sábado, 4 de enero de 2014

Thelma Biral: Dios mío


"Me importa mucho la palabra"

La gran actriz se presenta en Mar del Plata con la puesta de la obra Dios Mío, junto con Juan Leyrado. El presente de una figura de talento.

Ella no lo reconocerá jamás, pero Thelma Biral es una auténtica actriz lorquiana. Recorrió el país con versiones muy exitosas de Doña Rosita la soltera y La zapatera prodigiosa, pero también formó parte del elenco de una mítica puesta de Yerma que dirigió en 1963 la propia Margarita Xirgu, junto a María Casares y Alfredo Alcón.
En varios de los acontecimientos artísticos más importantes de la historia argentina en cine, teatro y televisión, Thelma estuvo ahí, pero ella –humilde y de permanente perfil bajo– no hace ningún alarde.  Mientras acumula experiencias, la actriz conserva de Lorca el tono, la postura y una voz imponente y poderosa que se impone cada vez que ella está en escena. Ahora, sumará un espectáculo más a sus conocidas temporadas de verano en Mar del Plata con la obra Dios mío, que se estrenó en la costa tres días después de Navidad y en la que actúa casi todas las noches junto con su amigo, Juan Leyrado.
Dirigida por Lía Jelín y escrita por la autora israelí Anat Gov, Dios Mío se estrenó en junio en Buenos Aires. Ahora, la misma puesta se presenta en el teatro Lido de Mar del Plata. La propuesta es una comedia dramática que oscila entre lo cómico e irracional que puede resultar una crisis divina con un Dios (interpretado por Juan Leyrado) al que una psicóloga (Thelma Biral) le diagnostica un complejo de abandono, por haberle pedido al hombre que lo ame por sobre todas las cosas y los debates filosóficos que genera el preguntarse –frente a las grandes injusticias que suceden en la tierra– si realmente existe un ser supremo.

–¿Cómo es llevar una obra que hace un planteo filosófico a una temporada de verano, donde están todos de vacaciones?
–En Mar del Plata hay público para todo. Hubo una época en que la gente sacaba varios tickets de sus carteras, porque consumían mucho teatro. Ahora los tiempos cambiaron, pero sigue habiendo mucho interés. Uno tiene que jerarquizar el trabajo que hace, no importa en qué género. Los maestros dicen que no hay teatro malo, sino teatro mal hecho. El público no está anestesiado. El público acepta o no acepta el juego del teatro. Alejandra Boero siempre decía que el público ignora lo que tiene que trabajar el espectador cuando va al teatro. Siempre y cuando el escenario lo haga participar. No es lo mismo en el cine, no se puede comparar con la tracción a sangre del escenario.
–¿Quieren emocionar a los que están descansando?
–¡Sí! En esta obra los que más se emocionan son los hombres. La obra llega directo al corazón. Arranca con mucho humor, pero trabajado desde un lugar serio y después termina en un túnel filosófico, religioso y existencialista. Es una pieza inteligente. Es una obra que trabaja a la mujer desde la fortaleza; una mujer fuerte que se anima a increpar a Dios, ni más ni menos. Que le tiene mucha bronca a Dios. La obra hace una pregunta muy interesante y me gusta plantearla en el teatro, porque es algo que le ha pasado a muchas personas. Cuántos le han dicho a Dios: ¿Por qué me hacés esto a mí? Y acá nos encontramos con un Dios arrepentido de muchas cosas que ha hecho. Y de haberle roto el corazón a Job (un santo, que Dios puso a prueba), pero no fue solo a Job, Dios le ha roto el corazón a mucha gente. Los chicos jóvenes también salen del teatro llorando.

Aunque participó de grandes hitos en cine y televisión, como la película Maffia, de Leopoldo Torre Nilsson junto a Alfredo Alcón, y en televisión fue la figura de recordadas telenovelas como Se dice amor, Alta comedia y El amor tiene cara de mujer, la vida de Thelma Biral siempre estuvo marcada por un camino contante en los escenarios. Para ella fue una gran influencia su marido Oscar "Titino" Pedemonti, un productor generador de títulos exitosos como Coqueluche, La zapatera prodigiosa, Doña Rosita la soltera, ambas de García Lorca; La idiota, de Marcel Achard; Camille y La dama y el clarinete, entre otros títulos. Ahora, su hijo Bruno siguió los pasos de su padre y es un reconocido productor, que también acompaña a su madre en este último proyecto.
–¿Cómo eran esas épocas de trabajo junto a tu marido?
–Todos los proyectos salían de mi casa. La producción se hacía en la mesa del comedor y con el teléfono de casa. Hacíamos giras con un equipo enorme. Todo el dinero salía de boletería; hacíamos temporadas con el dinero de boletería y movíamos en giras a más de 20 personas. Nunca tuve el sí fácil para elegir mis personajes. Siempre me rodeé de gente de teatro, como María Rosa Gallo, Alejandra Boero, Rodolfo Beban, Claudio García Satur, Federico Luppi, Lito Cruz. Gente de la que siempre se puede aprender, actores de verdad. Yo sé de actores que no se alegran con el éxito del otro y les molesta si aplauden un poco más a otro. Siempre me pareció muy viejo eso, pero sucede. A mí me alegra mucho el éxito de mis compañeros.
–¿Cómo es que preparás un personaje?
–Hay dos etapas: cuando lo preparo y cuando estreno. Durante los ensayos, estoy totalmente absorbida por el teatro: hablo como el personaje, voy por la calle y pienso como el personaje, pero una vez que estreno puedo hacer el corte. El actor tiene que tener mucha técnica. El actor entrenado tiene que conocer la historia de su personaje y la técnica. A la emoción se llega solo, no hay que forzarla. Tiene que llegar solo. Creo que las claves son la concentración, relajación, técnica y estar ahí con la historia del personaje. Si el personaje tiene que llorar, el actor va a llorar. Son años de entrenamiento. Hay algunas cosas con las que no estoy de acuerdo, creo que trabajar con la memoria emotiva te enferma. Se lo digo a mis alumnos, cuando doy clases. Les digo que piensen en historias. Si estás un año en una pieza y todos los días estás metiendo el dedo en ese lugar, te volvés loco. Es muy difícil actuar. A veces uno queda devastado, la actuación es muy tremenda.
–¿Alguna vez te arrepentiste de ser actriz?
–Yo no me arrepentí nunca de mi profesión. No sé hacer otra cosa. Mi salida favorita es ir al teatro, tal vez soy muy aburrida, siempre hago lo mismo. Se aprende mucho viendo. A mí como actriz me importa mucho la palabra, no me gustan las distracciones. Me gusta escuchar a los actores, no digo que otras formas de expresión estén mal, pero mi estética es ver una buena escena con una buena actuación.   «


"tengo el perfil más bajo del mundo"
Sin polémicas. “Mi perfil es muy bajo en todos los sentidos”, dice Thelma Biral. Por eso, dice, prefiere no opinar de política ni participar de debates públicos, como hacen otros artistas.
“Todos los actores estamos comprometidos en política y hacemos las cosas que hacemos. No me gusta la agresión de ningún lado. Las discrepancias siempre existieron. He tenido agresiones y han dicho cosas de mi que no eran verdad, pero frente a eso, yo siempre respondí con el silencio”, explica.
El silencio de Thelma parece que funcionó con sus intenciones, porque casi ni se recuerdan polémicas o discusiones públicas en las que haya participado la actriz.
“Yo tengo el perfil más bajo del mundo y es una condición buena mía, es una forma de protegerme pero también es mi manera de ser. Yo no sé discutir, no sé pelearme, mi única claridad en una discusión es irme, retirarme del proyecto o de la discusión. No puedo responder de otra manera. Si me atacan no sé responder. No sé pelear, empiezo a gritar como una loca, me saco y la paso mal. Prefiero el perfil bajo, como siempre lo hice, con mi hijo, con mi familia. Siempre me mantuve de la misma manera”, sostiene la actriz y revela la fórmula para estar tantos años en el medio artístico sin que se le conozcan peleas: "Los enfrentamientos se vuelven agua si uno hace silencio, si los deja pasar, si se aleja en vez de responder. Con el tiempo, las cosas se diluyen."


una carrera con varios
éxitos acumulados
Datos de una vida intensa. Thelma Biral es la actriz argentina que más temporadas ha hecho en Mar del Plata. Arrancó en 1973, con el espectáculo De madrugada es más lindo y desde ese momento trabajó de manera ininterrumpida, viajando a la costa con 17 espectáculos diferentes.
Tiene varios éxitos acumulados en su carrera. Con Coqueluche, por ejemplo, un espectáculo en el que actuó junto a Niní Marshal, hizo tres temporadas en Mar del Plata. El mismo espectáculo se presentó en Rosario y actuaron 39 semanas seguidas, con jornadas que tenían tres funciones por día, siempre agotando localidades.
Además, es una de las integrantes de la obra de teatro más exitosa de la historia argentina. Junto a Susana Campos, Nora Cárpena, Moria Casán y Graciela Dufau, Thelma Biral es una de las actrices de Brujas. La obra se estrenó el 3 de diciembre de 1990 en el Teatro Ateneo, con dirección de Luis Agustoni. Hizo funciones hasta 1997, cumpliendo temporadas en Buenos Aires, Mar del Plata y Villa Carlos Paz. Se repuso en marzo de 2000 y estuvo en cartel durante un año. Después, volvió en 2009. Más de un millón de espectadores la vieron.

Fuente: Tiempo Argentino

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