Los 39 escalones, Cuando Harry conoció a Sally, Chicas del calendario, Filomena Marturano, Made in Lanús, La guerra de los Roses, y otras
De las luces del proyector a las del escenario
El teatro se nutre del cine. Cada vez con mayor asiduidad la cartelera porteña ofrece más obras que se basan en películas o clásicos que tuvieron versiones fílmicas icónicas, como “Un tranvía llamado Deseo”. Cuatro directores ofrecen aquí su punto de vista. ¿Las razones de un éxito o moda pasajera?
La cartelera porteña de las últimas temporadas confirma una tendencia en ascenso. Buenos Aires, como toda gran capital teatral, no es ajena al creciente traslado al mundo escénico de historias que tuvieron origen en el cine. Vale la pena examinar los motivos y las consecuencias de una práctica que, a juzgar por los resultados de boletería, captura el interés del público y la pasión de sus hacedores.
A pesar de los que levantan voces agoreras sobre la crisis económica y creativa de la escena mundial, el teatro goza de muy buena salud desde los griegos hasta nuestros días. Ni el nacimiento del arte cinematográfico -por diciembre de 1895- ni la TV lograron ahuyentar al público de las salas teatrales.
Nada puede compararse a disfrutar el trabajo de un actor en vivo. Y ninguna función es igual a otra. Cuatro directores de teatro con estéticas y características de producción disímiles fueron consultados por Clarín con el objeto de indagar sobre sus experiencias.
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