Daniel Veronese, Maria Onetto y Fernán Mirás: Los hijos se han dormido


“Chéjov tiene un patetismo que se hace familiar”

Actores y director hablan del e streno en el Teatro San Martín de Los hijos se han dormido, basada en La Gaviota, del dramaturgo ruso. La necesidad de “dinamitar” el clásico y observar la naturaleza humana.

No, no es una trilogía. Daniel Veronese es quien se encarga de aclarar los tantos a poco de estrenar Los hijos se han dormido, una versión de La gaviota, de Anton Chéjov, tercera obra que adapta del autor ruso.
“Es el que más me gusta, me es muy próximo. Se me están acabando sus obras así que voy a tener que buscarme otro autor preferido. Igual, yo me olvido que estamos haciendo Chéjov. Hacemos teatro y usamos a Chéjov como medio”, explica Veronese, quien dirige en el San Martín la obra que se presenta de miércoles a domingos.
Como la madre, Arkádina y el hijo Treplev, Maria Onetto y Fernán Mirás encabezan el elenco de diez actores en esta pieza que, en palabras del director, constituye “una parábola que va desde el talento artístico al amor”.

–¿Cómo fue la construcción de estos personajes?
María Onetto: –Arkádina tiene una gran variedad expresiva, así que para actuar es muy estimulante. A la vez es una obra muy emblemática, con mucha información en el espectador. Pero creo que se trata de una gran versión. Fue muy lindo ver el trabajo de intervenciones en relación al original. Está ese espíritu chejoviano de cosas que van por debajo pero hay algo más estallado. Se percibe al amor hacia el autor, lo que le pasa a la dirección con el autor.
Fernán Mirás: –Me gustan las versiones de Daniel porque si no supieras de que, autor se trata podrías entrar al teatro y pensar que es una obra contemporánea, aunque tampoco mi personaje entra en una moto. La problemática de cómo acercar un clásico es siempre un tema pero yo intenté borrarme un poco de todo lo que representa. No me parece extraño pensar que Chéjov hoy diría: “Hago esto.”

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