sábado, 4 de enero de 2014

Carlos Rottemberg


Mar del Plata, sinónimo de espectáculos

Por Carlos Rottemberg

De mis casi cuarenta años en la actividad teatral, 36 los he vivido en Mar del Plata durante la temporada estival. Me sigue despertando curiosidad ese cruce turístico-cultural que la ciudad conlleva. Playa y espectáculos al mismo tiempo la distinguen desde épocas lejanas y nadie termina brindando certezas a la hora de definir cómo comenzó esta movida que la coloca como ícono nacional cada verano.
Para cualquier observador, estamos iniciando 2014 con más gente que el año anterior. La sofocante ola de calor reciente también hizo lo suyo. La temporada pasada tuvo una atipicidad que atentó contra éste y cualquier balneario: el mal tiempo se llevó puesto enero. Un par de meses antes de que terminara 2012, se difundió que se vendría un verano frío y lluvioso. Lamentablemente, el Servicio Meteorológico Nacional acertó y vivimos una ciudad con oferta insatisfecha. Cuando hace un año me consultaron, como a tantos otros de distintas actividades, sobre el motivo de la menor demanda, respondí que, así como cuando se anuncia que faltará nieve en el Sur caen las reservas en Bariloche, o que ante la falta de caudal de agua en Iguazú bajan las mismas en Cataratas, ocurre lo mismo con una ciudad balnearia que tiene como principal atracción sus playas. Como su término la refiere, es balnearia, y el clima es determinante.
En simultáneo, la actividad teatral local mantuvo el mismo comportamiento: bajó en número significativo en relación con el año anterior, contraponiéndose a las plazas parientas de Buenos Aires y Villa Carlos Paz, donde la ecuación terminó en alza. En ese entonces, al ser consultado, respondí con la realidad de los números. Poco me importaron mis intereses empresariales al manifestar públicamente la caída que se experimentaba. Siempre preferí la credibilidad de responder con la exactitud de la matemática y no con mis deseos personales. Ser creíble se antepone a toda coyuntura.
Por eso me manifiesto con alegría en estas primeras horas de 2014. Una afluencia turística mayor desde finales de diciembre puso en movimiento prematuro las distintas coordenadas de la ciudad. Circunscribiéndome al teatro, veremos cómo impacta esa mayor porción de turistas dentro del rubro espectáculos. La primera “boca de urna” de estas horas, faltando aún algunos estrenos, determina que nadie pueda atribuirse ser el elegido como el más convocante. Hay cautela y se nota. Eso no es malo para una actividad que gana cuando la torta se reparte en más porciones parejas, evitando una polarización para un puñado.
Cabe también consignar como positivo el apretado ajuste de precios que se ha realizado en el boleto de acceso a las diversas propuestas. Que el promedio de las localidades no haya experimentado aumentos en relación a un año atrás ratifica una política a favor del bolsillo del espectador. Un rápido mapeo demuestra que en los teatros privados las entradas transitan entre los $ 120 a los $ 220, valores relativos amigables a la hora de compararlos con otros tiempos, favoreciéndose, además, con un 25% de descuento para el residente local.
Hasta ahí de números. Sin embargo, lo más destacable que se sigue consolidando en Mar del Plata es lo artístico, con un salto de calidad que se supera cada año, aportando un cambio cultural desde aquellas temporadas de antaño a las actuales, con primerísimos talentos que la eligen a la hora de presentar su arte, rescatando el pasado para definir futuro. Una ciudad desbordante de oferta cultural es expresión de una sociedad que se comunica, se expresa y se proyecta. Sería imposible en esta columna enumerar nombres propios, ya que el menú resulta elocuente, pero sí garantizar a quienes la visitan que se encuentran propuestas que incluyen desde el más reconocido autor internacional al más frívolo varieté, desde el mejor teatro independiente al recital convocante, desde muestras deportivas hasta exposiciones y talleres de diversas temáticas. Una paleta multicolor de propuestas para diversos gustos y preferencias.
Eso es Mar del Plata. Por algo se la definió hace tiempo como “Capital del Espectáculo”. Podrá tener mejores o peores temporadas, pero sin dudarlo es la ciudad excluyente en el imaginario popular argentino a la hora de referenciar alguna visita.

*Empresario teatral.

Fuente: Perfil

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