domingo, 19 de mayo de 2019

El río en mí


Lo fantástico para narrar el dolor

Por Hernán Salcedo

Una planta industrial daña un río. Los habitantes de un pueblo sufren las consecuencias. Una madre y su hija logran subsistir, en la orilla de la pobreza, en una casa que ofrecen como hotel. Llega un hombre. Un pasado de horror se funde con el presente y crece en silencio, como una planta rastrera.

La muerte es una variable más en el juego del capitalismo: costo y beneficio. Personajes que pasan de comprobar que el poder daña al deseo de poder dañar. Primero el dolor, luego la venganza. La locura como última habitación donde se refugian las víctimas.

Francisco Lumerman escribió y dirigió "El río en mí", una obra que hipnotiza desde las primeras imágenes, con un notable manejo de la intriga y un dominio especial de la palabra poética. Como escritor, Lumerman demuestra habilidad absoluta para combinar lo cotidiano y la fantasía, lo literal y la metáfora.

Por su parte, Malena Figó, Elena Petraglia, Claudio Da Passano y Mercedes Docampo conforman un elenco sólido, con interpretaciones sensibles y justas de acuerdo a lo que merecen los personajes. De los silencios a la verborragia, de la sutileza física a la ferocidad de cuerpos atravesados por la indignación y el dolor.

El inicio de la obra condensa el magnetismo de todo lo que vendrá después. Malena Figó está de espaldas contra una pared. Desliza una mano. Acaricia la madera de la pared como quien trata de decir que ahí empieza todo, en lo mínimo, en lo pequeño. Gira su cuerpo, habla y su mano, que ya no está en la pared, se desliza en el aire como si estuviera pintando el relato. Mira a los ojos al público. Atrapa. Nace la creación. Lo que era escenografía ya es un lugar. Lo que era actuación ya es un viaje hacia una historia que se inserta en el cuerpo de los espectadores con el silencio de una planta rastrera.

Las salas teatrales pequeñas le agregan valor a la experiencia de los espectadores. Poder ver una obra como quien escucha un secreto es de una belleza hipnótica.



Las funciones son los domingos, a las 17, y los lunes, a las 20.30, en Moscú Teatro Escuela -Camargo 506, CABA-. Entradas: $300 (estudiantes y jubilados: $200). Reservas: 2074-3718 y www.moscuteatro.com.ar

El río en mí
Elenco: Claudio Da Passano, Mercedes Docampo, Malena Figó y Elena Petraglia
Diseño sonoro: Julián Galay
Diseño de luces: Ricardo Sica
Diseño de escenografía y vestuario: Rodrigo González Garrillo
Fotografía: Manuela de Miguel y Rodrigo Illescas
Diseño gráfico: Martín Speroni
Prensa y difusión: Carolina Alfonso
Asistencia de dirección: Manuela de Miguel
Producción ejecutiva: Zoilo Garcés y Cecilia Santos
Dramaturgia y dirección: Francisco Lumerman

Esta obra resultó ganadora del premio ARTEI 2018 a la producción teatral independiente.

lunes, 13 de mayo de 2019

Para partir



“Para partir”: el teatro como ritual del adiós

Por Hernán Salcedo

Una casa en el mar, pequeña, con un muelle. Roberto, su dueño, reúne en ese espacio a quienes formaron parte de su vida. Los convocó para despedirlo porque hace unos días se suicidó.

Cuando alguien se mata, la culpa y una infinidad de preguntas sin respuestas quedan flotando. ¿Qué es lo que no supimos ver? ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué decide dejar de vivir? ¿Por qué nos hizo esto? ¿Quién era realmente? Esos son los interrogantes que, sin enunciarlos, parecen hacerse los personajes.

Son las mismas preguntas que nos hacemos como espectadores, mientras vamos armando la historia. Como si la vida de Roberto fuera un barco que se hundió a cierta distancia de la costa y trajera de a poco los objetos y las ropas de quienes navegaron en él.

“Para partir”, escrita y dirigida por Ignacio Sánchez Mestre, tiene a la muerte en el centro del relato pero abordada sin el peso trágico que carga ese tema. Creó una historia que se recibe con una sonrisa y eso se agradece. Es un relato cotidiano, con voces que reconocemos, atravesado por un aire fantástico, que es el gran logro de la puesta.

Roberto reunió a su hermana, su ex mujer, sus dos hijas, otro hijo que ellas no conocían, y una joven amiga. Hay momentos de tensión, hay secretos, hay carcajadas. Hay dolores. Y también hay alcohol, que ayuda a ventilar las emociones. Una pipa, una foto, un diccionario, libros, té, y un pasado de amores, desamores y abandonos en el aire.

La obra se destaca por una narrativa fluida en la que cada personaje va dando su versión de Roberto, de sí mismo y de la vida. Las actuaciones en conjunto son sólidas y se agradecen los toques de humor y sarcasmo, sobre todo en Mara Bestelli y Mónica Raiola. Por su parte, la escenografía de Laura Copertino y la iluminación de David Seldes le dan un marco perfecto a la puesta.

Pero lo más interesante de todo es que el suicida (Luciano Suardi) está en escena. Camina entre los otros personajes, los mira, los manipula, toma sus cuerpos, los hace hablar. Este recurso le da ritmo a la obra y a la vez le imprime un clima onírico. Pasado y presente superpuestos en la fantasía del dispositivo teatral.

Desde el título, “Para partir” abre una puerta y la cierra. Partir es dejar un lugar, irse. Pero también es dividir algo en partes. Quienes fueron parte de la vida de Roberto se llevan algo de él. Y a su vez, con su partida, ven los pequeños trozos con los que ellos mismos se van armando y desarmando al vivir. Y partir así hacia su propio camino.


De jueves a domingos a las 20:30, en el Teatro Sarmiento -Avda. Sarmiento 2715, CABA-. Platea: $210. (jueves, día popular, $105)

"Para partir", de Ignacio Sánchez Mestre
Elenco: Luciano Suardi, Mara Bestelli, Mónica Raiola, Paula Grinszpan, Mariel Fernández, Andrés Pruss y Sofía Saborido.
Coordinación de producción: María La Greca.
Productor técnico: Claudio Del Bianco.
Asistentes de dirección: Celeste Faillace y Daniela Sitnisky.
Asistencia de iluminación: Facundo David.
Asistencia de vestuario: Ailén Zoe Monzón.
Asistencia de escenografía: Miranda Pauls.
Asistencia de dirección: Tomás Mesa Llauradó.
Diseño de sonido y música original: Fernando Tur.
Iluminación: David Seldes.
Vestuario: Lara Sol Gaudini.
Escenografía: Laura Copertino.
Dirección: Ignacio Sánchez Mestre.