lunes, 9 de febrero de 2015

Roberto Carnaghi


Roberto Carnaghi: "Todavía no aprendí a vivir"

A los 75 años, el actor relee una vida intensa. Dice que quisiera ser inmortal. Y piensa en qué sentiría hoy Tato Bores de la Argentina actual.

Cuando ve a esa fauna desesperada por la fama y como salida de un grotesco, ¿qué siente?

Que todo cambia. Pero siempre se tiene ganas de ser famoso. La gente miente cuando dice que no le importan los premios ni la fama. Yo hubiera querido ser el mejor actor del mundo. Un día uno se da cuenta de que apenas puede ser buen actor. Me hubiera gustado estar en Hollywood. ¿Cómo no? Nací aquí y respeto lo que dijo Darín de Hollywood, pero a mí me hubiera gustado. Lo mismo que ser inmortal.

¿Ser inmortal? ¿Para qué?

¡Ser inmortal, pero siendo joven! Highlander. No inmortal a los 90 y con las muletas, sino teniendo sexo. La vida sin sexo no tiene sentido (se ríe).

¿Siente que aprovechó bien su juventud?

Bastante. Pero disiento con los que dicen que volverían a hacer lo mismo. Yo no volvería a hacer nada de lo que hice. Algunas cosas nomás, pero me he equivocado en tantas. Estudiaría más, no sería el chico que fui. Pero bueno, no puedo cambiar nada de lo que pasó.

Usted parece haber sabido domar el ego. Con su nivel actoral, muchos otros estarían en las alturas...

¿De qué sirve tanto ego? Uno tiene su eguito adentro, claro. Pero tiene que saber que el compañero que recién empieza te puede enseñar. Ojo, no pasa por la humildad. Tener orgullo es ser estúpido. Me sorprende que, por ejemplo, me digas que para esta nota votó el público y me eligió casi un 70%. Hace unos años, en la final de Montecristo, en el Luna Park, Claudio Villarruel me decía: "No puedo creer que te adoren, si hacés a un represor". Me odiaban con cariño.

Protagoniza "Así es la vida", en el Cervantes. ¿Así cómo fue la vida para usted? ¿Los golpes estuvieron equilibrados con las alegrías?

Esta es frase de la obra: "La vida nos muestra de qué manera podemos vivir y no aprendemos nunca". Yo tampoco. Todavía no aprendí a vivir. Es difícil la vida en pareja, en sociedad, con hijos. Se cruzan muchos temas de mi vida en esta obra costumbrista clásica argentina. Santiago Doria, el director, la tiró más para el lado de la comedia ahora. La historia empieza en 1905, sigue en 1914 y termina en 1934, que es el año real en que se estrenó. Y trasciende una época. Me pone a pensar a mí. El 13 de mayo cumpliré 76. Y pienso en eso de "Tratando de vivir se nos va la vida". Sos grande y te das cuenta de las cosas que te pasaron por al lado y de pronto no te tomaste el tiempo necesario para verlas bien.

¿Tuvo buenas bases? ¿Creció en la casa que hubiera elegido?

Si, pero los padres antes no hablaban y uno fue armando los pedacitos. En la mesa no se hablaba. No te daban un beso. No recuerdo un abrazo de mi viejo ni de mi vieja. Ella era ama de casa, de Saladillo, él carpintero de Milán. Villa Adelina, el barrio, te contenía. Yo era bravo de chico, peleador, me echaban de las escuelas. Hasta que me discipliné. Fui hielero a los 12 años. Ayudante de un fotógrafo. Y jugaba en Guayaquil, equipo de mi barrio. Nos probaron en Chacarita. Le ganamos 5 a 1 a la Tercera y quedé entrenando con la Quinta. Pero me fui. No hubiera llegado lejos en el fútbol. No pasa por la pasión. Hay que plantearse: ¿tengo condiciones? Eso es ser honesto. Hubiera sido un arquero del montón. Después trabajé en una empresa vendiendo cuadernos, pero me ganó la curiosidad por el teatro.

¿Es de los fervientes que quieren terminar sobre el escenario o preferiría dar un paso al costado antes?

Alfredo (Alcón) decía: "¡Que estupidez eso de morir en el escenario!". Yo quiero trabajar hasta que me dé el físico y la memoria. Esta obra la hago de nuevo para hacerla mejor. Eso es crecer. Uno es artesano. Artista, no. Algunas noches, de pronto, consigo hacer algo maravilloso. Pero no siempre es así. No quiero ser repetidor de letra. Venirme a ganar el mango nada más sería mediocre.

¿Qué cree que haría Tato Bores si despertara en 2015, en esta Argentina convulsionada? ¿Se moriría del disgusto, o aprovecharía este momento para un humor feroz?

Seguiría haciendo el humor inteligente que hacía. Tato se lo dijo a Don Saúl (no lo nombro): 'Con usted tendría material para grabar todos los días'. Hoy el panorama es terrible. Tato era un político actor. Le daba a todo el mundo y con respeto. Hace unos años en CQC le tocaron la cola al candidato a intendente Norberto La Porta. Tato no hacía eso. Demostraba quién era el otro y vos sacabas tu conclusión. Este es un país maravilloso, pero es una picardía tanto enfrentamiento. En los Estados Unidos un actor es republicano, el otro demócrata... ¿Y? No pasa nada. Ganemos todos.

Fuente: Clarín

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