viernes, 12 de abril de 2013

Martín Rocco: 20 años de stand up



Martín Rocco: la risa de pie durante 20 años

Es algo así como un prócer de este género humorístico en la Argentina

El humor es su lenguaje. De eso no hay dudas. Observa el mundo con la lupa de quien no se toma a sí mismo demasiado en serio y suelta su anecdotario cómico con la naturalidad del que no intenta ser gracioso. Quizá por eso, tan efectivamente, logra serlo.

Martín Rocco dedicó quince años de su vida a ser creativo publicitario. Un día se preguntó: "¿Esto es lo quiero hacer toda la vida?", y la respuesta (negativa) lo llevó a tomar un nuevo rumbo: el del humor stand up . "Me subí a un escenario por primera vez cuando tenía 36 años. Era grande ya. Eso es interesante, que uno pueda decir: "Esto no lo quiero hacer más"... Cuando recién empezaba, hice una transición para dejar la publicidad, hacía algunos free lance, pero ya no era empleado en una empresa. Hubo un momento en el que no tenía un mango. Comía polenta, que era lo más barato, o arroz, pero con sal; ni queso rallado le ponía".

Así comenzó hace dos décadas su camino en el mismo género que vio nacer a Jerry Seinfeld y George Carlin, una pasión que tiempo después lo llevó a dar clases. Entre sus alumnos estuvieron Sebastián Wainraich (compañero en el elenco de Cómico stand up ), Aníbal Pachano, Cecilia Dopazo, Sandra Guida y Eugenia Guerty. "Éramos cuatro, cinco gatos locos que hacíamos stand up contemporáneo cuando empecé y dijimos: «¿Por qué no lo ponemos de moda, como pasó con el clown o con la improvisación?» Y empezamos a enseñar y se puso de moda; es una moda rara porque hace veinte años que está", cuenta, y asegura que, en la Argentina, aun antes de que se impusiera el término stand up , artistas como Antonio Gasalla, Tato Bores y Enrique Pinti (conocidos como monologuistas) se convirtieron en referentes del género.

CON IMPRONTA DE "TIPO COMÚN"

Pese a que requiere pocos recursos para hacerlo (un micrófono y una tarima bastarían para llevar adelante un espectáculo), son varios los elementos con los que debe contar un intérprete para incursionar en el género. "Hay que buscar un camino para encontrar la voz propia. El tema no es lo que importa que se repita, lo que importa que se repitan son los chistes... Lo que te hace más o menos gracioso es la lupa que le ponés vos", observa, y agrega que una de las bases para desempeñarse en el género es generar identificación con el público. "El stand up tiene que ser algo que yo te cuento a vos y que da la sensación de que se me está ocurriendo en ese momento -explica-. El abecé de esto es que vos estás ahí hablando, pero sos igual a los que están sentados... El perdedor garpa porque uno se identifica."

A la hora de esbozar la lista de temas que lo inspiran, dice: "La obsesión mía es con lo cotidiano: la góndola, el consumismo, un poco también por el ámbito de donde vengo... En un momento dije: ¿Voy a ser siempre el monologuista de la góndola? Y empecé a hablar más de mí". Para él, una de las grandes dificultades del stand up reside en la soledad en la que se lleva adelante un espectáculo. "Un actor en el escenario se puede desnudar, pero el estandapero lo que hace es desnudar su alma. Salís vestido, pero decís lo que te duele o lo que te pasa -explica-. Si lo que hago no le gusta a nadie, soy yo el que falla, no el personaje o la dirección, o la luz, o el texto."

El cómico, además, recuerda algunas de sus primeras experiencias sobre el escenario y revela los errores más típicos que cometen los estandaperos cuando el material no funciona como esperaban. "En el primer show me fue bárbaro porque invité a 50 amigos y se murieron de risa... Pero el segundo show lo hice para cincuenta extraños y no se rio nadie. Nada. ¿Sabés lo que es estar 50 minutos parado hablando, haciendo chistes y que nadie se ría? Es un sufrimiento. Y me empecé a apurar para irme antes, empecé a hablar muy bajo para que no me escucharan. Eso es lo que no hay que hacer...A mí ya no me pasa. Con la experiencia, te das cuenta de qué va y qué no va".

20 AÑOS NO ES POCO

El nuevo show de Martín Rocco lleva el nombre de 20 años de stand up y ofrece un recorrido por su trayectoria y una serie de monólogos sobre la moda y el culto a la imagen. "Hablo de los medios, del ser conocido, el ser famoso, las categorías que aparecen. Cuento la anécdota de que un día fui a un canal y había un cazaautógrafos y me preguntó: «¿Vos sos conocido?». Y le dije: «Más o menos». Y se quedó ahí esperando y salió el fan de Wanda Nara y le pidió un autógrafo a él." Con su aguda visión de la realidad, Martín Rocco despliega sobre el escenario su verdadera pasión, con la que, tarde o temprano (según quien mire), pudo encontrarse. "En un momento de mi vida me di cuenta de que sólo podía ser feliz si hacía cosas que me gustaban. Y se lo transmití a mi hijo: «Mirá, la mayor parte de tu vida adulta vas a pasarla trabajando, ¿le vas a poner las pilas a un laburo cualquiera para tener quince días de vacaciones y decir: ?ahí disfruto?'»... Yo, cuando viene el día del show, estoy con ganas de ir al laburo, ¿cuánta gente puede decir eso?"..

20 años de stand up
De Martín Rocco
Viernes, a las 23.15
En el Teatro Picadero, Pasaje Discépolo 1857. Desde $ 100.

Fuente: La Nación

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