sábado, 11 de junio de 2016

Sebastián Blutrach y Liliana Weiner


La comunidad artística resiste el ajuste

Ayer el teatro salió a la calle. Desde las 17, artistas, gestores culturales, públicos y referentes políticos se fueron agrupando en el Pasaje Santos Discépolo, frente al Teatro Picadero, para visibilizar lo que denominaron una “emergencia cultural”. En 1981, un gobierno nefasto puso una bomba en esa sala, destruyéndola por completo y obligándola a cerrar. Hoy, otro se empeña en contribuir a que peligre nuevamente, como todos los teatros de la Capital Federal. Por eso, en un acto llamado “Apagón cultural, apagón social”, la comunidad artística se reunió frente a sus puertas para pedir que las cosas cambien. Y que cambien ya.

“Estamos muy preocupados. Hay una unión muy grande de todos los teatros porque, si bien no es igual en todos los casos, la situación es muy peligrosa para todos”, abrió el dueño del Picadero y presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (Aadet), Sebastián Blutrach, luego de que el actor Osqui Guzmán, en su rol de conductor del acto, le diera la palabra. “La realidad nos ha traído en seis meses todo esto, que no solo afecta a nuestro sector, sino a todo el tejido productivo”, disparó el productor en referencia a las medidas económicas del gobierno de Cambiemos.

En una nota publicada el jueves en este diario, el productor había dado cifras sobre el sector: tomando una inflación del 40 por ciento interanual, en mayo la recaudación del circuito cayó casi un 50 por ciento, al igual que la cantidad de espectadores, que sufrió una importante baja con respecto al mismo mes del año pasado. En los teatros independientes lo que se vive es también preocupante, pero en esos casos la situación es directamente terminal: por la imposibilidad de pagar los servicios con aumento, muchas de las salas corren riesgo inminente de tener que cerrar.

Al respecto se pronunció Liliana Weiner, de Artei, que agrupa a las salas independientes de la ciudad: “Cuando se cae el teatro se cae todo lo que hay alrededor. Muchas salas no sólo no llegan a fin de año, sino que directamente están evaluando si sobreviven uno o dos meses más”, señaló la referente.

En el medio de los discursos, dos números artísticos acapararon la atención. El primero fue un show musical de la cantante Ligia Piro y el pianista Popi Spatocco. El segundo, tres micro monólogos que forman parte del ciclo Idénticos, del colectivo Teatro X la Identidad. Daniel Fanego, Mauricio Dayub y María José Gabin hicieron los suyos, entre aplausos y ovaciones del público, que se quedó con ganas de más.

Hacia el final, el legislador porteño por el Frente Para la Victoria Juan Cruz Campagnoli expresó frente al micrófono su adhesión y la de sus compañeros de bloque. “Este es un gobierno de ricos y para ricos, que creen que nos malacostumbramos a tener ganas de ir al teatro y pensar que lo podíamos hacer. Tan malacostumbrados estamos que, es verdad, no queremos renunciar a la idea de tener dignidad”, cerró el legislador.

Fuente: Página/12