miércoles, 24 de diciembre de 2014

Viviana Saccone y Osmar Núñez: Testosterona


Una silla vacía y una complicada decisión

Cuando el director de un diario deja el cargo, un hombre y una mujer luchan por el puesto. Familia, poder y mirada social en el planteo de la obra que interpretan estos dos actores.

Apenas comenzada la charla, un comentario provoca la sorpresa y el enojo.
–¿Sabían que Facebook y Apple le ofrecen a sus empleadas un dinero extra si congelan sus óvulos y postergan la maternidad?
Osmar Núñez: –¿Qué? Hay cosas que me superan, no lo puedo creer, me produce un horror. Me acabo de atragantar con la comida.

La indignación del actor Osmar Núñez llega en el contexto de la obra que protagoniza y que estrena este sábado, junto a Viviana Saccone. Se trata del espectáculo Testosterona, una pieza escrita por Sabina Berman, una exitosa periodista mexicana en la que refleja la lucha de poder en un diario para definir al nuevo director y el lugar difícil en el que ubican a una mujer que quiere pelear por ese puesto. ¿Hasta dónde se le exigirá masculinizarse para poder triunfar en esos espacios fabricados por y para hombres?
La temática de la obra invita a hablar de la dificultad de las mujeres para alcanzar espacios de poder y cómo deben administrar sus deseos de progresar en sus carreras y, a la vez, hacerse cargo de sus familias y criar a los hijos. Por eso, se comentó la noticia de que algunas empresas ofrecen más plata a sus empleadas si congelan los óvulos, como una forma de blanquear una idea: la maternidad es una complicación para los negocios empresariales.
ON: –Me parece terrible. Incluso, pienso que hay mujeres que lo aceptarían y ya nos volvemos todos  computadoras.
Viviana Saccone: –¿Qué dice la letra chiquita de esto? ¿Qué pasa si quedás embarazada igual? Estamos deshumanizados, ese es el asunto. Se les ocurren esas cosas y no piensan en que, por ejemplo, haya guarderías en los trabajos para que puedas llevar a tus hijos mientras trabajás.
Testosterona es uno de los primeros estrenos de la nueva temporada del teatro comercial. La obra es reciente y pone en el centro de la escena la problemática de la mujer que quiere crecer profesionalmente y sostener su deseo de ser madre. Una cuestión que todavía no se resuelve en el mercado laboral. La historia tiene tintes hollywoodenses: en una tarde fría de Nochebuena, en la oficina más alta de un edificio, el director de un diario de gran influencia plantea el método con que se decidirá su sucesión. Enseguida, quedará claro que la testosterona (la hormona asociada al poder, la agresividad y el sexo) será el alimento básico requerido para quién intente obtener ese puesto. Sin considerar a priori costos, sacrificios y renuncias, una mujer se atreve a pelear por él. ¿Pero no existe en el ser femenino una contradicción para la obtención de ese tipo de poder?
–Hay quienes sostienen que la mujer ha evolucionado más que el hombre, porque conquistó cada vez más espacios, mientras que el hombre sigue tratando de mantenerse en el mismo lugar de siempre. ¿Qué opinan?
ON: –La mujer se rebeló y siempre evolucionó más que el hombre. Son las que mueven el mundo. El hombre ocupa los lugares de poder, pero la mujer es la que tiene la fuerza. Son de un poder de decisión tremendo. Los hombres somos más vuelteros. Yo confío más para la toma de decisiones en una mujer que en un hombre.
VS: –Los hombres que tienen despierta su sensibilidad y que se atreven a mostrar su lado femenino, son los más evolucionados. El personaje de Osmar reniega de este sistema machista, él confía en ella, quiere que ella asuma su cargo. Le da bronca pensar que a la mujer le cueste más arreglarse con los hijos, mientras que al hombre no.
–¿Qué se plantea respecto al trabajo y los hijos?
ON: –Mi personaje dice que él tiene unos hijos hermosos, pero que los cuida su mujer y que su única responsabilidad es disfrutarlos el domingo. Es fuerte pero él también está hablado por una generación, una cultura y por cómo fue educado. En ese sentido, tampoco se escapa al sistema.
VS: –En el trabajo es común que la mujer diga se enfermó mi hija, no puedo ir a trabajar. Pero el varón no dice lo mismo. Esta obra habla del mundo actual, que sigue siendo machista, más allá de que la mujer conquista cada vez más espacios. En algunos lugares es peor que en otros, pero el machismo todavía existe. En esta obra se ve que el hombre sigue siendo la prioridad en los lugares de poder y se pone en el tapete el rol de la mujer cuando quiere trabajar, si quiere tener un hijo o no, qué hacer en esa situación. Y siempre es por seguir valores impuestos socialmente. Además, el amor aparece en el medio.
–¿Hay una lucha de géneros?
ON: –A mí no me gusta hablar de la obra como una lucha de géneros. Yo creo que se plantea una problemática actual: la mujer tiene hoy una participación impresionante, social y políticamente. Es actual y muestra que sigue siendo un mundo de hombres. La historia transcurre en un diario, los que dirigen los diarios generalmente son hombres, pero sucede en otros lugares también. Como la autora es periodista pone mucho de su mundo en el texto. Mi personaje confía mucho en ella, sabe que es una mujer brillante. Él no es el prototipo del machista, él sabe el valor de esa mujer y además es una historia atravesada por el amor, ahí la cosa cambia. No podemos hablar del poder solamente, está el poder atravesado por el amor y otras cosas externas. Él sabe que ella es una mujer mona y joven y que él fue su mentor, confía en ella plenamente, confía más en ella que en el otro candidato. Él tiene que elegir al futuro director del diario, las opciones son un hombre y una mujer.
VS: –Hay gente que pertenece a una generación en la que me incluyo, que fuimos educadas bajo un modelo en el que predomina el machismo, en el cual la mujer tiene que atender al hombre. Estas cosas todavía pasan. La mujer se fue sumando tareas, pero no desligó nunca, hay una estructura cultural que todavía es machista.
ON: –Por suerte, nosotros nos dedicamos a actuar y podemos plantear estos interrogantes en el teatro. Ya de por sí que haya interrogantes es buenísimo.
–¿Pero la gente se va a reír también, o no?
ON: –Sí claro, es una comedia dramática. Hay gente que se ríe en momentos que uno piensa que son dramáticos. Yo hice Romeo y Julieta, interpretaba al personaje de Mercuchio que para mí era muy dramático, pero me moría de una manera que a la gente le causaba gracia, pero ¡me estaba muriendo! Esta es una comedia con connotaciones dramáticas. La comedia también las tiene, lo que pasa es que a veces se las pasa por encima.
VS: –La risa es un acto de distancia, sirve para protegerse . Por otro lado, cuando la gente se relaja, se ríe y se divierte, después puede reflexionar más sobre lo que vio, porque se encuentrn más preparada para esa reflexión. También pasa que hay lugares donde uno supone que los espectadores se van a reír y no se ríen. Incluso, el público se ríe de diferentes maneras. Es como la vida, a veces uno ríe y llora al mismo tiempo.
ON: –Testosterona tiene un dejo patético, a veces el patetismo hace reír. Discépolo tenía mucho de eso. En Stéfano, el personaje se muere y se engancha el pie con la silla. Discépolo, el autor lo pone como didascalia (acotación), explica que Stéfano se saca la silla de encima, la patea, se enoja porque no se puede morir tranquilo, no puede caer como quiere. Es una escena patética, triste y que causa risa al mismo tiempo.
–¿Qué sienten cuándo actúan?
ON: –A mí el teatro me ayudó a cambiar como persona. Por ser actor, crecí y soy mejor tipo.
VS: –El teatro nos cambia la vida de una manera impresionante. Los textos que interpretamos nos dejan una enseñanza filosófica y existencial muy poderosa. Cada vez que me llega una obra, tengo que pensar por qué me llega esta historia, por qué ahora tengo que interpretar y vivir este personaje. Si bien uno cuando actúa debe recrear los estímulos, se los tiene que fabricar pero luego los vive. Para mí, ese trabajo es muy fuerte porque en muchas ocasiones he encontrado paralelismos con mi vida y la de las historias que transito como actriz. Lo azaroso no existe en la vida.
ON: –Uno inevitablemente piensa qué le pasa a este personaje, por qué me toca a mí interpretar a este tipo en esta época, en este país y en esta sala.  «


veronese: camaleónico y prolífico

Con Testosterona, Daniel Veronese vuelve a la dirección de teatro de tinte más comercial. Dedicado a escribir y dirigir, Veronese tuvo a su cargo exitosísimas obras como Gorda y El método Grönholm, Cock, La última sesión de Freud, ¿Quién le teme a Virginia Wolf? y Un tranvía llamado deseo entre otras.
Con sus montajes actualmente visita los festivales internacionales más prestigiosos. Sus espectáculos se presentaron en más de un centenar de ciudades de América y Europa. Fue curador del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires. Es miembro fundador del grupo de teatro El Periférico de Objetos. Recibió numerosos premios, entre ellos el KONEX de Platino, la beca Antorchas, el Primer Premio Municipal de Dramaturgia, Primer Premio Nacional de Dramaturgia, MAX Iberoamericano.
Sus textos están editados y gran parte de ellos han sido traducidos al francés, al alemán, al italiano, al inglés y al portugués siendo uno de los directores más prolíficos e importantes de nuestro país. Dice Osmar Núñez sobre él: "Veronese tiene una calidez como director incomparable. Nos ubica a los actores en un lugar único. Nos ayuda a exponer sin temor. Tiene siempre una palabra certera, todo el tiempo mira al actor sin tener una idea preconcebida acerca de lo que quiere que hagamos en escena."


FUNCIONES

Testosterona se presente de miércoles a viernes a las 21 hs. Sábados 21 y 23 hs. y domingos 20:30 hs. en el Multiteatro. Corrientes 1283.

Fuente: Tiempo Argentino

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