jueves, 30 de abril de 2015

Melisa Hermida, Lautaro Perotti y Claudio Tolcachir: Dínamo


"El teatro es un lugar de libertad"

Los directores presentaron Dínamo, una creación colectiva que se enmarca en el "estilo Timbre 4". La riqueza de producir entre varios.

La espera es clave en la relación de Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida. Es que los directores de Dínamo, la obra que estrenó el 10 de abril y que los tres dirigen en Timbre 4, el espacio que fundaron allá por 2001 en el corazón de Boedo, saben que así las cosas suceden. Porque en todos los años de relación entre ellos las situaciones suceden siempre sin esperar nada a cambio. Así fueron descubriendo lo bueno de trabajar con amigos y por amor al arte. Por el que esperan, charlan, proyectan, opinan e intercambian ideas. Así se animaron a buscar, indagar en la teatralidad. En un café, en la sala, en las giras o donde sea. Esperando aparecen las buenas ideas.

–¿Qué buscaban con Dínamo?
Claudio Tolcachir: –Queríamos investigar otro lenguaje. Donde las palabras no fueran necesariamente el vehículo de transmisión o de comunicación. Una forma de relato donde los cuerpos van dejándose espiar y la intuición acompaña y juega con los estímulos. Por supuesto, Dínamo tiene una historia. Tres historias de tres mujeres que se van a ir entrecruzando. Y cada una de ellas sufre una evolución durante la obra. Lo diferente es la forma de contar. La imagen, la música, hacen mucho para que esto suceda.
Melisa Hermida: –Queríamos trabajar juntos hace tiempo. Somos amigos hace muchos años, más de veinte. Hemos compartido roles distintos, Claudio dirigiendo, y Lau y yo actuando o asistiendo y así. La idea partió de un deseo de trabajar juntos, simplemente. Y lo mismo con las actrices. No estuvo la obra antes que las actrices, sino que armamos un grupo de trabajo que tenía ganas de hacer una obra. Primero estaba el grupo y fue apareciendo la obra luego.
Lautaro Perotti: –Es verdad lo que dice Meli. Hacía rato que teníamos ganas, coqueteábamos con la idea de hacer algo juntos. A Claudio lo conozco desde los 17 años y a Mel también hace un montón, así que nos dijimos, "dale, hagámoslo". A principio del año pasado nos pusimos las pilas; la obra estaba en el aire y juntos la íbamos descubriendo como dice Mel. No era la unión de los tres, sino entre los tres hacíamos un todo diferente.
–¿Qué es lo bueno de crear colectivamente?
CT: –Es complejo y divertido. Cruzarnos fue algo estimulante para todos. Nos queremos y nos respetamos mucho. Y fue todo un aprendizaje al mezclar nuestras miradas. Pero justamente Dínamo trata de esto. De la comunicación. Del encuentro. De las búsquedas personales. Es lógico que lo hayamos hecho entre muchos. El trabajo en comunidad es lo que más amo del teatro. Me encanta lo grupal, así que cuando me toca quedarme solo escribiendo me parece terrible, por suerte pudimos hacerla.
MH: –El trabajo colectivo no tiene fórmulas. Nos juntamos horas y horas a hablar y a probar. Escribíamos por separado y nos leíamos. Actuábamos y probábamos. Yo lo sentí así: era juntarse con amigos a jugar. Fue casi un año de trabajo, entre los tres sin las chicas, y después durante meses eran cuatro horas solos y seis más con las chicas. Fue un viaje creativo sin reglas. El Whatsapp ardía, dos horas sin chequear y teníamos 120 mensajes y notas de voz. Una locura.
LP: –Nosotros cuando pensamos Timbre, queríamos un lugar de experimentación, un lugar donde sentirse cómodo para probar, tanto en la actuación como en la dirección o en la dramaturgia. Lo bueno es que pudimos hacerlo juntos, sobre todo en algo tan complejo como es la dirección porque siempre es muy personal hacia donde querés virar la obra. En este caso, fue descubrir juntos y tuvimos la libertad de hacerlo. Las actrices estaban abiertas: íbamos para un lado, llegábamos a un destino y probamos para el otro lado y así fuimos encontrando el tono que queríamos. De hecho,  cambiamos algo a último momento y ella todo bien, con esa predisposición para crear fue todo más fácil.
–¿Cómo pensaron la escenografía? ¿El espacio es clave para ustedes?
CT: –En esta obra el espacio es un personaje más. La casa rodante está  llena de historias y también de secretos que se van develando durante la obra. Fue un proceso tan delicado y complejo como el armado de cada personaje.
LP: –La verdad es que siempre pensamos que todos los aspectos de la obra: escenografía luces y música, son clave, porque el teatro es eso, la unión de todos esos aspectos. Creo que coincidimos que el teatro es un lugar de mucha libertad, donde uno disfruta de transformarse, y donde aprendes a trabajar en equipo. Eso   te hace aprender, crecer y hace que todo sea mas poderoso. Me da la sensación de que lo grupal, que lo colectivo, no mata las individualidades sino que las potencia, y eso es fundamental. La idea es contar cosas del ser humano, de la gente, de la vida. El teatro todo el tiempo debe estar interpelando y cuestionarte y hacer preguntas, eso es lo bueno. Y en este caso, la escenografía ayuda a eso. Creo que hicimos un buen laburo.
–¿Por qué una obra con menos palabras y más cuerpo?
CT: –Porque también como espectador yo necesito encontrarme con otros lenguajes. Desafíos diferentes. Porque amo mirar por la calle a la gente y las historias que me cuentan sus cuerpos. Me fascina completar esas historias. Porque las palabras no siempre ayudan a comprender. Y los cuerpos están plenos de verdad. Y es maravilloso asistir al relato de esos cuerpos. Tres actrices maravillosas permiten que eso suceda.
LP: –Los tres queríamos probar con el cuerpo y con las situaciones arriba del escenario por sobre la palabra. Si se dice algo no se responde, o se dice algo en un idioma desconocido, o a un personaje que casi no habla, sus silencios y la música que él hace, ayudan a acercarnos a ese lenguaje nuevo que buscamos.
MH: –Por mi parte tengo una tendencia a lo visual en todas mis obras por haber estudiado cine, y artes combinadas, por lo que se me aparecen imágenes antes que palabras. Claudio también me dijo que tenía ganas y con Lau fuimos coincidiendo qué era lo que necesitaba la obra. Pero al principio, la escribíamos y al pasarla quizás sacábamos palabras porque la obra fue pidiendo que así sea. Tenía la necesidad de contar con imágenes y así lo hicimos.
–¿La música en vivo qué le aporta? ¿Cuál fue su intención?
CT: –La música es magia pura. Joaquín Segade construye cada parte de esta música junto con las actrices. Y con nosotros. Es fundamental. Es la respiración de la obra.
MH: –Estábamos tratando de resolver algo con la chicas y Clau de la nada dice que vendría bien un guitarrista, con la viola eléctrica tocando un tema como de western, algo así del desierto y llamamos al hijo de Marta, una de las actrices. Con tres acordes nos dimos cuenta de que la obra no existía sin música.
LP: –Totalmente, la música es clave. Joaquín es un genio. Le pedís que te haga ruido de una ola y te juro que lo hace.
–En cuanto a lo teatral, interpretativo, ¿sienten que hay un "estilo Timbre 4"?
CT: –Seguramente existe. Y yo trato de correrme de él. Buscar nuevos desafíos. Siempre contando historias que me conmueven. Trato de hacer el teatro que me excite. Que me desafíe como espectador. Es un riesgo que me interesa correr.
LP: –Siento que hay alguna característica, no sé si un estilo. Creo que es un teatro que cambia, que no tiene un estilo sino muchos. Sí creo que algo clave de las obras de Timbre es que tienen que ver con lo genuino, que surge de algo muy íntimo y personal. Hay algo que yo siento que es que hacemos el teatro que a mí me gustaría ver, y eso le da mucha verdad. Hay de todo en Timbre, de cosas naturalistas, a cosas delirantes y absurdas a lo que se te ocurra. La clave es que lo que pasa en el escenario tiene que ser verdadero y único. Esa es la marca de Timbre.  «


Dínamo y la fusión de lenguajes

El viernes 10 de abril, en Timbre 4, Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida estrenaron Dínamo, una obra que  dirigida y escrita por ellos, se sumerge en el desafío de contar, a través de la fusión de diversos lenguajes, historias sencillas y delirantes, atravesadas por la lucidez y la locura.
La trama es así: son tres mujeres perdidas en el camino, tres historias que confluyen en un espacio común, una casa rodante, donde están destinadas por obstinación del azar a compartir sus miserias y verdades, aunque ninguna de sus protagonistas haya elegido estar allí. La obra usa muy poco texto y construye su dinámica en una serie de imágenes. Los directores le proponen al espectador un viaje burlón y poético por el entramado de los vínculos, en una puesta donde cada detalle visual habla sobre los universos habitados por las tres protagonistas. Según sus autores fueron largas y maravillosas jornadas de improvisaciones solitarias donde cada personaje fue llenándose de historia y de humanidad durante los ensayos. "Nuestro trabajo fue compaginar esas historias, dejar que se revelen en un espacio común", dice Claudio. "Queríamos construir universos únicos que habitaran una soledad compartida", cuenta Melisa, y Lautaro aclara que "desde un principio queríamos para estos seres extraviados una convivencia piadosa y delirante."
El elenco está conformado por actrices históricas del espacio teatral de Boedo: Marta Lubos, Paula Ransenberg y Daniela Pal. Con música en vivo de Joaquín Segade.


Teatralizar el cine

Claudio Tolcachir esta a full con los ensayos de La chica del adiós; de Neil Simon, que estrena el 11 de mayo en el Teatro Metropolitan Citi (Av. Corrientes 1343). En su rol de director, Claudio intenta darle teatralidad a la película de culto estrenada en 1977 –que le permitió a Richard Dreyfuss llevarse un oscar como mejor actor así como el Globo de Oro a la mejor película, entre otros premios– donde trabaja por primera vez con Diego Peretti y Paola Krum. "Son muy buenas personas, nos divertimos mucho en los ensayos", dice Tolcachir
–¿Qué te interesa aportar como director en ese libreto?
–Es un trabajo distinto. Divertido. Cálido. Una historia sencilla, humana, muy entretenida y conmovedora. El desafío de un clásico que vibra en la calidez de sus personajes perdedores, luchadores y empedernidamente condenados al sueño del amor. Es conmovedor transitar la ternura de esta gente común, identificarse en sus miserias y descubrirse festejando cuando la vida cruda puede llegar a iluminarse. Es cuento simple y reconfortante.


El lugar de Melisa

Melisa Hermida explota su faceta de actriz en dos obras, a parte de dar clases y de dirigir Dínamo. Todo en Timbre 4, en el corazón de Boedo. "Es un placer tener un lugar para hacer todo esto", reconoce. Melisa es parte del elenco de Capitán, de Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob, que los viernes a las 23:15hs y los sábados 21:15hs, cuentan la historia de Nicolás Molinari, un viejo director de teatro retirado de la creación hace más de una década, que está decidido a estrenar una nueva obra, pero el largo retiro de Molinari tiene consecuencias. Su brillo y su prestigio parecen haberse apagado. Contra viento y marea, con la convicción de un Quijote, Molinari está dispuesto a avanzar hasta las últimas consecuencias. "Es una obra bellísima", dice la protagonista. Capitán se estrenó internacionalmente en el Festival Dois Pontos de Río de Janeiro en marzo del 2015. Hermida es una histórica actriz de Tercer cuerpo, la obra clásica de Timbre 4, que lleva más de 900 funciones yse estrenó en 2008. Se presenta los domingos a las 21:15 hs


En teatro y en tevé

Lautaro Perotti es parte del elenco de Noche & Día, la telenovela del prime time de la pantalla de El Trece, de lunes a viernes a las 23:15, que es protagonizada por Facundo Arana y Romina Gaetani y que tiene la participación especial Oscar Martínez, Eleonora Wexler, Eugenia Tobal, Coraje Ábalos, Gabriel Corrado, Gabriel Goity y Favio Posca, entre otros. "Me divierto, no tengo prejuicios sobre eso de hacer teatro independiente o comercial , o hacer tele u otra cosa; son distintas ramas de nuestro oficio, y me gusta probar. Yo había hecho cosas en tele, pero no de tanta continuidad, y me divierte conocer y aprender", dice.
Además de la tele y de Dínamo, Perotti trabaja los sábados a las 20 hs  haciendo El viento en un violín, en el Paseo La Plaza. "Disfruto mucho hacer una obra que desde el off llevamos a un teatro comercial, probando que si es bueno lo que se ofrece puede sobrevivir ante todo. La tele es la creación inmediata, resolver rápido, muy distinto al teatro, ambos son un placer", dice el actor que comparte escenario con Inda Lavalle y Tamara Kiper.

Fuente: Tiempo Argentino

No hay comentarios: