viernes, 12 de abril de 2013

Alfredo Martín: Niños de madera



Los hilos de los que penden los discursos

“Todos tenemos algo de Pinocho incorporado en nuestra biografía: la nariz que crece si mentimos, las orejas de burro si no estudiamos; la idea de que si hacemos todo lo que queremos nos va ir mal, que tenemos que llevar la felicidad a nuestro hogar”, dice Alfredo Martín, dramaturgo y director de Niños de madera –los viernes a las 20.30 en Andamio 90 (Paraná 660)–, pieza teatral inspirada en la versión original de Pinocho, de Carlo Collodi y en la que aparece también el Pinocho de la versión fílmica de Walt Disney, interpretada íntegramente por actores niños y adolescentes.

La obra pone en juego, entre los dos Pinochos, varios mitos de la infancia y Martín afirma que ese fue uno de los motivos por los cuales decidió trabajar el texto y con adolescentes. “Niños de madera juega con esa idea de los muñecos, sostenidos por hilos que serían los discursos que los sostienen. Y estos actores por su condición de inmediatez con la infancia no tienen cerradas esas significaciones y pueden jugar con ellas, sostenerlas momentáneamente y al mismo tiempo reírse a carcajadas, esa frescura e irreverencia fueron la base del trabajo. Tal como hace Pinocho, suspender la moral un rato para cuestionarnos acerca de lo que hacemos o exigimos que hagan nuestros niños”, explica el director y cuenta que con el elenco se siente “transportado a un territorio donde la imaginación y la fantasía nos permiten viajar sin fronteras por un recorrido que parece no tener fin”.

Por estos días, Martín tiene en escena no sólo esta pieza sino que además ha repuesto Lo que llevo de ausencia –los sábados a las 20.30 en el Teatro del Borde (Chile 630)–, una pieza de homenaje a Haroldo Conti, basado en el cuento “A la diestra”, el que quedó en su máquina de escribir del día de su secuestro; y protagoniza la versión teatral de La música del azar, de Paul Auster, adaptada y dirigida por Gabriela Izcovich, de jueves a domingo a las 21 en el Samsung Studio (Pasaje 5 de Julio 444).

Fuente: Revista Ñ

No hay comentarios: