miércoles, 19 de junio de 2013

Los locos Addams


Qué hermosura, qué locura

La adaptación que hizo Enrique Pinti de textos y letras de las canciones vuelve aún más cercano al musical. Gabriel Goity, Julieta Díaz y Laura Esquivel encabezan el elenco.

Tétricos, siniestros, macabros y con mucho humor negro, los miembros de la familia Addams son conocidos entre nosotros por la serie de TV (1964-1966), en glorioso (y nunca mejor ponderado) blanco y negro. El cómic en que se basa aquí no lo ha visto nadie, por lo que todo lo kitsch que resultaban Homero y Morticia, más Largo, el tío Lucas, los hijos Merlina y Pericles, la abuela, el tío Cosa y Dedos es la base del recuerdo de los que pasamos los 40.

Y el resultado de la versión local de Los locos Addams se asienta en esa base. Porque el texto original, de los autores de la premiada Jersey Boys, Marshall Brickman y Rick Elice, fue por lo general no muy bien tratado por la crítica en Broadway, pero la adaptación y traducción que hizo Enrique Pinti es clave. Esencial desde las tinieblas.

Para ser más claros: los musicales made in Broadway que llegaron a nuestra calle Corrientes suelen ser un calco, en el que la traducción hasta hace que los personajes se traten de tú, no de vos. Se supone que es para el turista latinoamericano, pero aquí se habla de inflación, de un gol de Boca... Es la más argentina de las puestas que provienen de Broadway.

El resto, claro, con la escenografía y la trama se mantiene. Merlina (que es mayor que Pericles, como en el original) está de novia, y lleva a Tomás Beineke y sus padres a cenar a su casona -por qué está en medio del Central Park, no importa-. Pero ni Morticia ni los padres del chico saben las intenciones de casarse que tienen los jóvenes. Para no ahuyentar a las visitas, Merlina le pide a su familia que actúe normal. ¿Qué es normal? Hay que ver el musical para entenderlo.

La obra comienza en el cementerio, entre las lápidas del clan Addams, y si el amor entre Merlina y Tomás no se desarrolla, los difuntos ancestros Addams, que -blancos como la luna que tanto ama el tío Lucas- salieron de sus tumbas, no podrán volver a ellas.

El elenco de Los locos Addams reúne a gente experimentada en el género (Gaby Goldberg es la abuela, por ejemplo) con “novatos” como Gabriel Goity y Julieta Díaz. Nadie, de adulto, aprende a cantar como los dioses en cinco meses, pero Goity y Díaz sí saben interpretar las canciones y no desentonar en el rubro. En absoluto. No son actores que, se nota, se fuerzan por vocalizar. Claro que Laura Esquivel, como Merlina, está en otra categoría. La ex Patito feo lleva años gastando escenarios de teatro y la tele cantando, y lo bien que lo hace.

El timing en la comedia es fundamental, y Goity lo maneja. Homero es casi central en la puesta y en un rol que también le hubiera caído perfecto a Francella, el Puma se mete al público en el bolsillo. Díaz es fría y distante cuando debe serlo, y apasionada también. Los chicos se pierden alguno de los dobles sentidos -que abundan, y no hablamos sólo de melones.

La puesta es rica en lo que Broadway acostumbra al espectador. Escenarios que suben y bajan, rejas enormes que se corren, puesta de luces y hay un muy buen aprovechamiento del cortinado rojo (que al cerrarse por etapas acota la escenografía para las escenas), y un gran momento de efecto de teatro negros (La luna y yo) con el tío Lucas flotando en el aire.

Así como el primer acto -que transcurre básicamente en la casa- es mucho más dinámico que el segundo, la rigidez de algunos momentos irá desapareciendo seguramente con el correr de las funciones. Mientras, chicos y grandes ríen y aplauden a Largo (Marcelo Albamonte) y al tío Lucas (Santiago Ríos), lo mismo que pasaba cuando lo veíamos por Canal 13.

Los locos Addams
Musical  Autores Marshall Brickman y Rick Elice Música y letra Andrew Lippa Adaptación  Enrique Pinti Dirección Jerry Zaks  Con Gabriel Goity, Julieta Díaz, Laura Esquivel, Santiago Ríos, Gaby Goldberg, Marcelo Albamonte Sala Opera City. Duración: 150’, con intervalo

Fuente: Clarín

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