Timbre 4, Cooperativa Imprenta Recuperada Chilavert, Pan y Arte, Siglo XXI, Almacén cultural El Desguace, teatro CAM, y Centro Cultural Julián Centeya


En Boedo, la escena se hace fuerte

Más teatros y más obras. La zona no sólo resiste a fuerza de tango. El emblema de Timbre 4 y los nuevos espacios.

Boedo siempre fue más que un barrio, una manera particular de ser en la ciudad, una idiosincrasia que no se resume en el tango. Los llamados Escritores de Boedo eran una suma de más estilos de lo que se supone y eran un proyecto de país, una imprenta, un accionar. Sus herederos aún se reúnen en la esquina del pasaje San Ignacio a filosofar y ofrecer libros de historia y de poesia.

Y así como en sus bares soñaron Homero Manzi y Osvaldo Pugliese, también hay poetas, músicos y actores actuales. Aunque las columnas del viejo teatro Odeón hoy sostienen una farmacia y aunque no aguantó El Quijote con sus telones de terciopelo, una nueva movida teatral arma su mapa en el barrio. Y no sólo con salas, sino con proyectos integrales y sociales.

A unos metros de Avenida La Plata al 2300, encontramos la Cooperativa Imprenta Recuperada Chilavert, exacamente en el 1136 de la calle homónima. Nos recibe el olor a tinta, caminamos entre resmas y cuchillas para acceder al Centro Cultural en la planta alta. Allí el grupo T.I.T, que la viene remando desde los 90, montó Los invertebrables , basada en la novela de un reconocido hombre de Boedo: Oliverio Coelho.

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