Carlos Belloso
Nota del 21 de febrero
Carlos Belloso: "Soy un poco inadaptado"
El actor que trabaja en "The Pillowman" habla de su galería de personajes raros. Dice que le teme a los encasillamientos de la tele, que busca tener mil caras y se pregunta cómo sería ser Hendler.
Estamos por acá. Un futuro cercano. 2020. El circuito off ya no es fragor de época sino un tendido que envidiaría la red de subterráneos de Buenos Aires. Teatritos en casas, en balcones, funciones en los intervalos de otras funciones, algo así. Obras en baños públicos. No se dice con la actuación de..., se dice perfomatea Pablo Rago.
"Las mezclas se consolidan hasta convertirse en otros modelos. Hay interacciones extrañas en el arte en general. En una exposición de cuadros, el pintor está ahí. Quizás está vestido o desnudo. Sí. ¿Viste que la vanguardia se toma su tiempo y se convierte en clásico? El espíritu de lo que antes era under se instala. Yo percibo que la intención es intervenir, acercarse cada vez al público. En mi caso, intervengo la ficción y la realidad. En Mundomudo, mi actual unipersonal (ver Información), me automenciono a través de un personaje que habla de Carlos Belloso. Al público hay que llevarlo. Llevarlo y traerlo.
Y el teatro comercial queda asimilado entonces: imaginate este gesto cultracultural: Urdapilleta diciendo "¿Mi sueño? Trabajar con Gianola".
Unirme a Fabián Gianola es posible en lo que es la tele, lo mediático. Es probable que uno quiera trabajar con alguien que siempre fue más superficial, sobre todo pensando que tal vez uno tuvo otras pretensiones.
Cuando se dice que el actor tiene que escuchar su propia voz, ¿te pasa de aturdirte con El Vasquito (de "Campeones")?
Me gusta la reunión de consorcio de mis personajes. Ahí me fijo bien que cada uno sea distinto. Si hay dos iguales, no hay consorcio. Me atrae mucho la idea del espástico, el minusválido, el sordomudo, los que no tienen voz.
¿De qué manera te identificás con esa colección de inadaptados?
Te voy a contar una experiencia muy traumática. Mi madre, una enfermera samaritana, una mujer dada a la solidaridad, cuando yo nací, en la cama de a lado, nace un chico con parálisis cerebral. Mi mamá le dio la teta porque la otra señora no podía y yo tuve un hermano de leche que mamaba de los pechos de mi madre. Además le pusieron el mismo nombre: Carlos. Ese espejo no desapareció nunca y me marcó. Cuando veo un espejo inmediatamente hago una mueca. ¿Y sabés qué? —Belloso parece subido a una tribuna de doctrina, las manos de Perón, los ojos de vidrio—: me gustan esos personajes porque yo también soy un poco inadaptado. Disfruto ser el grano en el culo de la gente.
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