jueves, 14 de noviembre de 2013

Luisa Kuliok: Las obreras


"El machismo está en los detalles"

La actriz, que se hizo hiperfamosa por ser la heroína de exitosas novelas en TV, optó desde hace un tiempo por papeles complejos y comprometidos en el teatro. Ahora le pone el cuerpo a una luchadora en la obra Las obreras.

Un teatro antiguo en Roma. Una función al aire libre en la que Luisa Kuliok interpreta, en italiano, cuentos y poemas del Antiguo Oriente. Cerca de ella, tres músicos tocan el arpa, la flauta y los tambores. La actriz deja de actuar por un momento, se queda callada, inmóvil y mira hacia el cielo: hay luna llena.
"En ese momento suspiré y sentí una alegría enorme de estar viva. Tomé dimensión de eso, de lo que significa estar viva", cuenta ahora la actriz en un café de Corrientes y Callao, mientras guarda su tablet y se dispone a hablar con Tiempo Argentino. Lejos del lugar que la había conectado con algo más profundo cuando presentó el unipersonal El collar de la paloma (2010), la mujer evoca ese momento y define lo que ella entiende como su misión en la vida:
–Las personas somos tan sensibles, pero estamos distraídas por esta sociedad de consumo. Yo, con mi trabajo, busco que esa sensibilidad vuelva a renacer, esa vitalidad que tenemos tapada. Uno está oprimido, somos presos de cosas intangibles, de fantasías, de deseos que no tienen nada que ver con la felicidad, pero nos hacen pensar que somos felices. Uno cree que ganó cosas, pero en realidad no logró liberarse. Yo, desde mi lugar, intento hacer algo que pueda destapar eso que está ahí y que es la sensibilidad de las personas. Quiero sacar la tierrita…
Así se define la mujer que durante los '80 y principios de los '90 fue la heroína más importante de las telenovelas argentinas. Luisa Kuliok se hizo famosa con las escenas ralentizadas de amor con Arnaldo André en Amor Gitano (1982) y Amo y señor (1984), en la que su enamorado llegó a pelear con un tigre para proteger a su amada, mientras ella gritaba desesperada. Después, en 1989, llegó La extraña dama, una tira en la que era una monja pobre, que se enamoraba de un hombre rico (interpretado por Jorge Martínez) y quedaba embarazada. Además de tener todos los condimentos para volverse un culebrón, fue la primera telenovela que se transmitió simultáneamente en Argentina y en Italia. “La Kuliok” se volvió, también, muy famosa en Europa.
La masividad de la televisión no era lo que buscaba. Luisa Kuliok se había formado con el director Agustín Alezzo y su sueño era ser una actriz de teatro. De hecho, así arrancó: en 1976 fue la protagonista de la obra Despertar de primavera, dirigida por Alezzo. Pero cuando llegó la televisión y la popularidad, toda su formación parecía que había quedado en un segundo plano y ella era la bella mujer que hacía parar el país a las 20, un rato antes de cenar, para contar una historia de amor.
Queda poco de la diva de las telenovelas. Ahora, la actriz se dedica de lleno al teatro y lo hace en salas independientes. Se presenta en sedes de la UOCRA a otros sindicatos y la semana pasada estrenó en el Centro Cultural Caras y Caretas el espectáculo Las obreras, una obra que revisa el origen del movimiento sindical argentino y recuerda cuáles eran las condiciones de trabajo hacia el 1900. Kuliok actúa junto a Rita Terranova y un grupo de actores que también trabaja en los sindicatos.

–¿Qué derechos reivindica este espectáculo?
–En primer lugar, el derecho a ser persona, que es fundamental. La obra habla del inicio de las luchas de las mujeres para adquirir sus derechos  primarios en el trabajo, y ahí está involucrado el derecho de ser persona. Esta obra transcurre en una lavandería de lanas. Somos obreras y estamos trabajando en condiciones infrahumanas. Son 12 horas por día, las mujeres ganan la mitad que los hombres, por el mismo tiempo de trabajo. Además,  estas mujeres  están sometidas a la violencia del capataz, que se siente casi como a la altura del patrón, cuando en realidad es más de los nuestros, que de la patronal. En ese contexto, aparece una delegada, una gremialista, que se infiltra porque está haciendo un trabajo de concientización en las fábricas. Mi personaje no quiere saber nada con ella, me parece que lo de ella es pura charlatanería, que las que estamos trabajando realmente rompiéndonos el lomo somos nosotras. Yo le miro las manos y le digo: "Estas son las que trabajan con la lengua y después los palos te los dan a vos."
–¿Cómo trabajaste tu personaje?
–Mi personaje tuvo una infancia muy sufrida. Cuando tenía doce años murió su mamá, eran siete bocas para alimentar, ella se hace cargo de su familia y se prostituye para conseguir dinero. Eso era algo bastante común en esos tiempos y aún ahora lo es en lugares muy pobres. Pero ella no quiere más volver a esa vida, por eso ahora es obrera. La obra es muy vigente porque plantea todo lo que las mujeres deben ganar en cuanto a sus derechos. Nosotras somos cómplices de que todavía un hombre nos siga poniendo la pata encima, no nos animamos a denunciar y ahora hay tantos lugares donde podemos empezar a sentirnos escuchadas. Pero falta una gran concientización para que las mujeres entiendan que merecen ser queridas. No me tengo que conformar con alguien que me pega o me trata violentamente, porque si no nadie me va a querer. Porque ese es mi rol de mujer. Mi rol de mujer es ser persona. Umberto Eco habla de esto. Hay cosas que son universales, por ejemplo, el dolor físico y mental se manifiestan de manera universal. Hay que atacar las raíces culturales de algo que parece genético. Hay una ardua tarea para hacer ahí. Nosotros, como obreros del teatro, tenemos que tratar de concientizar desde nuestro lugar. Con espectáculos que sirvan para la reflexión.
–Todavía hay gente que piensa que algunos nacieron para mandar y otros para obedecer.
–Sí, pero el mundo es mucho más complejo que los que nacieron para mandar y para obedecer. De ese estado original que tenemos todas, hay muchas personas que con su nobleza tratan de hacer lo que pueden, con sus herramientas. Nadie nos enseñó cómo es la vida. En la obra se plantean también las diferencias entre quienes saben leer y escribir y los que no. Pero en un momento aparece esta delegada y a partir de un hecho muy contundente, se dan cuenta de que sí tienen herramientas y que tienen el derecho de ser personas. Así, empiezan a sumarse a la huelga. Es la primera huelga de la que participan las mujeres y comienza la agremiación.
–¿Una obra de teatro puede ayudar a revertir estas cosas?
–Sí y me emociona de solo pensarlo. Para mí es lo más esperanzador. La obra nos dice que hay mucho por hacer y que está en nuestras manos. Para lo que verdaderamente nacimos es para ser personas y tenemos casi el imperativo de ser felices, esa es nuestra obligación en esta vida. Todos tenemos que pasar por esta vida siendo felices y sin hacer daño a nadie. Si se puede dejar alguna huella para los que vienen, para mí la vida pasa por ahí.

El día anterior a esta entrevista, Luisa Kuliok había pasado seis horas en un ensayo técnico para Las obreras. Cuenta que en otros espectáculos este tipo de ensayos los hacen los técnicos sin necesitar de los actores, pero ella y el resto de elenco decidieron hacerlo personalmente, porque le pesa el compromiso por un espectáculo que además del tema que trata, el carácter popular también está en el precio de las entradas: cuestan 10 pesos. "No puedo ignorar a quién estoy representando. Estas mujeres existieron, como Julieta Lanteri, Fenia Chertcoff y Alicia Moreau de Justo. Tantas mujeres que han peleado  y nosotras debemos honrarlas con lo que son nuestros compromisos. Antes de ensayar siempre pienso en ellas. Esa es nuestra herramienta, una obra donde se resignifica el derecho a la huelga. Esta obra no tiene banderías. No está bajo el ala de los sindicatos ni nada. Eso es lo noble, es un proyecto que habla de la convivencia de los seres humanos en el trabajo y en la vida", dice.
–¿Ves en tu trabajo situaciones de sometimiento?
–Es sabido que en Hollywood las actrices ganan menos que los hombres en el mismo rol. Acá también pasa. Le pasa incluso a las grandes figuras. La cosa machista está en los detalles, como si el poder fuera constituido por un orden sobrenatural de algún dios que no conocemos.  «


verano de mujeres en carlos paz
El nuevo proyecto teatral de Luisa Kuliok no tiene nada que ver con la profundidad social de su actual espectáculo. En el verano, la actriz protagonizará la nueva obra de José María Muscari en Villa Carlos Paz. Se trata de Familia de mujeres, un espectáculo producido por Nazarena Velez, en el que la actriz trabajará junto con Ernestina Pais, Hilda Bernard, Dalma Maradona, Gladys Florimonte, Luisa Albinoni y Barbie Vélez. "Por primera vez en mi vida voy a hacer una comedia. Desde que empecé, con los años de televisión, nunca hice una comedia propiamente dicha y mucho menos una comedia 'estilo  Muscari'. Me divierte mucho la posibilidad de contar otra cosa. Es un desafío, voy a hacer de una diva porno star. Mi personaje vive hace muchos años en Italia, y vuelve para la Nochebuena, a una familia en la que son todos medio monstruitos. Voy a volver a trabajar con Hilda Bernard, con quien hice La extraña dama. También es el debut como actriz de Ernestina Pais, que creo que va a andar muy bien, porque ella es una desfachatada", cuenta.
La apuesta de Kuliok para este espectáculo es salir de los estereotipos. Dice: "Me gusta la desmitificación, el humor sobre uno mismo, sobre la imperfección que somos y la búsqueda de algo mejor. Acá los personajes son cáscaras, de un solo color. Me divierte actuar de esa forma, porque nunca lo hice. Y después, volveré a Italia a seguir con mis unipersonales. ¡Qué puedo decir! Me estoy dando los grandes gustos de la vida."


Audición en la CGT
Producida por el teatro Nacional Cervantes, Las obreras fue escrita por María Elena Sardi y dirigida por Joaquín Bonet. Luisa Kuliok y Rita Terranova están acompañadas por un elenco surgido de una audición para trabajadores de los sindicatos que integran la Mesa Intersindical de Cultura de la CGT. Así lo explica la actriz: "El elenco se armó a partir de una audición que se hizo de actores, que trabajan además en los sindicatos. Porque ese es el plan federal que se ha instrumentado, es algo que el teatro Cervantes hace desde hace varios años. Esto quiere decir que un director de acá va a la provincia y se hacen audiciones y, con lo que se monta en cada provincia, después vienen a Buenos Aires y hacen una función en la sala María Guerrero. Es muy lindo porque se trabaja con los actores de los lugares". Kuliok afirmá, además, que el Centro Cultural Caras y Caretas es como su casa. "Ahí hice un ciclo que se llamó 'La mesita de luz', una iniciativa que me propuso la poeta Manuela Fingueret, en la cual teníamos el objetivo de contagiar el placer de leer. Desde 2003 y durante tres años, entrevisté a personalidades como Diego Capusotto, Gustavo Cordera, Cecilia Roth y Matías Martin, entre otros, que hablaban de los libros de su vida. Fue gratis y una experiencia que no me olvido más. Manuela falleció este año y cada vez que entro en la sala me acuerdo de ella."


Grandes Papeles. En Amo y Señor, telenovela con Arnaldo André en 1984. La extraña dama, su mayor éxito, con Jorge Martínez, en 1989. Mujeres de nadie (2008), que marcó su regreso a la telenovela, con Carlín Calvo.

Fuente: Tiempo Argentino

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