sábado, 12 de octubre de 2019

La vis cómica


El vínculo entre arte y poder en manos del genial Kartun

Por Hernán Salcedo

Los que amamos el teatro sentimos la presencia de Mauricio Kartun con la fantasía de que a esta altura de su recorrido y sus producciones se ha convertido en ese pariente que nos enorgullece tener. Es ese tío bondadoso, divertido, sensible y sabio, con quien es un placer sentarse a charlar durante las cenas familiares, los compromisos de fin de año, porque siempre luce esa mezcla de mirada pícara, ideas críticas y anécdotas cómicas que dan en el ángulo de las mejores carcajadas. Es un gusto conocerlo, tenerlo cerca y poder ver quién es y qué hace.

Con "La vis cómica", recientemente estrenada en la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín, Kartun vuelve a dar una muestra de excelencia teatral, a partir de un texto de su autoría colmado de ingenio, observaciones sobre la identidad nacional, humor, un puñado de malas palabras bien puestas, que dan forma en su conjunto a una historia de poder y venganza sin flaquezas. Esta obra se ve como se leen los mejores libros: disfrutando el paso de cada página y sin ganas de que se termine.

Así como el circo remite a la carpa y la arena, esta obra se monta sobre el barro de una Buenos Aires virreinal, de puerto, contrabando y sálvese quien pueda, con una escenografía que remite a cierto teatro pobre e independiente y que se va deshaciendo paulatinamente para poner al desnudo la tragedia.

Dividida en cinco jornadas y contada por un perro dramaturgo, la obra recupera un aire cervantino y lo mezcla con los vientos rioplatenses para mostrar las luces y sombras de una compañía teatral arrastrada por el delirio de aventura y la soberbia de su director, para mirar a través de ellos el vínculo entre los artistas y el poder.

Arte y política, opresores y oprimidos, ganadores y vencidos pelean su lugar en este relato que pone frente al espectador lo mejor del teatro local actual. Creatividad, rebeldía e ingenio por parte del dramaturgo -Kartun, que de perro no tiene nada pero sabe reírse de su oficio como nadie-, junto al talento y la pasión de Mario Alarcón, Luis Campos, Cutuli y Stella Galazzi, el grupo de actores formidable que brilla durante todo el espectáculo.

Una obra imperdible.



De miércoles a domingos, a las 20.30, en la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín -Av. Corrientes 1530, CABA-. Duración: 100 minutos. Localidades con 15 días de anticipación a $210 (miércoles y jueves $105).



jueves, 10 de octubre de 2019

Victoria Wallace: Vía Tigre


Una escena de la realidad que viaja en tren hacia un teatro

Por Hernán Salcedo

Victoria Wallace vivía en Olivos y viajaba diariamente en tren rumbo a su trabajo en Puerto Madero. Un día vio frente a ella a una mujer que le llamó la atención por su postura física y su peinado. Parecía salida de otra época pero era más joven de lo que aparentaba.

Wallace quedó cautivada. En un momento escuchó que la persona que viajaba al lado de esa mujer le planteó por qué no podía tener una tarjeta de crédito. Era un muchacho, ya adulto, con síndrome de down. La mujer le explicó. Él le decía que era grande y que sentía que no le tenían confianza. En dos segundos ella puso el foco en otra cosa, sin precipitarse y controló la situación.

Ese viaje no terminó en el centro de la ciudad. Ese viaje maduró en el interior de quien pudo presenciar esa escena y derivó en “Vía Tigre”, una obra de teatro que puede verse en Teatro Terraza Gargantúa.

“Seguimos viaje y mientras recorríamos los distintos espacios, él se sobresaltaba como un niño ante las cosas que iba viendo -cuenta Wallace en una entrevista-. Ella, con cansancio y un amor inocultable, manejaba cada situación con una altura y madurez que me dejaron hipnotizada. En un momento pasamos por un lugar y ella le contó que había vivido cerca de ahí. Él le preguntó por qué se había ido de esa casa y noté cómo se le llenaron los ojos de melancolía. Ese fue el instante en que empecé a preguntarme qué habría dejado esta mujer. Y fue el puntapié para novelar este relato”.

“Vía Tigre”, interpretada por Lucrecia Aguirre Brácena y Gonzalo García Santillán, transcurre precisamente en un viaje en tren y cuenta la historia de una madre muy singular y su hijo, que padece un retraso madurativo. Para él es una experiencia emocionante donde conoce lo nuevo y reconoce lo que lo inquieta. Para ella es un recorrido por su pasado, sobre los hierros y los durmientes de una lucha interna insostenible.

¿Cuál es el tema principal que atraviesa a este espectáculo?

Las relaciones. Los valores que tenemos flojos a la hora de vincularnos. Las cosas que los humanos hacemos por amor y protección. La aceptación de nuestra propia realidad y las decisiones del otro. Y por sobretodo, es una obra que revaloriza la paciencia. Las personas creemos tener paciencia pero no. Es algo que se está extinguiendo a pedazos viscerales.
Ellos son la excusa, potenciada por el retraso del hijo y por las decisiones que tomó esta madre. Pero en verdad trata de todo eso de lo que a veces nos olvidamos y está bueno volver a repensar.

¿Cómo definís el vínculo entre esa madre y ese hijo?

Es un vínculo ejemplar. Ellos son una burbuja con su propia atmósfera, en otro plano, donde todo lo demás está más allá de ellos, a tal punto que nunca se dieron cuenta que los estaba mirando...



Las funciones son los jueves, a las 21, en El Teatro Terraza Gargantúa, ubicado en Jorge Newbery 3563, CABA. Entradas: $200.

Vía Tigre
Dirección y texto: Victoria Wallace.
Asistente de dirección: Mariana Chiarella
Escenografía: Tatiana Maldineo, Luli Peralta
Diseño de maquillaje: Eli Tarragó
Realización de maquillaje: Julia Ferrari
Diseño de sonido: Nicolás Montengro
Diseño de luces: Nicolas Gonzalez
Diseño de vestuario: Pablo Battaglia/Victoria Wallace
Operador técnico: Nicolas Gonzalez
Producción Ejecutiva: Valeria de Luque
Fotografía: El Alumbrador Fotografía
Diseño gráfico: Alejandra Rocha
Prensa: 0KM Prensa
Redes Sociales: Aylém González