viernes, 30 de mayo de 2014

Adhemar Bianchi y Claudio Tolcachir: Carrusel


Poner el escenario al alcance de todos

El Teatro del Pueblo, Catalinas Sur, Timbre 4, Alternativa Teatral y La Trama unen esfuerzos para esta iniciativa, un modo de buscar a quienes “no tienen la perspectiva de verlo y disfrutarlo”.
Un grupo de artistas, pedagogos, gestores culturales y productores ideó una propuesta con el objetivo de crear –no de formar, sino de construir de cero– un público para el teatro, la danza y las artes visuales: Carrusel. Se trata de un “programa pedagógico de acercamiento y mediación a los lenguajes artísticos contemporáneos de la ciudad de Buenos Aires”. El Teatro del Pueblo, el grupo Catalinas Sur, Timbre 4, Alternativa Teatral y La Trama se unieron en esta iniciativa, que pondrá a disposición de empresas, clubes, sindicatos, agrupaciones e instituciones educativas una programación en horarios no convencionales. Los artistas buscan, entre otras cosas, que los que no fueron nunca al teatro tengan su primera experiencia. El proyecto está pensado para niños, jóvenes y adultos.

“Hace cuatro años, una estadística oficial decía que un 83 por ciento de los argentinos nunca había ido al teatro”, grafica Adhemar Bianchi, creador y director de Catalinas Sur y referente del teatro comunitario. El sociólogo y filósofo Marcelo Urresti ha detectado que muchos de los que frecuentan las salas porteñas son “prosumidores”: es decir, espectadores que consumen teatro y a la vez lo producen. La intención de los que impulsan Carrusel es capturar a los no convencidos. A los que ni siquiera lo piensan como opción, los que no tienen “la perspectiva de verlo y disfrutarlo”.

Según explica el fundador de Catalinas, este proyecto, que comenzará a andar a mediados de este año, está pensado para “las clases medias que, en alguna medida, son prisioneras del mercado”. “Los sectores que no llegan al teatro por carencias económicas muchas veces están cubiertos con planes culturales y sociales”, explica a Página/12. Por este motivo, trabajarán con escuelas privadas y no públicas. Carrusel tiene un sitio de Internet a través del cual los interesados pueden acceder a toda la información sobre la propuesta y aplicar para que su institución sea beneficiada por ella (www.carru seldelasartes.com.ar). Las entradas para los espectáculos serán con descuento del 40 por ciento y luego de las funciones habrá charlas-debate. La iniciativa no es sólo artística, sino también pedagógica.

Para adolescentes y adultos, las obras que propone Carrusel son Carpa quemada, dirigida por Adhemar y Ximena Bianchi, igual que El retablillo de Don Cristóbal; Después del aire, dirigida por Andrés Binetti y Mariano Saba; Tercer cuerpo, con dirección de Claudio Tolcachir, y Hotel melancólico, dirigida por Mariela Asensio. Los chicos podrán disfrutar de El ratón del invierno y La arandela, con dirección de Ximena Bianchi. Villa Argüello, con dirección de Celia Argüello Rena, y Amor a mordiscones, dirigida por Argüello Rena y Rakhal Herrero, son los espectáculos de danza para adolescentes y adultos. Finalmente, habrá itinerarios artísticos y creativos coordinados por Mercedes Pugliese para todas las edades. Por ahora, el punto fuerte de Carrusel es el teatro.

“El arte es un derecho y un placer para todos. Esto no será un acto de exhibición, sino de comunicación e invitación amorosa”, apunta Bianchi. “El proyecto está planeado también para jubilados que tienen tiempo libre y que pueden empezar a pensar en cosas sobre las que no pensaron antes. A su vez, el teatro abre cabezas en los pibes.” Las experiencias de Bianchi y la de Tolcachir –uno de los fundadores de Timbre 4, pilar del teatro independiente desde 2001– se cruzan en un punto: muchas de las personas que se acercan a los espacios en los que ellos trabajan ven, allí, teatro por primera vez en su vida. “Un 60 por ciento del público que viene a Catalinas nunca fue a ver una obra”, ilustra Bianchi.

“La creación de un público nuevo es una preocupación que tenemos todos; un deseo, un desafío”, sostiene el director de Tercer cuerpo. “En Timbre laburamos mucho yendo a universidades, dando charlas, proponiendo el sub 28 –un descuento del 50 por ciento para menores de 28 años–, pero esto es ir más lejos: es invitar a los adolescentes para que descubran las sensaciones que puede causarles el teatro”, se entusiasma. Tolcachir descubrió su pasión justamente en la adolescencia. “Es una edad compleja, maravillosa: sus cabezas están abiertas para descubrir y ser libres, también son súper frágiles y pueden atormentarse y cerrarse. Todos los estímulos que puedan tener en relación con el pensamiento y la sensibilidad les vienen bien. El teatro te obliga a comprender que hay otro distinto, te obliga a ponerte en el lugar del otro”, concluye. El actor recuerda que estudiantes de escuelas secundarias vieron La omisión de la familia Coleman, el clásico de Timbre 4, sobre una familia disfuncional. “Quizás esperaban ver una obra patriótica y se encontraron con algo muy distinto.”

Andrés Binetti se refiere a los cambios que se produjeron en el teatro en los últimos años y a los nuevos desafíos. “Se volvió más íntimo. Hoy hay más salas pero son más chicas y el tipo de actuación modificó la dramaturgia”, explica. Y agrega un aspecto más para entender a Carrusel: “Las obras que proponemos son populares pero no comerciales. No son obras de culto, están pensadas para la gente. Lo que estamos poniendo en cuestión son las dinámicas de distribución”, destaca.

Mercedes Pugliese es la encargada de la propuesta de artes visuales y del costado educativo del proyecto. Su fuerte son los niños. Hace muchos años que trabaja en el Museo de Bellas Artes como narradora, además fue maestra y guía de museos. “Desde temprano los chicos tienen contacto con el mundo visual, por los dibujitos animados y la computadora. En los museos se les pueden mostrar significados más profundos que conecten con sus experiencias”, explica. Los sitios por donde se harán los recorridos todavía están por definirse. También con las artes visuales se intenta abarcar a todas las edades, “desde los tres hasta los 99 años”, dice Pugliese.

“Trabajo con chicos en el museo y pasan cosas geniales. Me siguen sorprendiendo. Nos dan respuestas que no esperábamos”, se entusiasma. “Es importante darles distintas pautas de mirada.” Para los más pequeños ideó itinerarios que incluyen el teatro, los disfraces, la música y juegos. “Tenemos planeado ofrecerles a las escuelas actividades para el aula. Nos interesa que haya lazos con los docentes”, destaca. Las propuestas de Carrusel funcionarán para quienes vivan en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia, y para todo grupo que pueda acercarse con un micro al teatro o al museo.

Fuente: Página/12

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