla el mismo idioma, todo, hizo que yo tomara mayor seguridad y me dio un aprendizaje constante”, asegura. “En estos 12 años pasaron muchas cosas hermosas y otras muy tristes.Pensar en toda la trayectoria de la obra es pensar que mis padres pudieron ver los primeros pasos de la obra, pero no los últimos”.

Otro de sus protagonistas, Diego Faturos también lleva la historia de los Coleman pegada a la propia. “Además de ser la obra que más tiempo hice y llevo haciendo, me dio la posibilidad de conocer buena parte del mundo, desde China a Costa Rica”. A Damián, su personaje, lo empezó a interpretar intuitivamente con sus 20 años. “Crecí a la par con él, los dos en estos 12 años, nos fuimos valiendo de experiencias que nos enriquecieron”.

Por su parte, Gonzalo Ruiz, también del elenco que se completa con Inda Lavalle, dice: “No creo tener plena consciencia del significado que la obra tiene en mi vida. Pero intuyo que eso es parte fundamental de reelegir hacerla”, dice Ruiz. “Claro que hubo cambios: mudanzas, nacimientos, gente querida que se fue. Todo es parte de la vitalidad que cada uno le imprime a la obra”.

Coleman... es la prueba de que el teatro es algo vivo. “La iniciamos con pasión y con la idea de cumplir nuestra vocación”, dice Tolcachir. “Y eso está intacto”.

Fuente: Clarín

viernes, 29 de abril de 2016

Peto Menahem: La Piña


Cine y teatro, el doble debut de Menahem

El actor protagoniza junto a Muriel Santana la película Caída del cielo que se verá en el jueves llega a los cines. Además, forma parte del elenco de La Piña, la obra de teatro que estrena el próximo fin de semana en el Metropolitan 2.

Es guionista, figura del stand up local, personaje radial, director teatral pero fundamentalmente actor. Entonces hablar de Peto Menahem no es hacerlo desde un solo ángulo sino más bien de varios, los mismos que lo llevaron a multiplicarse porque, queda claro, para él, es difícil quedarse quieto. Y tanto es así que esta semana estrena película (Caída del cielo, en protagónico con Muriel Santa Ana) pero también una obra de teatro (La Piña, junto a Eduardo "Cabito" Massa Alcántara) que lo tiene, como él dice,  "siempre arriba del caballo".

Caída del cielo, una comedia romántica que hace foco en la vida de dos disfuncionales sociales que se conocen, enamoran y comparten un camino, es el real motivo del buen ánimo del protagonista de esta nota. "Estoy más que contento porque más allá de lo que cuenta la película, es una producción que llegó rápido al cine. En esta industria, al menos en nuestro país, todo suele estrenarse con mucho tiempo luego de que los actores hicieron su parte. Así que esta semana estoy más que ansioso", dice Menahem. Y continúa afirmando que su personaje en esta película tiene mucho de él, del Peto que conocen sus amigos. "Tengo una parte muy recluida y ermitaña como el personaje que interpreto. Soy neurótico y en eso me identifico, aunque nunca llegué a una instancia de depresión o de bajón. Tengo partes hincha pelotas y fóbicas también. Alejandro es un romántico al que todo el mundo que vea la película le gustará."

La ansiedad a la que remite Peto llega por sus ganas de multiplicarse en torno a la expresión. "Por hacer esas cosas que me gustan a veces no tengo tiempo de nada. Esta semana el parto es doble por la obra (La Piña se estrena el sábado en el Metropolitan 2) y eso genera multiplicación de horarios. Desde hace un tiempo que no quiero hacer más de lo que el cuerpo me da, porque ya me pasó que termino haciendo miles de cosas. Lo concreto es que no hay que hacer más cosas que las que el cuerpo da. La gente me ve gracioso pero en esas instancias se me va el humor al diablo", afirma.

Visto como una de las figuras del stand up local, a Peto le resulta extraña la asociación de la gente con algo que no hace desde hace tiempo. "Es algo que me llama la atención porque hace tiempo que no hago stand up, pero evidentemente lo hacía bien (risas). En serio, creo que el género llegó a un nivel tan grande que comenzó a multiplicarse. Nosotros ayudamos a que sucediese por medio de Cómico, y no fuimos los primeros, pero si no lo hacíamos mis amigos y yo alguien lo iba a hacer. El stand up es un recurso que con poco se puede llegar a mucho. No fuimos los primeros pero podemos decir que lo que hicimos ayudó a popularizar la propuesta. Definitivamente me siento contento de haber sido parte de todo aquello y creo que de tener que hacerlo lo volvería a hacer", concluye.

Fuente: Tiempo Argentino