miércoles, 16 de julio de 2014

Claribel Medina


"En mi jardín logro tener la mente más en calma"

–¿Cuál fue tu primera vocación?
–Desde chica lo que me atrajo siempre fue el escenario. También me gustaba mucho escribir poemas. Pero la pulsión más fuerte era estar arriba del escenario. Me disfrazaba, cantaba, jugaba.

–¿Cuál fue tu primera vocación?
–Desde chica lo que me atrajo siempre fue el escenario. También me gustaba mucho escribir poemas. Pero la pulsión más fuerte era estar arriba del escenario. Me disfrazaba, cantaba, jugaba.
–¿A qué te dedicarías si no fueras actriz?
–Sería paleontóloga. Me gusta mucho el mundo de la naturaleza, la investigación, el pasado de la historia, saber qué somos, de qué estamos hechos, de dónde venimos. Me apasiona todo lo que tiene que ver con la vegetación. Cómo surgió la tierra. Cuando era pequeña, creo que fantaseé con ser bióloga marina. Ahora, mi hija mayor está estudiando para ser bióloga, así que charlamos mucho de ese mundo. La otra vez hizo un análisis sobre los cangrejos. Le interesaba saber cómo eligen sus escondites y si se esconden, en esos huequitos en la arena, por miedo o por instinto. Trata de entender cómo funcionan sus mandatos celulares. Me mato de risa con sus trabajos, pero me encantan y aprendo mucho de ella. Mi hobby es la botánica, me dedico a un criadero de orquídeas, cactus, jazmines y dalias. Ahora me dedico a proteger los cactus, en esta época de frío, con unas telas. En mi jardín conviven plantas del caribe, con las del invierno. El ecosistema se creó solo.
–¿Cuán importante es para vos el tiempo de ocio?
–En mi jardín salgo del mundo del trabajo y pongo la mente en calma. En ese tiempo personal, aparecen los momentos creativos, así que con los años aprendí a llevar una libreta al jardín, para tener a mano dónde anotar si se me aparece una idea, una melodía, la idea de un espectáculo, una imagen, cualquier cosa. Además me fue muy útil para aprenderme los diálogos de teatro o de las canciones. Estás más liviano, menos pesado, menos excesivo. La mente está mas relajada.
–¿Hay alguna ciudad a la que te gustaría volver?
Amé París, Florencia, Venecia. Hay lugares que no conozco todavía pero como el Perito Moreno, Ushuaia. Nunca fui a España, me encantaría conocer Lisboa, Marruecos. No sé si lo voy a lograr, pero yo lo tiro al aire.
–¿Qué valor le das al dinero?
–Me preocupa en la medida de lo necesario. Que no pase necesidades mi familia, ahora que tengo hijas más grandes, que tienen sus profesiones. La más pequeña quiere seguir el camino de la actuación y el diseño de indumentaria. Eso requiere una inversión para darles una mano. Son carreras caras. En ese sentido, me ocupo para que ellas puedan desarrollarse. Pero no soy una mina obsesiva con el dinero. No me interesa tener un auto caro, me interesa uno funcional porque tengo cuatro perros. Yo a la edad de mis hijas estaba a full en mis estudios de actuación. A veces, te sentís un momento perdida en esa búsqueda. Yo les quiero dar calma a mis hijas, quiero que sean amantes de la aventura, que no tengan miedo, que ya no estén pensando de qué van a vivir. Yo toda mi vida me fui a aventurar, me fui de Puerto Rico, viajé por todos lados. Qué les puedo decir yo a ellas. Son los caminos de la vida, como dice la canción.
–¿Qué te hace feliz de tu trabajo?
–El proceso creativo. El momento en que uno empieza diseñar desde cómo comienza el proyecto, hasta darle forma al concepto. Me encanta pensar en la estética del proyecto, el camino de las luces. Cuando lo ves plasmado, se viene la corrección, los ajustes. Y, al final, cuando uno logra que ese instante de sueño creativo que tuvo se vuelva algo que el público pueda disfrutar, es un momento increíble.
–¿Qué es lo que menos te gusta?
–La parte de dar órdenes. Poner límites, todo lo que tiene que ver con la organización, pero cuando sos el productor de tu propio proyecto, no te queda opción. No me gusta tener que estar encima de tema horarios, de que se respeten los tiempos, de pedirles que hagan silencio. Ahora me lo tomo con más calma y cuando veo que no me dan bola, les hablo nombre por nombre y les digo: "Cuando terminen, empezamos a trabajar". Lo aprendí de un director.
–¿Hay algún artista que te cambió la vida?
–La vida de Billie Holiday que interpretó Diana Ross. Enloquecí. Era muy niña y le dije a mi papá que me comprara los discos. Me trajo dos: uno de Diana Ross y otro de Ella Fitzgerald. Me la pasaba escuchando esos discos, que se metían en un mundo muy doloroso. A partir de ahí, empecé a darme cuenta el valor de las cantautoras puertoriqueñas. También me formó Ismael Miranda y, en mi edad más adulta, me encantó Rubén Blades. En el cine, era fanática de ir con mi papá al famoso cine continuado de tres horas. Me divertía mucho con mi papá. La primera actriz de la que empezamos a hablar fue Meryl Streep. Una vez que conocí a Juliette Binoche, me enamoré de ella.
–¿Cómo influyó tu familia en tu carrera?
–Mi papá fue mi gran referente. Él fue un autodidacta, no fue a la escuela, estudió por enciclopedia. Era un gran amante del tango, las canciones de Discepolín las conocí por él. Era un gran bohemio. La historia de la película Cinema Paradiso es para mí la historia de su vida. Él quedó huérfano a los cuatro años y fue acomodador de cine. Ahí, aprendió la vida de todos los actores y actrices de su época. Era fanático de estas personas.
                                                           
                                                                 
Claribel Medina se presenta en Los bailes de Claribel, mambo, Cumbia, Merengue, Boleros y Cha cha cha  los viernes a las 21 hs en la Sala Siranush de Palermo (Armenia 1353). Además en vacaciones de invierno actúa en Te cuento una leyenda, basado en las leyendas de los pueblos originarios, todos los días a las 16 hs. en Paseo La Plaza (Corrientes 1660).

Fuente: Tiempo Argentino

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