viernes, 3 de mayo de 2013

Manel Barceló: Los villanos de Shakespeare


La maldad según William Shakespeare

Manel Barceló llega a Buenos Aires con una paleta de villanos

diez años de su última visita, y luego de haberse ganado al público porteño con su versión de La tigresa y otras historias y Shylock , el actor español Manel Barceló regresa a Buenos Aires nuevamente con un unipersonal. En esta ocasión redoblará la apuesta con Los villanos de Shakespeare , una pieza de Steven Berkoff que ofrece un recorrido por los más emblemáticos malvados que creó el dramaturgo inglés y que se presentará, a partir de hoy, y por siete únicas funciones, en el Cervantes.

"Shakespeare pone en sus villanos tanta humanidad. Es curioso porque en eso es un hombre moderno, hay quien dice que Shakespeare inventó a la persona-observa el actor. Trabajas muy fácilmente porque es un gran autor y es un hombre que era actor también y conocía la manera de construir los personajes para que los actores se sintieran cómodos, pero sobre todo por la genialidad de darles esa humanidad que es incontestable."

La obra de Berkoff invita a recorrer el crisol de caracteres y los universos internos de los villanos, sin perder de vista, como bien enfatiza Barceló, su esencia humana, sus contradicciones, sus grietas y resguardado la belleza del texto shakespeareano. "Berkoff quiso dotar al público de la emoción genuina de Shakespeare que es la palabra. En los montajes de las producciones de Shakespeare concurren muchos elementos que pueden llegar a distorsionar esta relación natural: son producciones importantes, con muchísimos actores, con una presión mediática absoluta -explica el actor. Entonces, la palabra de Shakespeare está ahí, pero es tal la parafernalia que la rodea que Berkoff quería intervenir directamente para hacer crecer este mundo simplemente con el apoyo del texto shakespeareano. Y para ello urdió una especie de collar de cuentas maravillosas, con escenas de diferentes obras de Shakespeare. En el medio hay una justificación que empieza con una especie de conferencia sobre lo que es el mal, que abandona inmediatamente para meterse en aguas profundas, en la desacralización del teatro."

La versión que lleva adelante el actor catalán (dirigido por Ramon Simó), suma algunos puentes para extrapolar el texto de Berkoff, pero preserva su sentido primario, para que la obra sirva para hablar de cualquier cultura.

"Los actores somos igual de engreídos, narcisos, frágiles, acomplejados en todas partes", dice.

Si bien el universo que invita a conocer el genio inglés resulta casi infinito, para este experto en el arte del monólogo -amante y estudioso del universo shakespeareano-, Ricardo III representa la "maldad perfecta" y, por la complejidad y el reto que representa a la hora de interpretarlo, es, sin dudas, su villano predilecto. "Ricardo III es el malo perfecto. El público llega a reírse con Ricardo III, con las barbaridades que llega a hacer y cómo se plantea esas barbaridades, se las plantea desde un hombre de Estado que tiene que hacer eso para salvar el país, que es lo que suelen hacer todos los salvadores de la patria".

LA ESCENA ESPAÑOLA

"Fatal." Ésa es la palabra que utiliza Manel Barceló para describir el presente -crisis mediante? de la escena teatral española. "Yo recuerdo la época de 2002, que aquí era directamente la crisis más bestial que se pudo haber vivido, con el corralito, con gente en la calle. Pero aun así se llenaban los teatros. ¿Eso qué significa? Significa que la gente cree, está convencida de que la cultura es un derecho fundamental. En España esto no se da, la ciudadanía es otra. En la Argentina hubo una dictadura, o varias seguidas, con oasis de democracia, pero en España hubo una dictadura durante cuarenta años y su deseo y su forma de actuar era destruir cualquier vestigio de cultura, domesticar la cultura a la pequeñez y a la mediocridad que significaba ese gobierno. De ahí salimos unas generaciones teatrales que se tuvieron que formar a sí mismas, sin relación con las generaciones anteriores, pero también un público totalmente alejado del consumo de la cultura."

Barceló, maestro en el juego del teatro solitario, asegura que la vitalidad de la escena porteña lo sorprendió desde su primera visita (allá por los comienzos de los años 90) y espera, en esta ocasión, volver a complacer al avezado público porteño.

"La primera vez que estuve aquí, en el 90, quedé muy impresionado. Yo había representado La tigresa y otras historias en otras ciudades importantes, pero yo sabía que cuando fuera a Buenos Aires era la prueba de fuego. Ahí supe que me batiría con un público muy avezado, con un criterio formado por generaciones de ver teatro, con una profesión de una calidad indiscutible, y bueno, ahí estaba yo: con esa propuesta, con ese actor, con esa experiencia -observa Barceló-. Yo aporto a la escena todo lo que yo sé, de dónde vengo, mi particular sentido del humor. Todo eso está ahí. Supongo que pasará con Los villanos... lo mismo que ha pasado con las otras obras... Está este actor, que ya conocen, ya saben de qué palo voy y por lo tanto ya saben qué pueden esperar. Espero que les guste, como ha gustado en otros lados del mundo.".

Los villanos de Shakespeare
De S. Berkoff, por Manel Barceló
Jueves a sábado, a las 21, y domingos, a las 20.30.
En el Cervantes, Libertad 815.

Fuente: La Nación

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