miércoles, 13 de agosto de 2014

Manuel Callau


"Me complemento con la mirada de los otros"

–¿Cuáles son tus metas como actor?

–Es mi aspiración, en sentido poético, la idea de la construcción de un personaje que debe ser un objeto artístico creado. No me interesa la actuación de mí mismo, aunque yo estoy en esa construcción porque soy parte, pero lo que resalto es el objeto en sí. Creo que eso tiene que ver con una poética del actor del Río de la Plata donde tenemos una historia que, en cuanto a construcción de personajes, viene del grotesco criollo y en la que el actor se transforma en una pieza artística.

–¿De qué te vales para hacerlo?

–Los actores, cuando construimos personajes, lo hacemos volcando nuestras ideas y nuestras maneras de ver el mundo. No porque nos pongamos en el sentido de la cognitiva, es decir, del conocimiento del personaje; sino porque cuando elegimos hacer tal o cual personaje nos encontramos con contradicciones que superamos gracias a nuestros puntos de vista.

–¿Dónde situás el origen de la actuación en tu vida?

–Me parece que tiene que ver con mi barrio, el Abasto, donde jugaba a la pelota y a los autitos, y donde cantaba mucho. Recuerdo que lo que más me importaba era cómo me veían. La profesión de actor se complementa con la persona que somos y, a su vez, con los que vienen a vernos. Es un ida y vuelta. Yo, en tanto persona y actor, me complemento con la mirada de los otros.

–¿De qué te nutrís para desarrollar tu trabajo?

–De la vida misma. El trabajo del actor consiste en tener todas las antenas encendidas y tomar cosas de todos lados para convertirlo en un hecho vivo. Tiene que ver con la construcción de la conducta, que es nuestra escritura, de la misma manera que en el caso del autor es el texto dramático. Esa conducta se expresa en distintos formatos como la televisión, el teatro o el cine, y esa escritura es nuestra tarea.

–¿Qué te apasiona fuera de la actuación?

–Soy hincha de Racing. Soy amante de lo lúdico y me gusta mucho el fútbol. Es un deporte que traigo desde mi niñez. Admiro el juego que aprendí a disfrutar cuando empecé a ir a la cancha de Racing, porque vi un equipo que jugaba bien y perdía, y se iba aplaudido, así como vi también a otro equipo que jugaba mal y ganaba, y se iba chiflado. Yo tengo que ver con esa estética, con esa manera de ver la escena donde lo importante es justamente el juego y el resultado es su consecuencia. Pero fanático no soy de nadie, sólo de mi mamá, de mi papá y de mis hermanos.

–¿Qué otras artes influyen en tu vida y profesión?

–En los momentos en que me puedo recoger, lo hago con la música y la poesía; ellas me juntan los pedazos. Admiro a Américo Álvarez y soy muy amigo de Armando Tejada Gómez. También a León Felipe, Tuñón y Hamlet Lima Quintana. Además, me gusta la pintura. Existen pintores como Dalí, Picasso, Cézanne, pero nosotros tenemos a grandes como Alonso y Molina Campos, entre otros, y es necesario que los reconozcamos para permitir que sean parte de nuestras creaciones.

–¿Te gusta ir a museos?

–Me encanta ir a los museos. Cuando fui a Madrid, entré al Museo de Arte Reina Sofía. Mi deseo más grande era ver el Guernica de Picasso. No lo encontraba y preguntando llegué a una sala en la que había miles de pinturas. Y ahí, entre tantas otras, lo vi, inmenso como es, y me impactó, mucho más de lo que esperaba.

–¿Qué proyectos tenés de ahora en más?

–Estoy por definirme con unas propuestas para hacer teatro que me hacen sentir afortunado. Además, estoy trabajando con mis alumnos en un taller que se llama "Selectas Grabaciones", que tiene como eje una milonga. La música que bailaban nuestros mayores está presente todo el tiempo en los ensayos, porque construimos, jugando, situaciones que tienen como eje el tango. –¿Cómo funciona tu taller-escuela de artes escénicas?

–El Descubridor funciona dentro de la Fundación Mercedes Sosa, en Humberto Primo 378, donde era la antigua cárcel de mujeres, en un edificio de 1746. Estar ahí tiene una mística particular que sólo con el pasar de los años se puede comprender. También funciona allí La Colmenita, una escuela cubana de teatro y música para niños. Es un lugar de disfrute donde compartimos el amor por el arte.

Las 13 esposas de Wilson Fernández va los miércoles a las 23, por la TV Pública.

Fuente: Tiempo Argentino

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