viernes, 7 de junio de 2013

Andrés Binetti y Mariano Saba: Trilogía argentina amateur


Pesimismo criollo a la parrilla

Un conjunto de tres piezas que se representan una tras otra, reflexiona sobre los puntos claves de la historia argentina, del Centenario a Evita.

Maratón teatral en el barrio de Balvanera. Tres obras, una tras otra, con o sin pausa, de un trago o en goteo homeopático, las dos opciones son posibles mientras la intención se mantenga: meterse hasta el cuello en “los avatares de la argentinidad”, un pozo del que quizá sólo los artistas puedan salir. Como Andrés Binetti y Mariano Saba que se animaron con la intuición de que el único abordaje a semejante entrevero era cruzar la historia política con personajes marginales del mundo artístico.

Ambos son dramaturgos pero Binetti es, además, director y docente, y Saba, actor, egresados de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD). Fue a partir de Basavilbaso (2010), que los reunió como actor y director, cuando comenzaron a compartir el momento de la escritura, proceso del que surgió esta Trilogía argentina amateur , integrada por “La patria fría” (grotesco ambulante), “Después del aire” (sainete oral) y “Al servicio de la comunidad” (epopeya isabelina). Con la parte inaugural, “La patria fría”, la dupla estuvo entre los seis ganadores del Concurso de Proyectos Teatrales del FIBA 2011, entre otros premios a la mejor dramaturgia.

Hacia atrás en el tiempo, la Trilogía... toma tres umbrales de la historia argentina, 1948, 1933 y 1910, y en cada uno de esos momentos (el fulgor evitista en el primer peronismo, la muerte de Hipólito Yrigoyen iniciada la década infame, el granero del mundo durante el primer Centenario) focaliza respectivamente, al circo trashumante, el radioteatro y grupos filodramáticos en un burdel. Es obvio que el interés no es didáctico sino metafórico, donde lo histórico se resignifica a través de la mirada de estos grupos amateurs criollos enfrentados a miserias y tropiezos y, en especial, a su miopía deformante del entorno. De alguna manera, el lugar desde el que hoy creen mirar los autores.

“Defendemos la idea de amateur enfrentada a cierta profesionalización que se vuelve un poco prosaica en términos de creatividad y un poco haragana a la hora de poner la carne en la parrilla. Estos grupos de creación amateur representan –con cierta ironía– problemas todavía en vigencia cuando pensamos en cómo y por qué hacemos teatro”, dice Binetti. No dejaba de resultar curioso exhibir, considera Saba, cómo las condiciones de producción sociopolíticas se imponen de una u otra forma para los más vulnerables: “Nos sorprendía que en los tres textos, lo que reaparecía de manera constante era cierta hostilidad con que las coyunturas suelen asediar a los que se dedican al arte, sujetos que terminan furiosos y desordenados, totalmente tomados por el azar que creen que no los deja avanzar con la creación y que en realidad inspira lo más dramático que puedan tener”.

Si bien es la lejanía temporal la que permite el aire grotesco, el sarcasmo y el humor –la cercanía con 2001, por ejemplo, es demasiado trágica y dolorosa todavía–, la actualidad resuena en las obras. Cada título es seguido por una especie de guiño, de aclaración genérica que refiere a las tradiciones en qué pensaron los escritores. “El grotesco discepoliano cruza ‘La patria fría’, pero que está rearticulado de manera generacional, con una violencia extrañada respecto a la tradición. Lo sainetero en ‘Después del aire’ es oral porque son las voces de los actores radiales las que generan el juego de puertas que se abren y se cierran, que hablan de lo que se ve o no se ve. En ‘Al servicio de la comunidad’, el intertexto hamletiano , reconfigurado por ese grupo de mendigos que quieren tornarse visibles, es parte misma de la trama”, aclara Saba que reconoce además el aroma kartuniano que emana las obras, una huella marcada por el dramaturgo, director y docente, resonancia involuntaria entre tantas voces literarias, desde José Hernández a Raúl González Tuñón o Leónidas Lamborghini, ineludibles dicen los autores, a la hora de escribir teatro en la Argentina. Es, justamente, Mauricio Kartun, junto a Luis Cano y Roberto Perinelli, uno de los prologuistas del libro Trilogía argentina amateur , que publica la Colección Papeles Teatrales que dirige Adriana Musitano, de la Universidad Nacional de Córdoba.

La sensación, casi divertida a su pesar, que persiste cuando se baja esa larga y empinada escalera que separa a la sala Apacheta de la calle es que la Argentina es un error de la historia, una idea que a Binetti y Saba les parece estimulante en tanto el error promete una solución, un destino posible. “La trilogía está articulada en esa contradicción, pienso en los mendigos de ‘Al servicio de la comunidad’ como personajes que se salvan de la decadencia mostrando sus propias zonas de oscuridad, sus propias miserias. Creo que esos mendigos que deciden hacer un Hamlet criollo proponen un espacio de representación que se hace cargo de un pesimismo profundamente argentino y esencialmente teatral”, dice Binetti. En el pesimismo amateur nunca hay del todo fracaso, siempre habrá otra vez y en estas tres obras, la última palabra y todos los sentidos se los lleva el teatro.

Fuente: Revista Ñ

No hay comentarios: