miércoles, 22 de mayo de 2013

Mario Diament: Tierra del fuego


El conflicto palestino-israelí abona la teoría de Diament que no hay "temas irreconciliables"

El dramaturgo Mario Diament, autor de “Tierra del fuego”, notable obra que aborda el conflicto israelí-palestino a partir de ficcionar el hecho real del encuentro entre una azafata israelí y el palestino que perpetró un atentado en el que resultó herida 22 años atrás, sostuvo que “no hay temas irreconciliables”.

“No me parece que haya temas irreconciliables. Me parece que hay gente que no está interesada en reconciliarse, porque piensa que puede obtener mejores beneficios de la ausencia de reconciliación o porque es tan obtusa que se considera dueña de la verdad”, opinó Diament en una entrevista con Télam.

A través del correo electrónico, el periodista y ensayista que reside en Miami, confesó que “me gustaría que la gente saliera de ver `Tierra del fuego` comprendiendo que más allá de las posturas políticas y las declamaciones tendenciosas, el conflicto palestino-israelí es acerca de gente que sufre, que tiene miedos, que tiene una necesidad desesperada de tranquilidad”.

En el mismo sentido, el autor de otras piezas teatrales como “El libro de Ruth”, “Tango perdido”, “Cita a ciegas” y “Esquirlas”, entre más, aseveró que “no es cierto que haya obstáculos para la paz imposibles de superar. Si suficiente gente lo desea, la paz es posible”.

“Tierra del Fuego” cuenta la historia de una exazafata israelí, víctima de un atentado en el que resultó herida y su mejor amiga muerta que 22 años después decide visitar y encontrase con el terrorista autor del atentado, quien está detenido en una prisión de Londres, condenado a cadena perpetua.

La pieza que se ofrece los sábados y domingos a las 20 en El Tinglado Teatro (Mario Bravo 948, Capital), es dirigida por Daniel Marcove y cuanta con las actuaciones de Pepe Monje, Alejandra Darín, Ricardo Merkin, Elena Petraglia, Miguel Jordán y Juan Carlos Ricci.

-¿Puede resumir el proceso por el que fue urdiendo “Tierra del Fuego”?
-Fue muy casual. Una madrugada, viendo televisión, me topé con un documental ya empezado acerca de una azafata israelí, víctima de un atentado, que había decidido escribirle una carta al terrorista que se encontraba preso en Londres.
Me pareció un tema fascinante e iluminador que correspondía a mi interés en abordar dramáticamente el conflicto palestino-israelí, cosa que me había estado rondando desde hacía bastante. El resto fue investigación, maduración y trabajo.

-¿Qué injerencia se permite a la hora de que un texto suyo llegue a escena?
-La que las circunstancias permiten. Cuando “Tierra del fuego” se hizo en Estocolmo, intercambiamos emails con el director para clarificar aspectos del texto, pero llegué apenas unos días antes del estreno y la puesta estaba hecha.
Con Marcove conversamos mucho acerca de la obra y yo viajé a Buenos Aires en abril, en pleno proceso de ensayos, y pudimos ajustar nuestras visiones.

-¿Cómo vive la transformación de un texto suyo del papel al teatro?
-Siempre es un proceso excitante. Al comienzo me aterraba llegar a un ensayo y pensar que todo estaba saliendo mal, que el texto no despegaba y que todo era horrible, pero con el tiempo aprendí a entender los tiempos de los actores y el director y a reconocer las etapas de elaboración y eso me permite disfrutar mucho más toda la experiencia.

-Al margen de la propuesta de diálogo y encuentro que motiva “Tierra del Fuego” ¿Cuál es su posición en relación al conflicto palestino-israelí?
-Mi posición es que palestinos e israelíes tienen derecho a vivir en paz en un estado independiente, que Israel debe poner fin a la ocupación, que no solo convierte la vida de los palestinos en un infierno cotidiano, sino que tiene un efecto revulsivo y pernicioso sobre la propia sociedad israelí. Lamentablemente, la presencia de dirigentes mediocres y extremistas en ambos campos no ayuda a la búsqueda de soluciones.

-¿Qué significa apostar a la escucha de la posición “del otro” en este momento de la coyuntura política argentina?
-La democracia no puede tornarse en la dictadura de la mayoría mínima. No hay nada que justifique el drástico divisionismo que percibo en la sociedad argentina. Se trata de una brecha artificial, promovida por políticos ambiciosos y arrogantes.

-Como periodista ¿Qué opina del rol de los medios en ese escenario?
-Los medios son lo que son y lo que siempre han sido. Algunos buenos y otros malos. Algunos tendenciosos y otros equilibrados. Pero es erróneo y malintencionado presumir que los periodistas son títeres de las corporaciones. Algunos lo son, posiblemente, lo mismo que muchos políticos. Lo mejor que se puede hacer con los medios cuando uno no les cree, es dejar de leerlos o de verlos o de escucharlos.

Fuente: Télam

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