sábado, 21 de mayo de 2016

(qué) muda

Contar la vida

Marisol Méndez es la creadora de este espectáculo fuertemente autobiográfico. A partir de su propia experiencia de años de vaivenes geográficos y emocionales, decidió invitar a otros -las redes fueron sus grandes aliadas a contar sus mudanzas, que no sólo implicaron cambios territoriales, sino también sentimentales, físicos y demás.


Así, esta teatrista armó un entramado en el que va narrando su propia historia y las del indio Amish Gupta, la de la brasileña Samira Santos y las de los más cercanos Daniel Badagnani y Agustín Simonetti. En esta historia, las que llegan de lejos se mimetizan con las vivencias de la protagonista o, simplemente, surgen como cuentos que gusta narrar.

El lenguaje utilizado es tan variado como las puntas anecdóticas que salen a escena. Hay caricaturas, títeres, cine, teatro de objetos, música en vivo, representación dentro de la representación. Entre la propia protagonista y el actor-músico en escena que la acompaña (Pedro Fiorotto) van cambiando de personajes para cubrir las exigencias del intrincado libro.

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Es un poco abrumador, pero bastante entretenido. Son muchas las líneas que se abren en escena y la actriz hace un esfuerzo físico enorme para desandarlas, pero no todas tienen el mismo resultado. Algunas tienen una organicidad natural y otras suenan más forzadas. Es una exigencia muy grande la que se ha autoimpuesto esta intérprete en su afán de contar su propia historia, que por momentos cae en lugares comunes y en literalidades demasiado tangibles, lo que le hace perder la magia que en algunos momentos sí logra conseguir.

Pero hay que reconocer el enorme trabajo que hay en escena, no sólo de ella, sino también de Pedro Fiorotto que actúa, toca varios instrumentos y asiste en todo momento a su compañera, y de todo un equipo de gente que se nota que le puso tanto amor a esta propuesta que emociona.

sagrada flia
En resumen, sí se puede decir que hay demasiado sobre el tablero y que por momentos, es algo desparejo, pero hay tanto entusiasmo y tan cuidadoso es el trabajo en cada detalle que el espectador se va con la certeza de que han entregado todo.

Fuente: La Nación

Sala: El Excéntrico Teatro, Lerma 420 / Funciones: sábados, a las 22