sábado, 16 de agosto de 2014

Enrique Pinti


"Me cuido de experiencias tóxicas"

El actor es uno de lo jurados de Tu cara me suena, pero no busca el protagonismo ni la polémica. Sus comienzos en el Nuevo Teatro.

El cortado se enfría. No detiene su verborragia acelerada ni para tomarse el café. Tampoco deja silencios entre que escucha las preguntas y lanza sus respuestas, enuncia sus aseveraciones como si ya las hubiera pensado de antemano, sólo aprovecha esos segundos de pausa mientras el interrogante aún está formulándose para vaciar su taza de a pequeños sorbos. Aunque sus ideas aparenten armarse y difundirse de manera apresurada nada de lo que Enrique Pinti expresa es improvisado. Menos aún lo que hace. Antes de aceptar un trabajo se detiene a rumiarlo. "Ser jurado en la televisión es algo que siempre estuve eludiendo. En principio porque no creo que tenga la frialdad necesaria para serlo", define sobre su papel en el estrado de Tu cara me suena (domingos a las 22 hs. por Telefe). Como tribunal televisado no deja de ser Pinti, el fanático de los musicales. "Soy un espectador privilegiado que además ha visto mucho y creo que tengo las condiciones para calificar", dice y luego detalla, como si lo necesitara para justificarse, el razonamiento que transformó las dudas en convencimiento. "No es el juicio de Nuremberg, no se trata de una investigación por crímenes de lesa humanidad. No se trata tampoco de darle la oportunidad a una persona para que se redima con eso y pueda salir de la cárcel. Tampoco es darle a alguien una gran oportunidad. No es nada de eso. Dejé de sacralizarlo y me dije: "Tengo 57 años de teatro, empecé en el año 1957. Soy una persona que tiene una vasta experiencia, de alguna manera puedo entender que..."

–Sólo es un show musical en televisión.
–¡Un show musical. Claro! Me costó verlo así. Yo también soy un loco de los musicales así que es una oportunidad para divertirme.

–El jurado también forma parte del show.
–Sí, pero lo que no me gusta es el rol de jurado que se hace en la televisión de acá y en otras partes del mundo que es el que tiene como objetivo armar polémica.

–En tu caso nada más alejado a la intención de provocar.
–La polémica, la agresividad en la calificación ofende al participante y eso no coincide con la propuesta de pasar un buen rato. Hay jurados que dicen cosas atroces y no se refieren a la actuación netamente artística sino a detalles personales. Tenemos un ejemplo en Bailando donde se le dice a una persona que deje los canelones porque está gordo y eso vino de una persona como Nacha (Guevara). Para mí, eso no cabe, se pueden decir veinticinco mil cosas con humor. Es una barbaridad que uno se la puede perdonar a un mediático descerebrado pero no a una figura como Nacha. En rigor de la calidad, lo mismo pienso de Solita (Silveyra), es amiga mía y la adoro pero prenderse a eso...

–¿Te decepcionaron cómo público o como colegas?
–No me quiero poner como ejemplo de ninguna forma. En Tu cara me suena se le pueden hacer bromas a los participantes, lo he podido comprobar. Ninguno de los participantes, por lo menos hasta ahora, se ofendió. Porque el chiste está dirigido y es una caracterización que está hecho por virtuosos, otras veces por grandes comediantes y otras por imitadores de profesión.

–¿Tu calificación es distinta dependiendo de si el participante es uno u otra cosa?
–No la calificación, quizás sí la devolución. Al imitador por profesión, que es imitador humorista, como es el caso de Pichu le encanta que le digan cosas como: "Más que Elvis Presley parecías Virginia Luque" por el peinado. Se ríe porque es humorista, la pasa bien. Lo mismo puede pasar con chicas como Ángela Torres, que tiene 15 años y mucho talento. Uno le señala "la única diferencia que ví fue la de altura porque el original tiene tantos centímetros". Los otros (NdR: los participantes y jurados de Bailando...) están en carne viva. Sean mediáticos, virtuosos, bailarines, chantas, lo que sea, están ahí y es un juego doble. Los que están saben que les van a decir algo y tratan de sacar jugo de eso. Me parece que no tiene nada que ver con mi vida. Mi vida no es así, ni quiere serlo. No te digo que me lluevan ofertas pero me han llamado mínimo tres veces en diez años.

–¿Y lo rechazaste por ser Marcelo Tinelli?
–Al principio hubiera caído. Pero no es así, yo estuve muchísimas veces. No tengo nada contra Tinelli ni contra la diversión y con lo popular que le gusta a todo el mundo. Si me sirve para promocionar un espectáculo, para promocionar un libro que se publica... Yo he ido a promocionar videos en la época de Salsa Criolla o en El Infierno de Pinti y estuve ahí, con "Los raporteros", con las cámaras sorpresas. Se ha dado la versión que la voy de cool en la vida y nunca he ido de cool y me molesta la gente que va de cool por la vida, no son santos de mi devoción. Quiero que mi corazón aguante. Si me viene un ACV será porque comí mucho o porque me cayó un rayo.

–Es decir que no querés hacerte mala sangre.
–La gente me dice: "Que bien que estás." Tengo 74. Me cuido, no solo en la comida, me cuido de ésas experiencias que para mí son tóxicas.

–Alguna vez contaste que cuando decidiste empezar a hacer teatro tu papá definía a los teatros como cuevas de comunistas.
–Sí. Pero me tuve que convencer. Yo empecé en Nuevo Teatro.

–¿Convencer de qué?
–De que no era así. El Nuevo Teatro independiente en la filosofía de Pedro Asquini y Ana Boero iba para la izquierda pero ellos tenían conflicto con el partido comunista por su ambigüedad. En la época de Perón se pusieron muy en contra de Perón y se juntaban con los de derecha. Los extremos se juntaban y se calentaban unos con otros. Además, algunos teatros independientes eran elitistas, totalmente burgueses como el Instituto de Arte Moderno, o también estaba el Fray Mocho que estaba consustanciado con el partido comunista, se metía, tenía injerencia. En cambio Alejandra y Asquini eran libres pensadores y rompieron con eso. Nuevo teatro es que no era una sucursal del partido sino todo lo contrario y todos mis compañeros del Nuevo Teatro eran obreros, bancarios, empleados públicos algún vago mantenido por la familia, torneros. Iban, trabajaban ocho horas en ése laburo y de martes a domingos iban al teatro a hacer cursos, a aprender a hacer decorados, hacer de boleteros, acomodadores. Era una cooperativa de trabajo limitada y había de todo. Había compañeras que se llevaban el crucifijo y se hacían la señal de la cruz y había otras que creían en el amor libre. Era una comunidad absolutamente multi. Eso le expliqué a mi papá y lo llevé a ver: El burgués gentilhombre, que fue la primera vez que tuve un papel con letra.

–¿Y cómo reaccionó tu papá?
–Quedó deslumbrado porque no había visto nunca teatro independiente. Iba a ver los teatros de la calle Corrientes. Habló con Alejandra Boero y Pedro Asquini.

–¿Y ahí, él sí se convenció?
–Sí, estamos hablando del año 58. El decía que le gustaba porque eso me sacaba de la calle. "Lo saca del billar, del café y ustedes le enseñan cosas importantes", decía. No tuvo la oportunidad de ver la evolución de mi carrera, murió a los 59 años en el '72.

–¿El teatro y la política siguen igual? ¿Hay salas, agrupaciones, o actores que hacen del teatro una militancia?
–Hoy en día va todo tipo de personas. Hay kirchneristas, hay anti kirchneristas, hay marxistas, hay de todo. Están más enfocados en la búsqueda artística pero no meten la ideología en el laburo. En ese sentido estamos más maduros. Nadie confunde gordura con hinchazón, ni libreto con otras cosas. No es que sea crea en al arte puro pero no hay que arruinarlo. Yo, después de muchos años, no me peleo más con nadie por su ideología política, es decir, no voy a poner en juego mis afectos y a la gente que amo. Por supuesto, no voy a ser amigo de alguien que realizó crímenes de lesa humanidad. No voy a perderme los años que me quedan de vida discutiendo. Yo quiero a mucha gente que no piensa como yo.

–¿Con amigos y familiares no hablás de política? No lo creo.
–La política tiene que existir pero me gustaría que tengan un poco más de definición. Me gustaría también que no se armen los rejuntes. Me gustaría que la gente vote por lo que cree que está bien o por lo que le demuestre la trayectoria. Estamos acostumbrados a que la gente que tiene trayectoria y el que es coherente nunca gana porque nadie lo vota. Me parece que ese es un defecto a corregir. Nos encerramos en éste es mejor que el otro. De acuerdo a fijaciones ideológicas se justifican atrocidades.

"Lanata desvaloriza la investigación y la noticia" 

–¿Cómo ves el humor político? ¿Hay algún humorista?
–No hay humoristas políticos, lo que hay son imitadores y terminan haciéndole propaganda a cualquier político. Lo hacen de manera graciosa, pero no son críticos. Lo hacen de manera tan graciosa; hay casos donde hay ironías, pero son muy leves. Desde luego, depende quién sea, hay una mala hostia para ridiculizar al personaje, o todo lo contrario, lo representan mucho más agradable de lo que es. D'Elía es mucho más repugnante y tiene un imitador que lo hace en forma graciosa.

–¿Y eso empatiza con el público?
–Sí, pero eso creo que es democracia y libertad de expresión. De Narváez ganó las elecciones porque (Roberto) Peña lo hizo genial. La gente lo votó a él porque se reía, pero no es Peña el que va a gobernar, es este otro. Me parece que el humor político es muy divertido porque la pasás bien, las caracterizaciones son buenas, pero no es el humor político realmente. El humor político tiene que ser humor, no un panfleto a favor o en contra de nadie porque eso, más que humor, es una declaración política.

–¿El programa de Lanata qué es?
–¡Es un pedo atómico! Intenta hacer humor pero lo rebaja. Cuando Lanata daba los informes en la década del noventa había un rigor periodístico e ironía. Era más parecido a Bill Maher. Ahora es trazo grueso, caricatura, show mediático. Desvaloriza la investigación y la noticia. La hace demasiado banal. En el estrado Enrique Pinti y Elizabeth Vernaci dos de los jurados de Tu cara me suena, el reality de famosos que se emite los domingos a las 22 hs. por Telefe con la conducción de Marley. En la foto, Cacho Castaña, uno de los invitados frecuentes para calificar.

Más salsa y nueva obra

"En septiembre tengo pensado irme de vacaciones. En lo que resta del año voy a terminar Tu cara me suena y tengo algunas presentaciones personales. Voy a empezar a ensayar un espectáculo con Alfredo Arias que se llama Buenos Aires con estrellas, que es la visita de Josephine Baker, Marlene Dietrich, María Félix y Lola Flores a la Argentina en distintas épocas. Yo soy el nene que los recibe en casa. Se evoca todo eso. Va a trabajar Sandra Guida, Alejandra Radano, Alejandra Fletchner y también Carlos Casella."

–¿Saben sala y fecha de estreno?
–El Ópera. Enero, febrero y marzo del año que viene. Y en abril vuelvo al Liceo con Salsa criolla y el festejo de los 30 años del estreno. Soy como una película que la pasan de un cine a otro. ¡Va a ser complicado!

Fuente: Tiempo Argentino

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