miércoles, 2 de abril de 2014

Martín Slipak, Sofía Wilhelmi y Nahuel Cano: Cinthia interminable, Todos mis miedos, Baby Call, Relato íntimo de un hombre nuevo, Los cuerpos, Moralamoralinmoral y Reset


“Nos une el espíritu de riesgo”

Las obras Cinthia interminable, Todos mis miedos, Baby Call, Relato íntimo de un hombre nuevo, Los cuerpos, Moralamoralinmoral y Reset, elegidas en una convocatoria a jóvenes creadores, forman parte de un ciclo que se desarrolla en salas independientes porteñas.

Una buena oportunidad para conocer a los talentos sub-32 de la escena local es acercarse al ciclo de proyectos ganadores de la Bienal Arte Joven Buenos Aires, que se desarrolla hasta mayo en salas independientes de la Ciudad. Se trata de las siete obras que resultaron elegidas de una convocatoria abierta para creadores de 18 a 32 años, a la que se presentaron ciento cincuenta proyectos. Tras un proceso de tutoría de la mano de referentes del teatro, la danza y el musical, como Maruja Bustamante, Alejandro Casavalle, Carlos Casella, Marcelo Savignone, Ciro Zorzoli, Valeria Ambrosio y el colectivo Random Creativos, los trabajos seleccionados salen al encuentro del público. Son cuatro espectáculos teatrales: Cinthia interminable, creación colectiva dirigida por Juan Coulasso; Todos mis miedos, de Nahuel Cano; Baby Call, de Sofía Wilhelmi, y Relato íntimo de un hombre nuevo, de Martín Slipak. También una propuesta de danza, Los cuerpos, de Ramiro Cortez y Federico Fontán; otra de danza-teatro titulada Moralamoralinmoral, creada e interpretada por Brenda Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi y Marta Salinas, y Reset, una pieza de teatro musical de María Florencia Diácono.

Estrenar en el marco de la Bie-nal es, para estos creadores, poder trabajar en condiciones muy favorables y con un alto grado de profesionalidad, casi como tocar el cielo con las manos. Es que ganar el premio en la categoría Desarrollo de proyecto supone no sólo el financiamiento y la producción del trabajo, sino también un seguimiento artístico que les permite tener un intercambio fluido con artistas experimentados y abocados a ayudarlos. Wilhelmi lo explica a Página/12: “Implicó no sólo el financiamiento de mi obra, algo nada menor, sino también poder estrenar contenida dentro de un marco que me legitima como realizadora, siendo ésta mi ópera prima como directora. Si la obra no hubiese ganado el premio, probablemente ahora estaría endeudada, la habrían visto sólo mis amigos y estaría luchando para darle más lugar en la cartelera. Ahora estamos con funciones agotadas y muy felices”. En su caso contó con la tutoría de Alejandro Casavalle: “Además de ser un interlocutor experimentado y más objetivo, él me ayudó a proyectar la obra a un nivel más grande, a no conformarme y tratar de conseguir lo mejor. Ale venía una vez por semana o cada dos a ver los ensayos y luego charlábamos, no sólo de lo artístico, también de lo organizativo. Me sirvió mucho para repensar y reanalizar el material”.

Los espectáculos respiran diversidad y riesgo: Baby Call tiene tono de comedia, Relato íntimo de un hombre nuevo es un unipersonal, Cinthia interminable tiene una fuerte impronta experimental y Todos mis miedos ahonda en la confusión no sólo de personajes en crisis, también en los bordes difusos de la ficción, la realidad y la escena. A su vez, Reset es teatro musical, Los cuerpos despliega una fisicalidad extrema y Moralamoralinmoral propone un recorrido desprejuiciado y cargado de humor sobre una serie de escenas. “No creemos que la unión entre las obras seleccionadas tenga que ver con el estilo o lo estético, sino más bien con cierto espíritu de riesgo, con bucear en algo nuevo y más personal”, aseguran Cortez y Fontán, directores de Los cuerpos. Wilhelmi refuerza: “Tienen en común que son apuestas, ninguna va a lo seguro. Tienen una esencia joven que las vuelve arriesgadas”.

En Baby Call (lunes a las 21 en el Teatro del Abasto, Humahuaca 3540), el eje pasa por la relación empleadora-empleada y por el uso del aparato que suelen usar las madres para escuchar el llanto del bebé, y que en este caso permite a la mucama controlar a la señora que tiene a su cargo. Moralamoralinmoral (miércoles a las 21.45 en Espacio Callejón, Humahuaca 3759) se originó a partir de un ejercicio que sus intérpretes realizaron en la cátedra de composición coreográfica de Luis Biasotto y Luciana Acuña en el IUNA. En esa clase, las chicas intentaban poner en escena mecanismos de creación en situaciones breves atravesadas por cuestiones cotidianas vinculadas a la mujer. En el caso de Los cuerpos (viernes a las 23 en El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034), Fontán y Cortez, compañeros del Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín, partieron de una búsqueda personal a partir de premisas como “el movimiento explosivo, la animalidad, la mutación y lo primitivo siempre desde el cuerpo”, muy influidos por el cine de David Cronenberg y de David Lynch. “Todos mis miedos (sábados a las 23 y domingos a las 18 en Abasto Social Club, Yatay 666) surge de un cruce de situaciones, por un lado de un momento personal de crisis y separaciones; por otro, de preocupaciones teóricas y también teatrales en relación con cierto límite entre la performance y lo teatral. Y también de la lectura de La novela luminosa, de Mario Levrero, con el juego que plantea entre lo real y lo ficcional”, cuenta Nahuel Cano. El equipo de Reset (lunes a las 21 en el Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934) partió de las ganas de experimentar con el canto, el baile y la actuación para profundizar en la posibilidad de cambio y de volver a empezar a lo largo de la existencia. En Cinthia interminable (viernes a las 23 en Teatro Beckett, Guardia Vieja 3556), uno de los personajes de la obra (el padre de la familia) funcionó como el motor para la experimentación a partir de mecanismos llevados al extremo y de lenguajes como el teatro, la danza y el cine. Por último, las clases de dramaturgia con Santiago Loza y Lisandro Rodríguez –“y en especial la idea de escribir desde el estado presente pero a la vez travestirse”– y cierta situación personal de encierro y agobio llevaron a Martín Slipak a crear al personaje de Relato íntimo de un hombre nuevo (martes a las 21 en El Extranjero, Valentín Gómez 3378), un joven ejecutivo en aparente descanso en una playa paradisíaca, envuelto en sus laberintos mentales.

Consultados sobre el hecho de dedicarse a una actividad como la teatral, que cuenta en esta ciudad con una oferta desbordante aunque no siempre de calidad, los ganadores expresan opiniones diversas que vale la pena escuchar. “Es muy complicado dedicarse al teatro, por eso este premio fue una gran ayuda. Hay demasiada oferta teatral y poca demanda. Se ven muchas cosas muy buenas y muchas cosas malas también. Como es muy difícil conseguir dinero para hacer teatro, uno trata de pensar cosas que sean simples de escenificar”, destaca Wilhelmi. Según Slipak, “hacer teatro en condiciones desfavorables” suele fortalecer el deseo por la creación; algo que también sostienen Cortez y Fontán. Para los responsables de Cinthia interminable y de Reset, que haya tantas personas dedicándose a la creación es enriquecedor, estimula el diálogo y la reflexión sobre la propia tarea. Algo distinto sostiene Nahuel Cano. Para él, hacer hincapié en la abundancia genera equívocos. “Creo que es erróneo considerar como singular o especial la situación escénica de Buenos Aires, una ciudad donde hay una oferta muy abundante de casi todo. La evaluación cuantitativa de la producción no ofrece demasiados datos o sí, pero sólo en términos de industria cultural. Creo que la industria teatral es muy precaria, fragmentada y concentrada al mismo tiempo. Habría que sumar datos cualitativos: poner el foco en la abundancia genera confusión y propicia que se mezclen definiciones de distintos campos de análisis, sobre todo comerciales y comunicacionales, pero muy de tanto en tanto artísticos. Así, el campo de lo artístico, como espacio de reflexión y confirmación, de diálogo y discusión, queda muy limitado”, opina.

Fuente: Página/12

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