miércoles, 12 de junio de 2013

Escenas de la vida conyugal


Ingmar Bergman, a la ligera

Protagonizada por Valeria Bertuccelli y Ricardo Darín, bajo la dirección de Norma Aleandro, la obra intenta ser una comedia de pareja, dejando de lado la profundidad del texto original.
Al público. En el comienzo de la obra Escenas de la vida conyugal, los actores Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli miran de frente a los espectadores, sonríen y esperan el aplauso –implícito– que no tarda ni medio minuto en llegar. Ahí, presentan sus personajes, dicen sus nombres, edades, profesiones y avisan la situación que van a representar. En ese gesto puede verse lo que será una constante del espectáculo: actuar para la gente, representar para llegar al remate y convertir uno de los textos más profundos del director Ingmar Bergman en una comedia sobre chistes de pareja, sin profundizar ni definir su tono.
Será la trayectoria, la fama o esa marquesina enorme, en rojo, en el frente del Teatro Maipo, que avisa que Norma Aleandro vuelve a la dirección, y que quienes se suben al escenario son nada menos que Bertuccelli y Darín (que han demostrado su talento en el cine) y –como si faltara más– lo que interpretan es una obra cumbre de Bergman, uno de los directores de cine más reconocidos en todo el mundo; que las expectativas para ver Escenas de la vida conyugal tienen, casi, el mismo tamaño que el cartel del teatro.
Frente a esta situación, hay dos opciones: la que pasa con la mayoría del público (a juzgar por sus carcajadas y comentarios a los actores, que están en escena, representando un personaje, pero la gente les habla igual, como si fuera un show de stand up) que pasarán un buen momento, les causará risa que el marido se queje de la limitada vida sexual que tienen o que la esposa reconozca que en su vida matrimonial no hay amor, ni alegría, que se dejaron ganar por la cobardía. O, la otra posibilidad, es la de una profunda decepción, sobre todo para quienes vieron la miniserie original de Bergman o, más tarde, su adaptación al cine y, ahora en teatro, ven la transformación de escenas dramáticas, que refieren al hastío de un matrimonio, al miedo al cambio, a la monotonía de una vida burguesa, que está vacía, llena de planes y actividades, pero sin un vínculo vivo; convertida en chistes de un matrimonio que se queja de los padres y de los planteos de los hijos.
En las actuaciones, a Bertuccelli le queda muy bien el registro del humor, mientras que Darín no termina de definir su tono, entre lo cómico y algunos intentos por profundizar. Si tanto desde la versión de Masllorens y González del Pino, como desde la dirección o los propios actores buscaron hacer hincapié en el humor de la obra de Bergman y descartar por completo la referencia ineludible que hace sobre la alienación de la vida en pareja, entonces esa búsqueda se logró. Pero tal vez esta puesta podría habilitar el debate sobre el rol del teatro comercial que –al menos por sus títulos y sus artistas– no busca la banalidad pero, en el resultado, no escapa a una comedia ligera más.


Escenas de la vida conyugal

Autor: Ingmar Bergman. Dirección: Norma Aleandro. Actores: Valeria Bertuccelli y Ricardo Darín. Escenografía: Juan Lepes. Vestuario: Renata Schussheim. Iluminación: Omar Possemato.

Fuente: Tiempo Argentino

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