viernes, 27 de septiembre de 2013

El juego del amor y del azar


Al encuentro de la historia del género

En su séptima visita a la Argentina, la compañía que se confiesa heredera de Molière presentará en el Teatro San Martín El juego del amor y del azar, una comedia de enredos escrita por Marivaux.

Por año desfilan en su escenario infinidad de estilos, escuelas, tradiciones y lenguajes escénicos, locales y de varios países del mundo. Pero desde hoy hasta el domingo la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín se dará un gustito especial: recibirá a la prestigiosa Comédie-Française, la más antigua compañía de teatro de todos los continentes, como parte de su programación internacional. En esta visita, que es la séptima del grupo en la Argentina, la compañía que se confiesa heredera de Molière presentará El juego del amor y del azar, una comedia de enredos en tres actos escrita por el novelista y dramaturgo Pierre Marivaux. La pieza es dirigida por el búlgaro Galin Stoev, ofrecerá subtítulos en español y se verá hoy y mañana a las 20.30 y el domingo a las 17.

La Comédie-Française fue fundada por un decreto del rey Luis XIV el 24 de agosto de 1680, con el objetivo de unir las dos compañías de teatro parisienses más importantes de ese momento, la del Hôtel Guénégaud (la de Molière) y la del Hôtel de Bourgogne. El repertorio consistía en textos de Molière, Jean Racine, Pierre Corneille, Paul Scarron y Jean Rotrou, entre otros autores. Pronto se fue ampliando y hoy el grupo representa obras “de todos los siglos, de todos los países y de todos los estilos”.

La primera gira oficial de la Comédie-Française en el país fue en 1939. Desde entonces, la troupe francesa volvió a presentarse en otras cinco oportunidades, además de ésta, haciendo de la Argentina uno de los destinos más visitados. Esta nueva producción de El juego del amor y del azar en el Teatro San Martín coincide con el 333º aniversario de la compañía, que actualmente está compuesta por 60 artistas de distintas formaciones y edades que se dividen para representar distintas piezas alrededor del mundo, además de en su propio teatro.

En El juego del amor y del azar (en francés, Le jeu de l’amour et du hazard), dos hombres de la alta sociedad se ponen de acuerdo para casar a sus hijos Silvia y Dorante, siempre y cuando ellos lo deseen. Los jóvenes aceptan conocerse pero, por su cuenta, ambos piden a sus padres que les concedan un favor: que les permitan hacerse pasar por sus criados para poder conocer las cualidades y defectos de su pretendiente sin estar tan expuestos a la presión de gustarse. Así, sin que uno sospeche del plan del otro, Silvia intercambia vestidos con su sirvienta Lisette y Dorante hace lo propio con Arlequín, su criado. Luego de varios enredos, que el padre y el hermano de Silvia, cómplices, disfrutarán en secreto, las parejas caerán en sus propias redes y deberán hacerse cargo de las consecuencias.

La obra reúne características propias del teatro de Marivaux, tales como la herencia de la commedia dell’arte italiana, de la que toma fundamentalmente los personajes-roles, la exploración de los sentimientos humanos y el reflejo de las clases acomodadas a las que él mismo pertenecía. Para Stoev, que dirige la Comédie-Française por séptima vez, en esta obra el dramaturgo francés “permite a sus personajes quedar librados a sus sentimientos y los conduce al laberinto de su confusión y de sus miedos para hacerles tomar conciencia de que su juego era un divertimento sin consecuencias, bien lejos de las representaciones anárquicas producidas por su deseo”.

En su puesta, que dura dos horas y presenta subtítulos en una pantalla arriba del escenario, el director y escenógrafo resalta la comicidad de la pieza, acentuándola a través de gags y gestualidades que acortan la brecha entre la cultura franco e hispanoparlante. Claro que queda una imposible de achicar, que tiene que ver con la distancia temporal de la época en que la obra fue escrita (1730) y el momento actual, distancia que se evidencia en el contenido ideológico de la pieza (la dificultad de amar a alguien de un rango o clase distinta del de uno, por ejemplo).

La obra es protagonizada por Gérard Giroudon (el padre de Silvia), Alexandre Pavloff (Dorante), Léonie Simaga (Silvia), Suliane Brahim (Lisette), Pierre Hancisse (el hermano) y Noam Morgensztern (Arlequín). Con grandes interpretaciones, sobre todo de las mujeres, los artistas se preocupan por hablar claro y preciso, de manera que los enredos no resultan atolondrados, sino perfectamente entendibles para el espectador de habla hispana, para quien este espectáculo representa una oportunidad para aproximarse a los orígenes de una tradición que también ha dado sus frutos en el teatro local. Porque, como dice en el programa de mano Muriel Mayette, la actual directora general de la Comédie-Française, “el teatro es un arte sin fronteras, acá o allá, aquí y ahora, nos habla del mundo... Es una aventura ligada a nuestros orígenes, nuestras tradiciones, nuestras lenguas, nuestras ideas y nuestras religiones”.

Fuente: Página/12

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