sábado, 27 de julio de 2013

Lucas Martelli: Sólo para payasos


"Cuando conocí a Chacovachi descubrí mi pasión por el circo y me hice trapecista"

El documentalista, que acaba de estrenar su obra en cines, cuenta cómo su vida se modificó cuando se encontró con uno de los payasos y acróbatas argentinos más famosos. Un film con amor sobre el circo y sus artistas.

En un principio fue documentalista y luego acróbata aéreo para más tarde volver a su matriz, la de capturar imágenes. Así fueron los inicios de un hombre ligado al cine que observó en el mundo de los payasos el tópico ideal para contar una historia que relata el frente y el reverso de un espacio particular.
Sólo para payasos, la película de Lucas Martelli que rescata múltiples ángulos de la galaxia de cientos de payasos alrededor del mundo, es desde este último jueves una realidad que llegó a la pantalla grande. Y lo que emerge de tanta observación es una heterogeneidad que vive entre bambalinas por un lado, mientras que por otro rige la búsqueda de una rutina perfecta, de esas que anhelan lo nunca visto en un escenario central. "La película busca exhibir un retrato de payasos, así que la gente se encontrará con ese mundo. Lo interesante es que en Argentina hubo un nacimiento de la tradición del clown durante y post dictadura militar; justamente fueron los que nacieron en tiempos dictatoriales los que marcaron un quiebre. Por eso una de las ideas de esta producción es dejar un retrato de esas prácticas en general, porque nuestro país es rico a niveles de tradición desde la época del circo criollo. Ya en el terreno de lo personal pasa todo por llevar a la pantalla una actividad que hace 17 años que practico pero que hace muchísimo tiempo que se encuentra entre nosotros. Se trata de hacer visible al circo", detalla Martelli.
Los inicios del proyecto se remontan a la década del noventa y a la figura de un clown fundamental. Explica el director: "Comencé a estudiar cine e hice documentales sociales, así que el comienzo de esta historia puede rastrearse unos 20 años atrás. Haber conocido en esos tiempos al payaso Chacovachi me cambió todo. Él me llevó de gira en los años noventa para grabar unas imágenes, pero en ese transcurso de mi trabajo como documentalista descubrí mi pasión por el circo, y la conclusión es que me convertí en trapecista. Comencé a estudiar la disciplina y lentamente esa tarea comenzó a transformarse en un trabajo, así que mi hobby de realizador de documentales le dio paso a lo aéreo ligado con el circo, al punto de convertirse en una actividad formal durante esos años. En la actualidad sigo ligado al circo pero no desde lo performático ni como artista aéreo. Hoy Sólo para payasos es parte de mi mirada sobre el circo y sus payasos", dice el director sobre su antes y después en relación al mundo de los clowns.
 Sin embargo, así como Martelli asume su relación con el tema principal de su película, admite que no siempre tuvo ese apego: "De chico no me gustaba nada el circo, pero conocer a Chacovachi marcó un antes y después. Una vez él me dijo que lo lindo del circo es que se tienen siempre desafíos por delante. Después descubrí que una vez que te salió una prueba seguís con otra y otra. No sé cuántas actividades presentan ese grado de desafío".

payasos del mundo
Plasmar una producción que lleve a la pantalla la vida de los payasos de todo el mundo necesitó una estructura flexible, siempre junto a una planificación que nada supo de formatos rígidos. "Planeamos una estructura abierta porque sin eso no hubiésemos podido desarrollar nada. Cuando hablábamos con los personajes ellos siempre proponían y nosotros analizábamos cómo seguíamos. Por eso, ante la pregunta de sí logramos plasmar o no el mundo que queríamos dar a conocer, yo digo que se trata de una película salvaje, con poca exactitud y con tiempos difíciles. Imaginate que muchas partes de la película vienen de una convocatoria mundial a la que payasos del mundo respondieron así que las imágenes que verán vienen de diferentes fuentes como un celular, una cámara familiar o algo más formal”, concluye el director.

Fuente: Tiempo Argentino

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