Agustín Alezzo: Master Class, Viejos tiempos y El círculo


“A veces siento que no he hecho nada”

A los 77 años, sigue siendo una de las figuras más incansables y prestigiosas del panorama local. Actualmente tiene en cartel Master Class en el Maipo, Viejos tiempos en Camarín de las Musas, y El círculo en su sala El Duende.

A un actor se lo conoce enseguida. Yo vivo entre ellos, de toda la vida”, dice Agustín Alezzo, uno de los referentes más importantes del teatro argentino, que ha sido maestro de figuras como Julio Chávez y Norma Aleandro. Con 77 años, Alezzo no se cansa de crear: tiene tres obras en cartel y ensaya otras dos, que estrenará este año. Aunque en su carrera ha pasado por los clásicos, por todos los géneros y supo combinar la actuación, la docencia y la dirección, el artista siente que todavía le queda mucho por hacer. Algunas ideas del pensamiento de un hombre prolífico y reservado.
Entre las obras que Alezzo tiene en cartel, se encuentran Master Class, donde dirige a su amiga Norma Aleandro, como lo hizo hace 16 años; Viejos tiempos, un espectáculo independiente de Harold Pinter, y El círculo, una obra que presenta en su sala de teatro, El Duende, y que se ha vuelto un éxito del circuito off, con 100 funciones cumplidas, con las que arrancaron en julio del año pasado (ver recuadro).
Sobre Viejos tiempos, Alezzo explica sus motivaciones: “Es una obra muy difícil, en la que distintos tiempos se interponen constantemente, sin solución de continuidad. Cada personaje da versiones, absolutamente diferentes, de los mismos hechos. Nunca se sabrá qué pasó realmente. Cada uno cuenta su historia”.

–¿Qué es lo que le interesó del teatro de Harold Pinter?
–El teatro de Pinter es ambiguo. Él lo plantea claramente, salvo su teatro político, donde da un mensaje explícito, por ejemplo, ha sido un crítico de la política inglesa y norteamericana. Y ha estado en contra de todas las guerras e invasiones que han vivido en las últimas décadas. Pero en las obras que no son políticas, plantea que las verdades nunca son absolutas. Que cada uno vive y recuerda las cosas de una manera personal y eso es lo que importa. En esta obra, esa idea se ve claramente. Hay dos personajes que hablan del mismo pasado, de una manera absolutamente diferente.
–¿Habla con los actores sobre este análisis que hace de la obra?
–Sí. Hablo de todas estas cosas con los actores, pero no hago un trabajo de mesa. Prefiero ir directamente a la acción. Cambio de metodología según los actores. Yo tomo en cuenta dos aspectos para definir cómo voy a trabajar: la obra (el material con el que cuento) y los actores. Eso define la forma de trabajo. A un actor se lo conoce enseguida. Cuando uno está trabajando, en escena, no puede ocultar nada, no tiene defensas, ahí está desnudo. Si uno lo mira, lo conoce. Aun los que no quieren mostrarse. Siempre están en exposición.
–¿Por qué decidió volver con Master class?
–Yo no lo decidí. La idea de volver fue de Norma y de Lino Patalano, que la produce. Me invitaron y me encantó la idea de trabajar juntos de vuelta. Norma es mi amiga, pero también es una artista que admiro. Tiene el talento y un oficio interminable. Ha hecho todo en la vida.
–¿Y usted no ha hecho todo también?
–Me queda mucho por hacer. A veces, siento que no he hecho nada. Cuando no tenga más proyectos, será porque ya no estoy vivo.
–Hace mucho tiempo que se dedica a la docencia. ¿Qué cambios nota en los alumnos?
–Los chicos leen poco, pero hace tiempo que esto sucede. Sigue habiendo personas apasionadas y mucha gente interesante. Depende de cómo marcha el país, se nota en las clases. Nuestra realidad repercute en todos los aspectos. Mi taller de teatro lo creé en 1966, y he trabajado de manera ininterrumpida. Siempre ha habido gente interesante y que quiere estudiar y prepararse. Históricamente, en Buenos Aires hay muchos espectadores de teatro. En los años ’40 y ’50, había unas 50 salas de teatro grandes y más de 30 teatros independientes. Pero esas salas se fueron cerrando.
–Entre los grandes directores siempre hay una diferencia de técnicas y métodos de actuación. ¿Usted en qué posición se ubica?
–Me aburre profundamente hablar de métodos. Discutir sobre arte me parece perder el tiempo. Al arte hay que hacerlo. La teoría no me interesa. Me interesa lo que se hace. No me importa de qué manera se llega a las cosas. <



100 FUNCIONES



En un hecho casi insólito para el teatro independiente: la obra El círculo, que dirige Alezzo, lleva 100 funciones y seguirá hasta julio de este año. Esta obra del estadounidense Donald Margulies narra la historia de un escritor que de un día para el otro se convierte en bestseller, hecho que lo lleva de nuevo a su ciudad natal, Brooklyn. Su intención es visitar a su padre enfermo, pero en su barrio de origen emprende un viaje al pasado. Al morir su padre, Eric Weiss se encierra en sus recuerdos.
Mientras disfruta de este fenómeno, Alezzo ya tiene su mente en sus dos próximos estrenos: Los justos, del escritor francés Albert Camus, que estrenará en el Chacarerean, y Jettatore!, de Gregorio de Laferrére, que se presentará desde septiembre en el teatro Cervantes.



El pequeño Alezzo ilustrado



Agustín Alezzo inició su actividad teatral en 1955 al ingresar al grupo Nuevo Teatro. Debutó como actor con obras de Wilfredo Jiménez, Pirandello y Rosso de San Secondo, bajo la dirección de Alejandra Boero y Pedro Asquini. En 1964-65 desarrolló su carrera de actor en Lima, Perú. De regreso en Buenos Aires, continuó actuando en espectáculos dirigidos por Gandolfo y Fernandes hasta 1972. Debutó como director en 1968, con la puesta en escena de La Mentira de Natalia Serraute. Entre sus puestas, están Las Brujas de Salem de Arthur Miller, El hombre de las valijas de Eugene Ionesco, Ricardo III de Shakespeare y El jardín de los cerezos de Anton Chejov.
En 1966, comenzó su actividad docente, fundando su estudio privado aplicado a la formación de actores y directores, que continúa trabajando ininterrumpidamente hasta la fecha. Se desempeñó en la Escuela de Arte Dramático como profesor de actuación, vicerrector y rector, asesor de la dirección de la Escuela, profesor de pedagogía y dirección teatral en distintas etapas entre 1970 y 1992. Ganó los premios Konex, Trinidad Guevara, ACE, María Guerrero, Teatro del Mundo y Estrella de Mar, entre otros.

Fuente: Tiempo Argentino

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