lunes, 6 de mayo de 2013

Pablo Alarcón: Discurso de la servidumbre voluntaria



El universo político del galán

El actor, cara entrañable de muchas telenovelas, se animó a escribir, producir y dirigir “Discurso de la servidumbre voluntaria”, una obra que protagonizará sobre la clase política.}

" Discurso de la servidumbre voluntaria tiene que ver conmigo y con el país. Creo que es una obra necesaria”. Así definió Pablo Alarcón la nueva pieza teatral que estrenará el próximo sábado, en el teatro La Mueca -corazón de Palermo- y en la que oficia de productor, director y dramaturgo... Y, también, de protagonista.

La obra, basada en un discurso que el escritor francés Étienne de La Boétie plasmó en 1548 como una proclama contra el absolutismo y la corrupción de los gobernantes, tiene una gran vigencia para el actor: “Es libertaria y revulsiva, todo lo que dice se refiere a lo que vivimos hoy”. La Boétie es considerado por muchos como un adelantado a las ideas anarquistas del siglo XIX.

“Cuando yo era un galancito de moda militaba en la Juventud Peronista: a la noche salía a hacer pintadas o iba a reuniones”, rememoró Alarcón, que este año no sólo desandará los arrabales de la política sobre el escenario, sino que también compartirá pantalla con Gustavo Bermúdez en Somos Familia, la nueva tira que -aún sin fecha definida- que este año estrenará Telefe. Entre otras historias de amor, fue galán de Rosa de lejos y Llévame contigo.

“Cuando grabe la novela a la mañana voy a decir ‘Te quiero’ , y a la noche en la obra voy a decir ‘Despierten’ . No tenemos que olvidarnos de soñar, de que el amor también tiene un lugar”, señaló Alarcón.

El actor se declaró un “descreído de la política”, pero también la reconoció como “el único camino”. Y, sin dudas, fue uno largo para él: en 1976 tuvo que exiliarse en Italia, en pleno auge de su carrera y perseguido por la dictadura militar. “Cuando me fui del país, no sabía si iba a volver. Volví con mucho miedo. Mataron a amigos míos, familiares, compañeros actores”, recordó apenado, y agregó: “El texto interpela mi historia y mi necesidad de no hacer algo complaciente”.

Desde la producción destacaron que la puesta en escena será ambiciosa: “Es una fusión de teatro, cine y música en vivo. De lenguaje poético, claro, sencillo y, por momentos, de un humor irónico”. Hasta contará con ‘video mapping’ , la misma tecnología que utilizó Roger Waters para su show de The Wall en el estadio River Plate y que, a escala más pequeña, permitirá proyectar imágenes sobre objetos tridimensionales en el escenario.

La posibilidad de recibir algún apoyo económico institucional fue descartada por Alarcón. Reveló que ha golpeado algunas puertas, pero se ha llevado solamente negativas. “Es una obra bastante incómoda para cualquier persona que tenga poder. La ayuda que va a conseguir es que el público compre su entrada, la vea y luego se sienta comprometido con la realidad”, reflexionó.

La Mueca está vacía. El mobiliario reluciente, nuevo. Ninguna audiencia se ha sentado en sus butacas todavía. Desde un rincón de la sala, Alarcón da indicaciones a un joven que, sobre una escalera, pasa un cableado por un hueco en el techo. Tiene un oficio antiguo y dedicado, una vocación de las que empiezan a escasear. La obra que inaugure la sala dentro de unos días intentará, como el actor, conjugar ideas viejas con realidades nuevas, sin perder la vigencia en el intento .

Fuente: Clarín

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