jueves, 16 de octubre de 2014

Alejandro Bustos: Alicia. Ensueño de maravillas


Alicia: un mundo de ensueño sin palabras

El director y la acróbata aérea y bailarina Tristana Muraro hablan de esta creación de luces, sombras y danza.
Alejandro Bustos es un alquimista visual y sonoro, aunque entre risas él mismo se defina como un creador "victorinox". Se formó con Hermenegildo Sabat, hizo dibujo animado en los estudios de Hanna Barbera, es realizador escénico, diseñador e ilustrador. Inventó el Dibunombre (nombres que se transforman en dibujos) y, entre todo, es un autodidacta y precursor en animación en arena en nuestro país. Bustos propone obras con magia, con sombras, con música: arte en transformación. Apuesta al juego y al proceso creativo para disfrutar el hacer artístico. Abierto a las nuevas ideas y propuestas, desde hace dos años puso en marcha su experiencia visual y sonora con la acróbata aérea y bailarina Tristana Muraro. Juntos combinaron y atravesaron disciplinas, con el rigor de la exploración creativa para materializar con otros artistas una obra maravillosa sin palabras. Hoy, con la emergencia de la Compañía 8 Ojos y a punto de estrenar Alicia. Ensueño de maravillas cuentan la historia de una mujer que "abre los sentidos y perfora la razón" para hacer sentir tanto a niños como a adultos felices que "un día como cualquier otro lo real se transforma en fantástico y mágico".

–¿Cómo es trabajar con sombras y danza a la vez?
Alejandro Bustos: –Empezamos a hacer todas las experiencias visuales y, gracias a Tris (Tristana Muraro), a grabar todo lo que hacíamos. Porque estás haciendo algo que se ve de una manera y del otro lado se tiene que ver de otra, entonces sospechás lo que estás haciendo. Hace un año y medio se sumaron los chicos: Rubén (Caffieri), Natalia (Carrot) y Daniel (Tur). Fue todo un mecanismo y un engranaje de movimientos, una danza entre todos que se fue aceitando con el andar.
–¿Cuántas pantallas tiene Alicia?
AB: –Alicia tiene doble pantalla, posiblemente, ahora tenga tres. En El Galpón de Catalinas los espacios son mayores. Vamos a generar esa cosa de profundidad y de marear al público, ¿viste? (risas). Las cosas parecen una cosa pero terminan siendo otra. Es mi leitmotiv a través de los años como artista: jugar siempre con la doble mirada.
–¿De qué manera cristalizaron la historia?
AB: –La fuimos armando. Veníamos tirando imágenes visuales muy pregnantes, sin ninguna contención dramatúrgica, imágenes y situaciones sí dramáticas, pero de manera aislada. Hasta que un día nos pusimos a jugar con la silla, una linterna de mano, Tris, una pantalla y yo. Empezó a crecer la silla, y bajaba, y empezamos a hacer una serie de juegos siempre con un entorno musical que nos inspire.
–¿Dónde está el ensueño en Alicia?
AB: –Es esa veladura que tiene, que es la tela que ella suelta que hace que vos veas "el vivo", pero esa tela que está entre la actriz y el público genera un ensueño. Una cosa que no te deja ver exactamente cómo es. A un sueño no lo recordás exactamente como lo soñaste. Y esa tela cumple esa función. Hay una invitación, ella pasa la mitad primero porque no sabe qué es, y le gusta y se queda.
–¿Con qué o quiénes se relaciona Alicia, la mujer que se agranda y achica?
Tristana Muraro: –Tiene muchos amigos. Se relaciona con títeres que son el conejo, el erizo, el flamenco, el gato. Hay objetos como los espejos, lugares como el bosque o el cubo que se transforma en una casa. O mismo el dibujo que ella transita al final. O el trapo que se transforma en el erizo. La escoba y el libro se vuelven animados.
AB: –A partir de que ella misma genera el conejo a través del papel, percibe algo que hizo. Que puede representar, en su sueño. Ese conejo que persigue y que, finalmente, alcanza. Yo creo que ella no vuelve igual que antes. De hecho, se queda del lado de adentro y vuelve a la realidad. El conejo no está más pero todos los que viajamos sabemos que no volvés igual de un viaje.   «


Dos que saben jugar juntos

Cuando era chico, Alejandro Bustos tocaba los timbres de las casas de sus amigos para salir a jugar. De adolescente, en Ramos Mejía, intervenía los pizarrones que los profesores dejaban y los transformaba en dibujos. En la actualidad realiza secretos de escena con sus hijos. Tristana Muraro pertenece a la primera generación del nuevo circo. Hizo teatro, acrobacia, esgrima, música, contact y danza. Bustos realizó Bambolenat ("Cine en vivo") con la compañía Sombras de Arena, un viaje iniciático, mágico y misterioso que narra el nacimiento del hombre y el descubrimiento del mundo, en dibujos de arena, sombras, danza, música étnica y títeres delicados. Después de muchos años de compartir trabajos, juntos crearon Alicia y se proponen hoy el desafío de no quebrar el encantamiento y continuar jugando.


ESTRENO

Alicia. Ensueño de maravillas se presenta mañana y el 31 de octubre 21:30 y el 19, 26 de octubre y 2 de noviembre 19.30 en El Galpón de Catalinas. B. Pérez Galdós 93, La Boca.

Fuente: Tiempo Argentino

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