sábado, 26 de octubre de 2013

Pablo Herrero y Ernesto Sánchez: Cazurros refrito


Dos décadas de “grandes éxitos”

Como si veinte años no fueran nada, Los Cazurros han cumplido ya todo ese tiempo juntos con una marca propia que mantienen como estilo, y con un público fiel que va creciendo, y pasando de grado, y teniendo hermanitos... ¡o hijos! Y así como puede decirse que los primeros espectadores que tuvo este dúo que tan bien suma teatro, música y humor en sus espectáculos “ya están en otra cosa” –a lo mejor llevando ahora a sus hijos a ver a Los Cazurros–, muchos de los que van a verlos ahora no conocieron aquellos primeros shows. En eso pensaron Pablo Herrero y Ernesto Sánchez cuando armaron Cazurros refrito, toda una autorrevisión: una puesta que suma los mejores momentos de varias de sus puestas. Quedan tres funciones en lo que resta del año, en diferentes teatros, y este sábado será la primera de las últimas (ver aparte).

Diversión, El túnel del juego, Al rescate de la imaginación, Invasión –el último estreno, dos años atrás– son algunos de los espectáculos que aparecen refritados. Así vuelven a andar perdidos en el túnel del tiempo, a buscar su cajón de juguetes en un maléfico parque de diversiones, ¡vuelven los Monstruos de la Muerte! El hilo conductor es el particular código de humor que este carismático dúo ha sabido construir a lo largo de los años, con guiños que en principio se dirigen al público infantil, pero que enganchan también a los adultos.

“Nos dimos cuenta de que después de veinte años de laburo hay un montón de chicos que hoy vienen a ver nuestros espectáculos y que en 2005 o 2006, por ejemplo, no lo pudieron ver. ¡Hay un montón de chicos que entonces no eran ni proyecto de chicos!”, se ríe Sánchez. “Como mi hija, que tiene siete años: cuando estrenamos Diversión ella recién había nacido, para El túnel del juego tenía dos o tres años. Recién ahora va a conocer estas obras”, advierte Herrero. “Pero, la verdad, más allá de esta explicación, son espectáculos que nos divierten mucho y que teníamos ganas de hacer. Y encontramos la gran excusa para elegir las historias que entran en una hora”, admiten.

Además de ser los actores y la cara visible de todas sus funciones, Los Cazurros se destacan por escribir ellos mismos sus guiones y dirigir sus espectáculos, una forma de trabajo que sostienen desde sus comienzos. “Nos conocimos estudiando teatro con Martín Salazar, de Los Macocos, y desde ahí no paramos”, repasan. La compañía de teatro El Juglar, creación del actor y titiritero Pablo Herrero padre, fue desde luego otra gran escuela. Desde que comenzaron, dicen, algunas cosas han cambiado, y otras tantas, por suerte, no. “El mundo va cada vez más rápido, los chicos tienen más información. Pero la esencia de esos chicos es la misma: si les das algo que los atrape, si tenés algo para contarles, ellos paran sus antenas. Y si la propuesta les interesa, funciona más allá de las diferencias sociales, más allá de los lugares en los que viven, más allá de todo.”

Veinte años después, Los Cazurros dicen que hay algo que los sigue “atrapando” a ellos en su trabajo: “Poder subir al escenario a contar las historias que nosotros mismos inventamos, como cuando éramos chicos, es algo que no se compara con nada. Ese placer de contar nuestra propia historia es lo que nos mantiene en acción”, aseguran. “Hoy que los juegos parecen tan dirigidos, nos encanta poder proponerle a un chico: decidí vos a qué querés jugar. Queremos darle esa misma libertad que es la que sentimos arriba del escenario”, definen. Con esa certeza, Los Cazurros se refritan con un grito que es emblema: ¡Asauó!

Fuente: Página/12

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