Los hijos se han dormido
El arte de revisitar y crear otros relatos
Con un elenco de grandes actores, entre los que se destacan María Onetto y Fernán Mirás, el director Daniel Veronese vuelve a versionar a Chéjov y, una vez más, demuestra su habilidad para otorgarle actualidad a los clásicos.
Hay personas sufriendo. Amigos, familiares que están mal, enfermos, muy tristes, desamparados. No importa. Lo que sí hay que hacer es ignorar el dolor, jugar a las cartas, recordar otros tiempos. Esas imágenes duras y tan actuales son las que reconstruyó Daniel Veronese sobre la esencia de las ideas de Chéjov, con su último espectáculo Los hijos se han dormido, una versión de La Gaviota, del autor ruso.
Daniel Veronese conoce en profundidad la obra de Chéjov, ya representó dos espectáculos basados en sus textos: Espía de una mujer que se mata, sobre El tío Vania, y Un hombre que se ahoga, sobre la obra Tres Hermanas. En los últimos años, también versionó los clásicos de Ibsen. En todos los casos, demostró su habilidad por reformular y volver contemporáneos en el lenguaje piezas clásicas. Porque admira y analiza a estos autores, Veronese sabe tomar la estructura del conflicto y de las relaciones y crear, a partir de ahí, nuevos relatos.
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