viernes, 5 de octubre de 2012

El teatro: ¿texto o espectáculo vivo?


Una nueva dimensión

En “El teatro: ¿texto o espectáculo vivo?”, André Helbo realiza un estudio para actualizar la semiología teatral.

El patrimonio teatral occidental encarna de manera emblemática una doble pertenencia: a la presencia viva y a la literatura”, anuncia André Helbo y sigue “¿se puede comparar en el seno de una misma tradición, el momento en el cual la escritura teatral se dirige al actor y el momento en el que apunta al espectador?” El teatro: ¿texto o espectáculo vivo?

es un estudio de semiología teatral, una investigación intensa y ambiciosa, que recorre la vida del teatro desde las definiciones aristotélicas de la tragedia al auge de las narrativas no convencionales y los espectáculos multimediáticos de la actualidad, en busca de nuevas definiciones que ayuden a entender el fenómeno teatral.

Helbo postula que “según una (nueva) mirada, percibida como lugar de la emergencia y la multiplicidad, nos parece que la actividad teatral nos ha solicitado urgentemente una actualización metodológica.” ¿El objetivo? “Repensar el teatro en su dimensión de acontecimiento”; “comprender los procesos mediante los cuales el espectáculo se inventa colectivamente como un evento enunciativo en la confluencia del paradigma espectacular.” Desde sus comienzos la teatrología ha lidiado con un problema metodológico: ¿cómo estructurar el estudio sobre algo que se da en un momento y un lugar determinado, de manera única e irrepetible? Siguiendo esa línea, Helbo lleva a cabo una verdadera deconstrucción del teatro para analizar cómo cada una de sus partes interactúa y genera últimamente, el espectáculo. No es una tarea fácil. Helbo identifica desde el arranque, que el objeto de su estudio obliga a ciertos recaudos epistemológicos. Vemos, por ejemplo, cómo el análisis del teatro, siendo este el resultado de la combinación de tantas influencias de distinto orden, no puede limitarse a la fundamentación científica. Resulta necesario un enfoque holístico. La construcción de sentido, el estudio de los elementos que constituyen el hecho teatral (el texto, la puesta en escena, la convención teatral, el rol del actor, etc.), su lugar dentro de la cultura y principalmente la relación entre quienes hacen teatro y quienes lo ven, son sólo algunos de los aspectos que Helbo pone bajo la lupa. No es inusual escuchar de boca de quienes hacen teatro que una cosa es la obra que se ensayó y otra la que va tomando forma a partir de su contacto con el público. Sin duda, el teatro, en todas sus manifestaciones, tiene que ver con esa relación cara a cara, íntima y fugaz. De ahí su capacidad de encantamiento. Helbo propone “una hipótesis que espera contribuir a la comprensión del espectáculo en una sociedad en mutación”. “Ojalá que una explicación científica consciente de sus limites, pudiese contribuir a enriquecer la inestabilidad, el asombro y el placer suscitados por la escena.” Su virtud es justamente eso. Despertar interrogantes acerca de un arte que ha sabido mutar de infinitas formas a lo largo de la historia sin por ello atentar contra su magia.

Fuente: Revista Ñ

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