martes, 11 de marzo de 2014

El principio de Arquímides


Arranca el San Martín

Se inicia la temporada con El principio de Arquímedes, una obra fuerte, dirigida por Corina Fiorillo, que habla de la duda y la sospecha

"Entiendo el teatro como un diálogo entre el escenario y la platea. Este diálogo puede ser en distintas direcciones: entretener, discutir, reflexionar y debatir, cuestionar al otro, incluso hacerle enfadar hasta disgustarlo o crisparlo... En cada obra intento encontrar mecanismos distintos de relación con el público, pero siempre buscando el diálogo y la participación respecto de lo que está ocurriendo en el escenario. Quizá porque a mí me gusta el teatro que me mantiene mentalmente activo." La frase pertenece al multipremiado dramaturgo y director catalán Josep María Miró i Coromina. Autor de El principio de Arquímides , obra con la que el teatro San Martín abre su temporada el próximo jueves.

Es la primera vez que la producción de este creador se divulga en la Argentina. En España su labor es muy reconocida y hasta algún texto, como Grang Bang, generó fuertes polémicas en ciertos círculos clericales de su país, quienes llegaron a pedir que se levantara la representación de la pieza. Con la dirección de Corina Fiorillo, el elenco de está conformado por Juan Minujin, Beatriz Spelzini, Martín Slipak y Nelson Rueda.

El proyecto tiene la particularidad de que el diseño de escenografía del español Enric Planas, que se utilizó en el estreno de la obra en la sala Beckett, de Barcelona, en 2012, se traslada ahora a la Cunill Cabanellas del San Martín.

Desde una trama en apariencia pequeña, Miró i Coromina trabaja sobre varios temas y dispara reflexiones que promueven inquietud y mucha conmoción. La acción se desarrolla en un natatorio al que asisten distintos grupos de niños. Uno de ellos teme tirarse a la pileta sin su flotador. Rubén, su profesor, lo estimula a hacerlo y como el niño se pone a llorar lo abraza y lo besa para contenerlo. Ese pequeño gesto de ternura desencadena múltiples complicaciones al personaje.

Como sucede en La duda, de John Patrick Shanley, aquí también un supuesto caso de pedofilia involucra a un grupo de seres que parecerían estar muy alejados de eso. Pero alguien denuncia una determinada situación, las redes sociales proyectan el caso, un grupo social reacciona y la acción de la obra adquiere un dramatismo inesperado. El espectador seguirá esos diálogos con gran interés. A través de las palabras, las actitudes corporales, las emociones, esos seres tratarán de mostrar su verdad ¿Quién será el dueño de ella? En el mismo texto se hace referencia a que ciertos gestos o actitudes que en décadas anteriores podían pasar desapercibidas o no cuestionarse, hoy pueden conllevar fuertes críticas y lastimar a seres indefensos.

"Es una obra que genera debate, controversia -explica su autor-. El principio de Arquímedes obliga al espectador a posicionarse moralmente sobre lo que ha visto y cada uno sale con su verdad. Es interesante plantearse por qué resolvemos las cosas de una u otra forma y, posiblemente, esto tiene que ver con nuestros propios miedos y, también, con cuál creemos que ha de ser el modelo social, educativo y emocional."

Corina Fiorillo (Desdichado deleite del destino, Kalvkött, carne de ternera, Miembro del jurado) comenzó a gestar este proyecto el año pasado. Unos amigos españoles le pasaron textos de Josep Miró y ella asegura que se "enamoró" de esas obras. "Todas sus piezas son muy distintas -explica-, pero en ellas encontrás dos constantes: a Josep le gusta provocar y, además, no dictamina ni baja sentencia. Te obliga a tomar partido. La dinámica de este texto creo que es maravillosa. La definición y la progresión de estas criaturas es notable. Con esos personajes siento una gran empatía. Entiendo el mundo de un padre que llega a denunciar que su hijo ha sido abrazado por un profesor; comprendo el universo de Rubén que se vuelve frustrante, es un ratón encadenado en algo que, aparentemente, no tiene salida, y también el manejo de la incertidumbre de Ana (la dueña del natatorio). ¿Cómo accionar ante la duda?, ¿qué hacer cuando uno no sabe qué hacer? El mundo de esta gente se transforma en una bola de nieve que no saben cómo frenar ¿Qué es lo que desborda en esa piscina? y ¿qué es lo que queda?"

UNA GRAN ACTRIZ

El personaje de Ana está interpretado por Beatriz Spelzini, exquisita actriz ausente desde hace siete años de los escenarios del San Martín (su último trabajo fue El último yankee, de Arthur Miller) y que, en pasadas temporadas, conmovió con su unipersonal Rose, de Martín Sherman. Ella explica que no le interesa la anécdota de El principio de Arquímedes. Va más allá y su reflexión encuentra fuertes resonancias en esta convulsionada sociedad contemporánea. "La obra muestra el miedo -dice-. Esa sensación terrible y que me preocupa mucho. El miedo se ha impuesto como una especie de control sobre la gente. No sabemos de dónde viene, quién lo impuso. Pero nos controla y ahoga la expresión. No estoy refiriéndome al miedo a que te roben, por ejemplo. Sino a algo más grande que está en todo el mundo. Vivimos una etapa de miedo a algún desborde. Yo tengo que controlar al otro y el otro a mí. Así padecemos esta época."

Enamorada de las grandes obras y los grandes autores, Spelzini dice que hoy está tratando de recuperar el erotismo con el teatro, "porque se había perdido un poco por haberme metido en unos proyectos que no me gustaron. Como todos los actores, paso por momentos de mayor o menor enamoramiento, en alguna etapa. Me gusta ser convocada, como en este caso. Trabajar con gente que no conozco [disfrutó mucho compartir junto a Pablo Alarcón El beso, del holandés Ger Thijs, el año pasado]. Es un muy buen desafío. También tengo necesidad de generar un proyecto propio."

Acostumbrada a eso, la gestora y directora Corina Fiorillo sigue apostando a materiales pequeños, aunque muy nobles. "Nunca elijo textos grandilocuentes, pretenciosos. Todas las cosas que hice se corresponden con universos pequeños, pero que pueden ser universales. Me gustan más las historias pequeñas, poéticas, en las que encuentro cierto arraigo. Ésta es la primera vez, además, que trabajo con un autor que no es argentino. Y él me da la posibilidad de mostrar una historia que, sin duda, hace años atrás no hubiera interesado. Hoy cada gesto debe cuidarse. Nos vamos distanciando cada vez más. Y también aparece el tema de la verdad absoluta, los supuestos, las cosas sacadas de contexto, cómo concluir quién miente. El acto de fe se ha perdido en nuestra sociedad y eso nos ha vuelto totalmente vulnerables."

EL PRINCIPIO DE ARQUÍMEDES

Dirigido por Corina Fiorillo.
De miércoles a sábados , a las 21; y domingos, a las 20.
Sala Cunill Cabanellas , del Teatro General San Martín, Corrientes 1530.
Entrada , $ 80; jueves, $ 45.

Fuente: La Nación

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