Elena Roger: Piaf

“Esta obra me ayuda a estar mucho más presente en escena”
Aunque su preparación para encarnar al “Gorrión de París” implicó largas horas de estudio, la actriz y cantante evitó la fotocopia y supo darle un aire canyengue que le otorga a la puesta un necesario color local. “Todo esto es un aprendizaje para mí”, dice.
“Tenés que ser más técnica. No podés tener un orgasmo cada vez que salís al escenario.” Así de claro es el consejo que Marlene Dietrich, rubia y estilizada, le da a su amiga Edith Piaf, morocha y pequeñita, en el musical sobre la vida de la cantante francesa que desembarcó en el Teatro Liceo con el mismo suceso que generó en Londres. Entradas agotadas, público de pie ovacionando durante minutos, y una protagonista de cuerpo menudo, voz prodigiosa y gran fuerza dramática. Es Elena Roger, 34 años, la cantante y actriz argentina que con Piaf ganó el premio Laurence Olivier a la mejor actriz de comedia musical, y antes fue Evita en la obra homónima de Andrew Lloyd-Webber. Las palabras de Dietrich no pueden ser más exactas para describir el estilo de La mome (como la llamaban, “La chica” en francés): pura pasión, sensibilidad y entrega sin adornos ni artilugios, apenas un vestido negro y un escenario pelado. Toda la magia surgía de una voz potente y desgarrada curtida en los barrios bajos de París, totalmente proyectada y sin retener ningún sonido. Así lo entendió Roger, y así lo ofrece cada noche ante una platea conmovida.
En la intimidad de un camarín poblado de fotos propias y del “Gorrión de París”, la actriz y cantante de ojazos azules y piel blanquísima recibe a Página/12 con cordialidad. “Piaf decía que hay que cantar siempre con la verdad, y es exactamente lo que ella hacía. Muy conectada con las letras de las canciones, sentía cada minuto que estaba sobre un escenario. Además no cantaba cualquier cosa, elegía temas que hablaban de su vida, que le pegaban de verdad, con una poesía simple y verdadera. Todo esto es un aprendizaje para mí”, cuenta la chica de Barracas convertida en figura de la escena londinense. Y agrega: “Luchás tanto para estar arriba de un escenario, pero muchas veces el estrés y los miedos hacen que te tires para atrás. Esta obra me ayuda a estar mucho más presente en escena, a vivir ese momento y gozarlo. Y ahí es cuando el público también disfruta”.
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