miércoles, 23 de julio de 2014

La flauta mágica, Bastian y Bastiana, Vuelta Canela, Tierra Verde, El cumple del Rey Feliz, Amores en Quequén, Gertrudis y perrovaca, Juego de clownies y Vacaciones con bufanda


Lo bueno, si gratis, dos veces bueno

Centros culturales, teatros, bibliotecas y museos porteños ofrecen unas “vacaciones gasoleras”, que incluyen desde obras de clown, circo, teatro y títeres hasta conciertos con ritmos de todo el planeta, pasando por talleres variados y exhibiciones interactivas.

Pocos días pasaron del inicio formal de las vacaciones de invierno y ya son muchos los adultos que se rompen la cabeza haciendo números para el próximo paseo. Que cine, que teatro, que zoológico. Que no cunda el pánico: varios centros culturales, teatros, bibliotecas y museos porteños ofrecen unas “vacaciones gasoleras”, con espectáculos, recitales y talleres que tienen entrada libre y gratuita. Durante la quincena del receso escolar, quienes anden por Buenos Aires podrán elegir entre una interminable lista de actividades, como proyecciones de cortos y largometrajes, lecturas y narraciones, obras de clown, circo, teatro y títeres, conciertos con ritmos de todo el planeta, talleres variados y exhibiciones interactivas. En cada caso, la premisa desafía el ABC del entretenimiento comercial con una ecuación en la que precio y calidad son inversamente proporcionales. A continuación, un resumen de esos enormes aportes a la medida de los más chicos.

TV adentro

Como parte del ciclo Entrá, la TV Pública a Puertas Abiertas, la emisora estatal ofrecerá a los pequeños cuatro shows músico-teatrales, que tendrán lugar los sábados (hasta el 9 de agosto) a las 18.30 en el Estudio 1 (Tagle 2847). La banda de rock para chicos Papando Moscas estuvo a cargo de la apertura el 19 de julio, con una puesta humorística en la que sonaron algunos de los clásicos que consagraron a la agrupación. Los próximos en pisar el escenario del canal serán el grupo de teatro infantil Mundo Arlequín y Caracachumba, banda que fusiona sonidos rioplatenses con un hilarante espectáculo de humor y trabalenguas. El cierre será un festejo anticipado del Día del Niño, junto a las orquestas infantiles del Bicentenario. Vale la aclaración: las entradas pueden retirarse por anticipado hasta media hora antes de cada show.

Quienes elijan visitar el canal podrán recorrer además el Museo de la Televisión Argentina, que repasa los 63 años de la emisora pionera del país con una colección permanente de entrevistas, archivos audiovisuales inéditos y la primera cámara de televisión que llegó a la Argentina. “Tratamos de hacer confluir lo popular con propuestas que compartan contenidos de calidad, a veces difíciles de encontrar en la pantalla chica. Queremos revincular la TV Pública con la comunidad. Este es un canal con una historia de luces y sombras y, llenando de chicos el Estudio 1, sentimos que lo estamos resignificando”, explicó Roberto Olivieri, gerente de Relaciones Institucionales de la emisora.

Kermeses culturales

Si de achicar gastos se trata, los centros culturales dicen presente con una copiosa oferta, de las más nutridas de la quincena. Por ejemplo, la programación del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930) aporta desde jornadas recreativas hasta talleres de música por computadora, para los que quieran convertir sus PC en instrumentos. También un recital humorístico del grupo El Resorte y un taller de tango para chicos a cargo de Graciela Pesce. En la Casa del Bicentenario (Riobamba 985), el cronograma es igual de abundante: de martes a domingos, a las 17, cirqueros, actores, narradores, titiriteros y músicos copan las tablas con entrañables personajes (como un científico loco, una viajera cuentera y dos vecinas chismosas), sonidos de diversos orígenes, instrumentos inventados y malabares. Para los pequeños creativos, la Casa dicta talleres de realización de máscaras (martes y jueves de julio a las 15.30) y de observación y plástica (miércoles, viernes, sábados y domingos de julio a las 15.30).

Dos espacios del predio de la ex ESMA (Av. del Libertador 8151) se destacan por lo colorido de sus repertorios. A partir de mañana y hasta el 2 de agosto, el Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), de Madres de Plaza de Mayo, esperará a grandes y chicos con cuentacuentos, espacios de lectura, juegos, talleres de arte y literatura, organizados junto al Ministerio de Educación de la Nación. Cada jueves, viernes y sábados habrá actividades permanentes desde las 14 y un espectáculo central a las 16. La asombrosa banda de Zamba, del canal Pakapaka, será el primer show de una larga lista que integran también la compañía de circo Parlanchinas y la Orquesta Mágica para Cuentos sobre Ruedas. “Es una alternativa abierta, integral e inclusiva que tiene que ver con la memoria, la identidad, la esperanza y con imaginar otros mundos posibles. Queremos que los chicos sean los protagonistas y tengan su propia voz. Por eso no los tratamos como meros espectadores”, definió Verónica Parodi, directora social y educativa del ECuNHi.

A escasos metros, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti alberga propuestas divididas según tres ejes: uno literario, con lecturas de cuentos de María Elena Walsh; otro cinematográfico, con proyecciones de películas (martes 29, miércoles 30 y jueves 31 a las 16) como Martín Fierro, El indio y Teo, cazador intergaláctico; y el último musical, con la cuarta edición del ciclo Música para Bajitos, de viernes a domingos a las 15. Habrá shows de Los Musiqueros, Cielo Arriba, Anda Calabaza y un espectáculo a cargo de la compañía Movimiento Armario, entre otros.

Otro punto obligado para los oídos exigentes será el Segundo Festival de Música Hecha por Chicos, este sábado de 15 a 18 en el club Atlanta (Humboldt 390). Se trata de una jornada solidaria organizada por la compañía La Cigarra (ex Colmenita Argentina), un proyecto argentino-cubano con identidad latinoamericanista, que se propone reunir alimentos no perecederos para las víctimas de las inundaciones en Formosa. A cambio, ofrecerán música, juegos, talleres de cuentos y sorteos.

A sala abierta

Teatros y salas también harán su aporte a la causa. A pasitos del puerto, la boquense Usina del Arte (Cafarena 1) programa un popurrí de actividades que invitan a un viaje auditivo al pasado. Es que, de martes a domingos, en horarios variados, la danza, el teatro, la narración y el cine compartirán pantalla o escenario con clásicos de Gardel, Rita Pavone o The Beatles. Habrá, por ejemplo, proyecciones con música en vivo de La National Film Chamber Orchestra, una plaza de juegos con el espíritu lúdico de los tiempos de Mozart y dos versiones para títeres de óperas del mismo compositor, a cargo de la Compañía Babelteatro: La flauta mágica y Bastian y Bastiana. También un acercamiento a la Francia de principios del siglo XX, con un concierto de piano y narración en vivo que combinará composiciones de François Poulenc con el popular libro La historia de Babar, de Jean de Brunhoff; un repertorio de reconocidas bandas de rock y pop para chicos, como Los Tutú (que presentarán su cuarto disco, La bicicleta mágica), Koufequin y Aguafiestas (con adaptaciones de clásicos de The Beatles, Rolling Stones, Pink Floyd, Los Gatos y Almendra) y dos presentaciones especiales: una de la Orquesta Estable del Teatro Colón (el sábado 26 a las 20) y otra de la Wisconsin Youth Symphony Orchestra (el miércoles 30 a las 20).

El ciclo Música en el Hall del Teatro San Martín (Corrientes 1530) suma a la grilla de actividades sin costo los conciertos de Vuelta Canela (25 y 26 de julio a las 19), que mixtura ritmos, danza y clown; y de Tierra Verde (1º y 2 de agosto a las 19), sobre conciencia ecológica y cuidado del medio ambiente. En la misma manzana, el Sótano Kids del Centro Cultural General San Martín (Sarmiento 1551) acompañará a los bajitos con funciones los sábados y domingos desde las 16, hasta el 24 de agosto. Se presentarán El cumple del Rey Feliz y Amores en Quequén, dos obras de títeres de varilla del grupo Canapé de Polenta, y Gertrudis y perrovaca, rock y humor para toda la familia. “Nuestra premisa es calidad máxima sin costo. Todo lo que podamos ofrecer de manera gratuita es un servicio de cultura para la comunidad”, resume Poly Pérez, programador del ciclo.

Para los que disfrutan del desparpajo de las narices rojas, la compañía Los Clownies pondrá en escena Juego de clownies en dos tablados diferentes: del 21 al 27 de julio a las 16 en el Espacio Cultural Carlos Gardel (Olleros 3640) y del 28 de julio al 3 de agosto a la misma hora en el Espacio Cultural Julián Centeya (San Juan 3255). También hay clown en el Auditorio Amia, donde se presenta Vacaciones con bufanda, una varieté de espectáculos de magia, circo, teatro, títeres y narración. La cita es en Pasteur 633 de lunes a viernes a las 15 y 17.30.

Cunas de historias

Las bibliotecas de la Ciudad serán grandes aliadas en la difícil tarea de entretener a los pibes. En los enormes templos de las letras, las grillas prometen alternativas que van desde los tradicionales espectáculos de cuentacuentos hasta proyecciones y puestas variadas. La Biblioteca Infantil de la Naturaleza del Jardín Botánico Carlos Thays, por caso, convidará a sus visitantes fascinantes relatos y leyendas sobre la vida verde, que pueden leerse dentro del edificio o en el jardín. Los horarios: martes a viernes de 14.30 a 17 y sábados de 15 a 17.30 (ojo: cierra los días de lluvia).

El plato fuerte del rubro lo sirve la vigésimo cuarta edición de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, que este año se desdobla en dos sedes: la del predio El Dorrego (Zapiola 50, de 14 a 20) y la de Tecnópolis (Gral. Paz entre Balbín y Constituyentes, en Villa Martelli, de 12 a 20). En cada caso, los pibes podrán hurgar entre las bateas de los expositores o participar de talleres, espectáculos, charlas, narraciones y hasta partidas de ajedrez. “¡Cronopios, a leer!” es el lema que enfunda más de quince días de actividades, entre las que destacan el segundo concurso de cortos de terror organizado por Buenos Aires Rojo Sangre y el quinto Festival de Historieta (1º y 2 de agosto, en El Dorrego).

La batería de propuestas de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502) incluye, por un lado, talleres creativos y tecnológicos en la sala Leopoldo Marechal (de lunes a viernes de 14 a 18 y los sábados de 16 a 19). Por el otro, proyecciones y shows de música y teatro en el auditorio Jorge Luis Borges (de lunes a viernes en distintos horarios). Se escucharán ritmos cubanos, como el pilón, el son y el cha cha cha en las voces del Dúo Karma; mientras que la ficción llegará de la mano de la compañía La Chicharra. “La propuesta es alternativa a la del circuito comercial. Tratamos de ofrecer una opción pública que vincule la lectura con otras artes. La intención última es generar en el público infantil un interés por fuera de lo que ofrece el mercado, con una calidad artística poco usual”, destacó Bárbara Maier, coordinadora de la programación de vacaciones de invierno. Con ese mismo criterio seleccionaron los cortometrajes y películas de origen checo, japonés y belga que se exhibirán los lunes y miércoles a las 15 y a las 17.

Si de pantallas grandes se trata, la Manzana de las Luces (Perú 272) presenta los viernes a las 16 (hasta el 1º de agosto) un ciclo de cine infantil, con títulos como El viaje de Chihiro, Los Pintín al rescate y CJ7, un juguete del espacio.

Una tarde en el museo

Algunos de los programas más innovadores provienen de esas imponentes enciclopedias vivientes que son los museos. Por ejemplo, en el Museo Histórico de Buenos Aires Cornelio de Saavedra (Crisólogo Larralde 6309), los chicos pueden asistir a talleres de cuento y poesía, con canciones y expresión corporal; realizar un recorrido por las especies arbóreas y los pájaros del jardín, que termina con una vuelta en la calesita temática del museo, o visitar sus salas históricas, con el acompañamiento de la lectura de textos breves sobre usos y costumbres de la época.

El menú del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (San Juan 350) ofrece un taller práctico de origami, de dos encuentros, los miércoles a las 15 (requiere inscripción previa a cursosmamba@gmail.com), y una peculiar propuesta de exploración de las exhibiciones, para la que los visitantes reciben consignas que les servirán de guía. Por las tardes, los que gusten de dibujar podrán hacerlo junto artistas y educadores del museo. Los martes y jueves de 16 a 17 el Palais de Glace (Posadas 1795) invita a un viaje al pasado del edificio que supo ser una pista de patinaje y un punto de encuentro para tangueros y estrellas de TV. Durante la visita, los chicos podrán diseñar sus propios trajes de patinadores o artistas.

Para los que sueñan con viajar a las estrellas, teorizan sobre la vida en otros planetas y se deslumbran con los misterios del universo, el Planetario Galileo Galilei (Sarmiento y Belisario Roldán) dará charlas audiovisuales y talleres sobre astronomía en una carpa ubicada en el parque lindero al edificio. Todos los días de 14 a 18. En tanto, en el museo que funciona en el primer piso del Planetario, encontrarán módulos interactivos de física, química, óptica, electricidad y tecnología.

Otros dos museos le hacen frente al receso escolar con opciones que fusionan originalidad y aprendizaje. La flamante sala interactiva del Museo Histórico Nacional (MHN, Defensa 1600) propone un repaso por la historia argentina a través de seis videojuegos y pantallas para diferentes edades. Como el eje de los juegos es la Revolución de Mayo, los desafíos consistirán en encontrar elementos fuera de contexto en una imagen colonial, dirimir la suerte del Cabildo Abierto en un clásico futbolero entre patriotas y realistas o adivinar quién es el personaje oculto tras la escarapela, entre otros. A esto se suma un clásico del MHN: las charlas con el general José de San Martín, en las que se puede dialogar con un retrato “vivo” del Libertador. El Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473), por su parte, dicta cuatro talleres que enfatizan el acercamiento a sus exposiciones, introducen a las artes plásticas y revelan secretos ocultos en obras de Goya, Monet, Van Gogh o Degas. También ofrece dos actividades vinculadas con la muestra Atlas de las Bellas Artes, del dibujante Miguel Rep: una lúdico-participativa para chicos de 9 a 12 años y otra en la que el autor dibuja y recorre la exposición con los visitantes.

Fuente: Página/12

Para agendar online

Juan Rodó


"La confianza en uno se da con esfuerzo"

–¿Qué te enorgullece de tu actividad?
–Que mi actividad nunca se termina y ahí está metida la música. Es como un árbol con picos que nunca se agotan. Es búsqueda y placer sin fin. Siempre hay algo por encontrar, siempre. Es uno de los pocos trabajos que tiene esa particularidad. Yo lo hago y siempre me sentí dichoso por eso.
–¿Qué es lo que menos te gusta de tu actividad?
–Las renuncias que uno debe hacer. Trato que los demás comprendan  que como artista uno no trata de postergar las cosas así nomás. A veces se hace difícil explicarles a las personas que querés por qué hacés ciertas cosas. Pero mi trabajo tiene esas situaciones, y la realidad es que uno no puede estar en todos lados ni multiplicarse.
–¿Cuál es el sentido de la vida?
–Cumplir la misión en la vida que cada uno tiene. Dejar una huella en el tiempo que tenemos, el tiempo que nos dieron como dado y no debemos desaprovechar. Se deben fijar cosas buenas y ejemplos de vida que le sirva a todos o a la inmensa mayoría de la gente. Justamente, hay que tratar e intentar ser un instrumento de la mayoría, vivir en armonía con los demás. Ese para mí es el sentido de la vida.
–¿Qué obra o artista te cambió la vida?
–Soy un artista al que Sherrill Milnes lo signó. Es un barítono que me marcó como cantante, al que conocí, pude saludarlo y decirle cuánto lo admiro. Seguramente habré sido uno de los tantos a los que saludó en su vida pero yo todavía recuerdo ese momento. Es que su sonido es increíble porque él es un chelo. Es un gran cantante con una belleza de terciopelo.
–¿El éxito da más libertad artística o todo lo contrario?
–Sí, te da posibilidad de elegir pero uno está más expuesto. Yo no trabajo por la crítica positiva o negativa. Simplemente trabajo porque me gusta lo que hago, y si después a la crítica le gusta o no, esa es otra cosa, otra instancia de la que no me ocupo.
–¿Cómo concibe el éxito Juan Rodó?
–Los logros que uno consigue son gratificantes por más que vayan 1000 o 20 personas a verte. Mi objetivo no es el éxito que se da por la convocatoria sino por la posibilidad de dar a conocer lo que se hace con tanto esfuerzo. Poder hacerlo me da una satisfacción inmediata que nada tiene que ver con el éxito formal o en términos de suceso mediático.
–¿Qué enseñanza te dejaron tantos años de profesión?
–La confianza en uno mismo se logra con esfuerzo. Se van a buscar las oportunidades y se las consigue después de ir e ir. Por otro lado, hay que estar rodeado siempre de buena gente.
–¿Qué cosas te indignan de la sociedad en la que vivimos?
–La hipocresía, la negación, la mentira, la desprotección. Son cosas que siempre estuvieron pero que no dejan de lastimarme.
–¿Cuán importante es el dinero en la sociedad en la que vivimos? ¿Y para vos?
–Para mí es un medio para vivir y nada más. No soy una persona que ande pensando en el dinero todo el día. Por eso, para mí es sólo un medio de subsistencia y nada más, y hasta te diría que no me importa. No ahorro, no me interesa atesorar ni nada parecido porque lo importante lo encuentro en otras cosas, en otras relaciones. Diría que vivo al día.
–¿Qué cosas de tu profesión no se negocian?
–Abandonar mi carrera, no podría dejarla, ni siquiera imaginarlo. Más allá de ser mi trabajo, es mi pasión. Hice algunas concesiones en mi vida pero jamás con una carrera que me hace feliz desde hace tanto tiempo. No podría ni imaginarme abandonar lo que tanto quiero y desde hace tanto hago.


Juan Rodó, uno de los hombres más representativos de la comedia musical en Argentina, acaba de fundar la compañía teatral Nuevos Ayres Musicales. El objetivo será promover la realización de comedias musicales de culto que nunca fueron  realizadas en Argentina. El primer musical con el que debutará la compañía es Phantom, de Maury Yeston y Arthur Kopit, con estreno previsto para el 8 de agosto en Teatro del Globo (Marcelo T. de Alvear 1155). Funciones los viernes y sábados.

Fuente: Tiempo Argentino

Festival de Teatro de Rafaela


Una ciudad que se vuelve escenario

Desde hace diez años, esa localidad santafesina alberga a uno de los encuentros teatrales más importantes del país. Sus habitantes alteran su rutina para no perderse nada.

El zapatero sacó de su cajón lleno de cueros y herramientas un fajo de entradas de teatro. Mientras le arreglaba un bolso a uno de los tantos artistas radicados en Buenos Aires y que todos los años viaja a Rafaela, Santa Fe, para mostrar sus obras; los dos comenzaron una charla teatral que pintó el espíritu de esta ciudad santafesina y sus habitantes. "Voy a ver todos esos espectáculos, seguro que por acá está el suyo también. ¿De qué trata?”, le dice.
Durante los seis días que dura el Festival de Teatro de Rafaela no hay nadie en la ciudad que no se entere del suceso. En el Boulevard Santa Fe (la avenida principal de la ciudad) hay molinetes enormes de colores que se mueven con el viento y carteles igual de coloridos que avisan que en las cuatro salas de teatro de esta localidad hay una exquisita programación de espectáculos, en su mayoría porteños, experimentales y populares a la vez. Pero no es sólo en las salas. En Rafaela, hay teatro en las plazas, en carpas de circo, en museos, en asociaciones vecinales y hasta en un hogar de ancianos. En las plazas y en cada rincón público de esta localidad de 100 mil habitantes hay algo: serpentinas, guirnaldas y más y más carteles. Una fiesta que invita a ver teatro de calidad, por 40 pesos la entrada.
Lo de Rafaela es un caso atípico. Es una ciudad que no cuenta con ninguno de los atractivos turísticos más clásicos. No hay sierras, no hay mar, ni siquiera una lagunita. Es la llanura absoluta. Lo que sí tiene es la cuenca lechera más importante de Sudamérica. Es una zona industrial, productiva, de muchos campos y mucha soja. Se nota que, en lo económico, les va bien. También se conoce a esta ciudad por otras cosas: por su equipo de fútbol, su equipo de básquet y por su famosa carrera de autos. De teatro, diez años atrás, nada para mostrar al mundo. Pero algo pasó en 2004 y, como dice el director de teatro Gonzalo Marull, despertó el “indio rafaelino”.
En 2004, Rafaela fue elegida sede de la 19º Fiesta Nacional del Teatro. A esta propuesta, la gente reaccionó de manera multitudinaria y los teatristas de la ciudad vieron ahí la mecha de algo que podía crecer: se podía hablar de Rafaela desde lo cultural, no del deporte, no del campo, no de la leche. “Nos quedamos impactados, vimos una cola tremenda de gente, que necesitaba ver teatro. Fue un shock para todos y ahí se tomó la decisión política de seguir con ese espíritu”, dice Marcelo Allasino, secretario de Cultura de Rafaela, pero además actor y  bailarín y fundador del grupo de teatro independiente La Máscara, una compañía teatral que ya lleva 25 años de gestar espectáculos de calidad en esta ciudad.
Desde aquella edición, surgió un festival de teatro que se volvió único en su tipo en el país. En cuanto a la programación, abundan las obras porteñas, pero también hay lugar para espectáculos del resto del país siempre, poniendo la calidad en primer plano. Ese es el criterio. Explica Allasino: “La decisión curatorial tiene que ver con convocar espectáculos de mucha calidad y, en Buenos Aires, es donde más se produce. Pero no es una cuestión que se circunscriba a la geografía del lugar. Invitamos obras que son buenas.” También se apunta a la variedad: este año se presentaron obras apoyadas por el peso simbólico de su autor (como Querido Ibsen, soy Nora, de Griselda Gambaro), por la calidad de su director (Sanos y Salvos, de Gerardo Hochman), por la versatilidad de sus actrices (Museo, del grupo Piel de Lava) o por la trayectoria de sus creadores (Yo te vi caer, escrita por Santiago Loza). La lista sigue y suma a espectáculos de danza, circo, infantiles y shows callejeros e incluye las obras de artistas reconocidos en la Bienal de Arte Joven. “No apostamos a lo seguro. Los que hacemos este festival somos gente de teatro. Buscamos un teatro de riesgo, puede ser popular, pero que haya un riesgo en las ideas, las formas y los lenguajes que se ponen en juego”, dice su director.
DESDE ADENTRO. “Esto es un fenómeno. Yo soy de Entre Ríos y, me duele decirlo, pero mi teatro nunca funcionó en mi ciudad natal. Cuando voy, lo primero que me preguntan es si trabajo con algún famoso. ‘¿Qué onda Suar?’, me dicen. No está fomentada la posibilidad de ir al teatro sin la necesidad de que vaya algún famoso. En Rafaela, me sorprendió la convocatoria del público, que la gente quiera ver estas obras, aunque no sepa nada de ellas. Es un público muy entregado, que se compenetra sin juzgar el hecho teatral, pero a su vez son espectadores que ya tienen un gusto formado gracias a estos diez años de teatro, que demostraron que se puede llenar una sala con propuestas que, a priori, no son masivas”, cuenta Juan Parodi, director y autor de teatro, ya reconocido como un invitado de honor de este festival.
Tan fenómeno es este encuentro cultura que en 2010 Rafaela fue declarada la capital provincial del teatro. No Rosario y su 1,2 millones de habitantes, no Santa Fe y sus 600 mil habitantes. Una auténtica localidad del interior es la usina teatral más importante de la provincia.
No se trata de una ciencia exacta. Allasino explica que lo que pasó en Rafaela tiene sus antecedentes históricos y que no se puede repetir la fórmula y llevarla a otra ciudad del país esperando los mismos resultados. “Había un trabajo previo. Acá había una tradición de teatro amateur. Hay instituciones, como el Centro Ciudad de Rafaela, cuyos  dueños tienen también el teatro Lasserre, que llevan más de 80 años haciendo teatro, es una de las más antiguas del país. Ese hacer teatral, que puede ser amateur, se sostuvo en el tiempo y cada vez con más inquietudes. Con la llegada de la democracia, aparecieron más grupos independientes, y esta ciudad, que es pequeña, llegó a tener entre seis y siete grupos independientes produciendo. Una rareza. Además, en esta región, hay un alto porcentaje de inmigración italiana, que lo primero que construía al conformar los pueblitos era un teatro y una iglesia. En cada pueblo, había un teatro. De alguna manera, ese antecedente nos dice cuáles eran los intereses de nuestros bisabuelos. Esa tradición quedó en la sangre”, explica.
CAMBIO DE RUTINA. Cuando llega una nueva edición de esta reunión teatral, se impone el tema en la vida rafaelina. El remisero pregunta qué se puede ver, todos piden recomendaciones y una semana antes se agotan todas las entradas. “Yo quiero ver las obras de Santiago Loza”, dice Valeria, empleada en un negocio de ropa. “Me encantan los cuentos de Griselda Gambaro, así que voy a ver su obra de teatro”, avisa una señora en la fila de la boletería.  “¡Ay! ¡Esos chicos se trenzaron de lo lindo!”, comenta un hombre a la salida de la función de Los Cuerpos, un espectáculo de danza en el cual dos jóvenes bailarines se enfrentan a sus propios límites físicos.
La convocatoria no para de crecer. Este año hubo dos mil espectadores más que el año pasado y el festival sumó más subsedes, donde llegan los espectáculos. Este año, hubo teatro en Morteros, Colonia Aldao, Clucellas, Pilar, Ramona, Suardi y Ataliva. Pueblos que tienen esa única posibilidad de acceder a un espectáculo.
El espíritu rafaelino tuvo el apoyo de personalidades ilustres. Cristina Banegas, Julio Chávez, Luis Machín, Norman Briski, Mauricio Kartun y Leonor Manso, son algunos de los “teatreros famosos” que participaron del festival. Cuenta Allasino: “Hemos tenido enormes figuras del teatro argentino, pero que vienen con propuestas experimentales y de riesgo. Por ejemplo, a Julio Chávez no lo trajimos con sus obras comerciales que hace en la Avenida Corrientes, lo trajimos con sus textos, lo que él escribe, dirige y produce de manera independiente.  La gente apuesta ciegamente, confía mucho en la programación que armamos.”
Y entre los que confían, abundan los jóvenes. Advierte Juan Parodi: “En Rafaela puedo ver una juventud que consume y disfruta teatro, mientras que en Buenos Aires vemos que la media del público tiene más de 50 años. Estamos perdiendo a los jóvenes como público de teatro.”
La fiesta teatrera arrancó el martes 15 y terminó el domingo. Durante esos días, una comunidad se reunió, casi masivamente, para ver teatro. Parece una utopía, pero no: en Rafaela pasa eso, todos los años.  «


"este festival está hecho por la constancia y la militancia"
Por Mónica Cabrera.

Llegué a este festival porque hay un criterio estético. Los tangueros se juntan por el tango que hacen: electrónico, de orquesta, acústico. Acá, los teatreros nos juntamos por una cuestión ideológica. Este festival está hecho por la constancia, la militancia. Nadie pudo cambiar la mística del festival. Es el mismo, pero más grande. Es como un chico que tuvo un año, dos y ahora diez, pero es siempre el mismo pibe. Yo participo por eso, porque me encontraron y esto tiene que ver conmigo. Tiene que ver con la identidad. No fue una visita casual. Es una propuesta popular y muy trabajada. Muchos pueden decir: "Pero la gente no sabe, la gente no se da cuenta si algo sale mal en un espectáculo." Pero sí, la gente se da cuenta. Eso es distinto a que no lo puedan decir. Que un chico no pueda decir: "Mi papá mucho no me quiere", no significa que no lo sienta. No poder conceptualizar no significa que no se entienda si algo no va. En esta ciudad se desarrolla, desde hace diez años, un festival popular, al que tiene acceso todo el mundo. No es elitista. No se trae una propuesta para que vean algunos. Las obras las pueden ver todos. En realidad, todos deberíamos tener acceso al teatro. Mi propuesta estética e ideológica con el teatro tiene que ver con la autogestión, con no esperar que nadie me convoque, que nadie me lo facilite, que nadie tenga la idea y uno lo hace. En mis obras, yo tengo la idea y la llevo a cabo y es tan fuerte mi propuesta, que luego vienen otros a ayudarme y a fortalecerla. Eso, que tiene que ver con mi trabajo, tiene que ver con el festival. Es de la familia de lo mismo. La gente en la calle, lo entiende, aunque no hable de los conceptos estéticos del teatro en la sobremesa y sí se hable de fútbol. No hablan de eso, pero sí se comprende. Uno no sabe de música, no sabe leer música, pero sabe si alguien desafina o es un cantante extraordinario. En Rafaela, siento que la gente me adoptó, ven en mí a una luchadora y que lo que hace arriba del escenario lo entienden y los incluye. No es preciosismo.
Este encuentro de teatro es algo exitoso, que sucede fuera de los grandes aparatos de publicidad. La gente se apropió del festival y todos los años esperan qué les traen. Como si fuera el desfile de las carrozas. Saben que lo único que hay que hacer para cuidarlo es estar presente. También me pasa que en Rafaela siento que no estoy sola, que hay mucha gente que piensa como yo, que lo que se hace acá puede ser un proyecto exitoso, que no somos "setentistas" que vamos a morir en la trinchera. El Festival de Teatro de Rafaela no es un proyecto melancólico, es luminoso, de crecimiento. No nos dicen: "Nosotros nos inmolamos haciendo teatro de sótano y nos drogamos porque la vida es una mierda." Acá hay un proyecto luminoso y se pelea por algo que sí va a suceder.

Mónica Cabrera es actriz, directora y dramaturga. Reconocida por sus unipersonales de humor.



En cifras
10    años cumplió el Festival de Teatro de Rafaela. En esta década, se presentaron 221 obras.

32 espectáculos se presentaron de Rafaela, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Rosario, Uruguay y una co producción entre España, Bolivia y Argentina. Se hicieron 72 funciones.

22 mil espectadores participaron en la edición 2014. 18.000 en Rafaela y 4.000 en subsedes, ubicadas en localidades cercanas a la ciudad.

40 pesos fue el precio de las entradas.

2150 butacas hay en los cuatro teatros de Rafaela

100 mil habitantes hay en Rafaela, el 47% tiene menos de 30 años.

Fuente: Tiempo Argentino
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