miércoles, 3 de julio de 2013

Iván Moschner: Rinconete y Cortadillo, El gran deschave y De qué te sirve saberlo


Moschner, entre misterios porteños y provincianos

El actor y director Iván Moschner disfruta de una intensa actividad tanto en Misiones, su provincia natal, como en Buenos Aires. En agosto, será dirigido por Luis Cano en "Rinconete y Cortadillo", dentro del ciclo dedicado a las "Novelas Ejemplares" de Miguel de Cervantes que se está ofreciendo, desde junio, en el Teatro Nacional Cervantes. En septiembre trabajará bajo las órdenes de Luciano Suardi, también en el Cervantes, integrando el elenco de "El gran deschave" de Sergio De Cecco, con Muriel Santana y Guillermo Arengo en los protagónicos, y entre los diversos proyectos que cuentan con su dirección destaca uno en particular, "De qué te sirve saberlo", pieza de Nan Giménez (autora de "Recuerdos de San Deseado", "Espíritu de cuerpo" y "Querida Margarita", entre otros títulos) que se estrenará el viernes 12 de julio en el Centro Cultural Vicente Cidade, de Posadas.

Periodista: ¿Cómo llegó a sus manos esta obra?
Iván Moschner: Por decisión de la autora que quería estrenarla en su ciudad natal y con actores misioneros. Ella fue a Misiones, el año pasado, para el estreno de "La zapatera prodigiosa", que dirigí en el Centro del Conocimiento de Posadas, y en la que actuaba su hermano Salvador, un actor de gran delicadeza que se formó en la escuela de Alejandra Boero. El ahora interpreta a Gregorio, un ex galán pueblerino y ex poseedor de una fortuna que ya perdió. Es un hombre devaluado ante los ojos de su mujer, Agueda (papel a cargo de Claudia Luque); pero en relación a su nieta (Silvina Warenycia) ha ido adquiriendo una ancianidad bondadosa y amable. Ellos son los tres protagonistas y hay un cuarto personaje que apenas roza la escena y que en el texto era sólo una voz en off.

P.: ¿La nieta es un alter ego de la autora?
I.M.: Es una construcción poética. No se trata de un texto autobiográfico, ni realista. Las escenas de la obra son subjetivas. Son como recuerdos, fotos, o lo que uno vería si espiara a esta gente en situaciones familiares que también tienen sus enigmas y secretos. Algunos se revelan y otros siguen siendo oscuros. La autora se inspiró en su abuela y en el conjunto de mujeres que conoció en su infancia y adolescencia, pero esos recuerdos están ficcionalizados y no siguen un orden lineal. Es interesante el uso que hace del lenguaje, donde se mezclan regionalismos y términos de otra época. Eso le da magia y musicalidad al texto.

P.: El título sugiere cierto desencanto.
I.M.: Según la autora, su intención fue "bosquejar las infinitas posibilidades del amor y sus perplejidades", sobre todo en relación a la abuela. En aquella época, los matrimonios se armaban por conveniencia. Y con los años terminaban unidos por cierto afecto, o quizás por costumbre. Agueda ha sido una mujer sometida, pero como dice la autora, es capaz de "bendecir esperanzada el despertar amoroso de su nieta". Tiene frases muy graciosas. Por ejemplo, cuando le dice: "No sos linda, pero sos pintoresca".

P.: ¿Qué otros proyectos tiene en proceso?
L.M.: Este viernes estreno otro espectáculo en el Centro Cultural Vicente Cidade de Posadas. "Quimera" es una selección de diálogos breves y poemas de Federico García Lorca. Y con el grupo Morena Cantero Jrs. de Buenos Aires, estrenamos en septiembre "Parpadeá si me escuchás". Es una obra que escribí con Luciana Morcillo a partir del dolor que nos produjo la muerte de Mariano Ferreyra. También con este grupo y el cineasta Martín Vega, que ya participó en varios festivales con su opera prima "Ancianas muertas", finalizamos nuestra primera película independiente, llamada "Pororó y sus compañeros van a la marcha".

P.: ¿El protagonista también es misionero?
L.M.: Sí, es un misionero montaraz, con una vida muy básica reducida al alcohol y la comida, que luego va a Buenos Aires buscando otra perspectiva. Yo conozco bien la vida del monte, nací en Puerto Piray y estuve hasta los 16 años en Caraguatay, una colonia alemana donde mi mamá era maestra. En séptimo grado me mandaron a estudiar a la ciudad de Córdoba para alejarme del campo y luego viví en Posadas y me formé como actor en Buenos Aires. Pero siempre vuelvo a Misiones, el lugar donde trabajo con total libertad. Para mí es un territorio primitivo, donde no hay una cultura del teatro...

P.: Y Buenos Aires es una plaza muy competitiva y exigente.
L.M.: Sí y me encanta trabajar aquí. Pero en Misiones disfruto de la tarea de formar público, de ir creando un teatro comunitario. Para muchos misioneros García Lorca es casi un extraño. Yo mismo descubrí de adulto que los poemas que leía en mi infancia eran de él. Porque está ahí, en las bibliotecas de la provincia, sólo hay que sacarlo a la luz y apropiarse de su obra, como hice con "La zapatera prodigiosa".

Fuente: Ambito

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