miércoles, 19 de junio de 2013

Carpa Quemada


Conmovedora cabalgata histórica

Preguntando sobre el pasado se aclara el presente. La frase pertenece al texto de Carpa quemada , la nueva obra del Grupo de Teatro Catalinas Sur que se acaba de estrenar en El Galpón de Catalinas, la muy bien montada sala que el pionero colectivo teatral comunitario posee en el barrio de La Boca. Pero éste no es sólo el eje que atraviesa a la flamante creación, sino que se convierte en el hilo vinculante de la trilogía conformada, además, por Venimos de muy lejos y El f ulgor a rgentino , espectáculos que se presentarán también en el transcurso de la temporada 2013 y que relatan -al modo y estética del Grupo la historia argentina desde 1890 hasta un futuro 2030. En Carpa quemada , la lupa observa el siglo XlX como base para entender los sucesos posteriores y ahondar sobre la cuestión de la identidad nacional desde su cepa.

Carpa quemada toma como figura central al mítico payaso Frank Brown y el feroz ataque que sufrió en 1910 su carpa circense ubicada en Florida y Paraguay, incendiada por sectores aristocráticos que no veían con buenos ojos la actividad del artista inglés en Buenos Aires. Jóvenes conservadores decían, en aquella época, que la carpa afeaba la ciudad que se aprestaba a celebrar el centenario de la Patria. Junto a su compañera Rosita, Brown no claudicó y continuó con la actividad hasta 1924.

El atentado y la destrucción de la carpa se convierten en manos del Grupo Catalinas Sur en una metáfora de lo que luego sucedería una y otra vez en nuestro país, teñido por las disputas y enfrentamientos entre diversos sectores sociales, y la marginación a la que serían sometidas las clases menos favorecidas desde aquel entonces. El festejo del Centenario y la quema de la carpa son el puntapié para desandar un camino hacia atrás que permite, a modo de flashback , ahondar en el siglo XlX y, desde el revisionismo, encontrar algunas de las claves que conformarían luego el canon de identidad como país. El genocidio de los pueblos originarios, la marginación del criollo y figuras como Artigas, Dorrego y Moreno van formando parte de cada uno de los momentos ilustrados desde una teatralidad enfática.

Cien artistas-vecinos en escena dan vida a esta cabalgata histórica en la que no se ahorra la opinión crítica. Con una coordinación que habla de muchos meses de trabajo previo, el elenco hace gala de su rigor a la hora de la creación. La interpretación de los actores es acompañada eficaz y bellamente por la utilización de muñecos, títeres y un retablo móvil.

Ritmos populares, aires de murga multitudinaria y la estética circense conducen cada escena en la que el espacio es aprovechado al máximo, incluidos los balcones en altura, posibilitando la acción en planos simultáneos.

El Grupo Catalinas Sur demuestra en cada una de sus puestas que ninguno de los rubros del proceso artístico se deja librado al azar, denotando un profundo trabajo creativo. Así, tanto el diseño de vestuario como el maquillaje lucen cuidados y pensados como elementos de significación. Las narices de los personajes remiten a la figura del payaso, aunque en muchos tramos lucen negras, en sutil indicio de la tragedia histórica abordada.

Las partituras musicales acompañan buena parte de la dramaturgia. En este sentido, vale decir que la orquesta en vivo suena, por momentos, en un alejado segundo plano que le resta solidez. Una presencia mayor posibilitaría un lucimiento más logrado favoreciendo la contundencia de algunas escenas. Aprovechar los coros del numeroso elenco es un acierto: el recurso remite ineludible a la figura de un pueblo en plena expresión y necesidad de decirse.

El estreno de Carpa quemada se convierte en una saludable celebración, dado que se cumplen los primeros 30 años de vida de este Grupo que nació bajo la iniciativa de algunos vecinos que se reunían para hacer teatro en la plaza Islas Malvinas de La Boca, en tiempos donde la reunión pública era todo un riesgo, dado el gobierno dictatorial que aún enlutaba a nuestro país. Carpa quemada conmueve, estimula a la reflexión y apela a la memoria colectiva, en un necesario ejercicio cívico desde el arte popular y el teatro comunitario.

Fuente: La Nación

Sala: El Galpón de Catalinas, Benito Pérez Galdós 93 / Función: viernes y sábados, a las 22

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