miércoles, 2 de enero de 2013

María Valenzuela: Danza de verano



"Me tiré a la pileta sin mirar si había agua"

La actriz, que actualmente hace televisión con Dulce Amor, vuelve al teatro con la obra Danza de verano. Un desafío importante para esta adicta al juego City Ville de Facebook, que es una figura local desde sus comienzos con Jacinta Pichimahuida.

Por suerte, la verdadera María Valenzuela es bastante más sencilla y mucho menos arrogante e insoportable que su rubia Etelvina de Jacinta Pichimahuida. "Mariquita" se inició en el mundillo de la actuación cuando tenía apenas nueve años y lo que se ve en sus personajes es apenas la construcción ficticia de la realidad de una actriz muy popular que no se considera para nada estrella.
Valenzuela es auténtica. Nos recibe en la sala del Multiteatro donde ensaya Danza de verano que estrena el sábado 5 de enero, en plena calle Corrientes, atado de cigarrillos en mano y hablando maravillas de su hijo tenista que decidió acompañarla al ensayo. "Es que yo soy muy madraza. Me encanta que vengan conmigo y esto de poder compartir con ellos", dice la actriz con la mirada iluminada.
Enseguida deja su cartera sobre una butaca, pide silencio a los técnicos que ultiman detalles para el debut y se dispone a hablar de la obra que la tiene como una de las protagonistas: "Podés tomarme lección si querés. Me googleé todo para conocer a fondo esta historia y puedo contarte muchos detalles", desafía con humor Valenzuela, que por estos días divide su tiempo entre las grabaciones de Dulce Amor (Telefe), sus labores de madre y los ensayos de la obra.

–¿Ah, sí? A ver, alumna, cuénteme lo que estudió sobre la obra…
–¡No te pongas serio porque me intimidás! (risas). Es una comedia dramática, pero en realidad tiene mucho más drama que cosas de comedia. Tiene que ver con los vínculos, con lo que le pasa a cada uno y cómo son las relaciones entre ellas.
–¿Desde la composición es un personaje muy jugado?
–Lo que pasa es que Acnes, mi personaje, es callada y tiene un gran enfrentamiento con su hermana más grande. Un secreto inconfesable. Al tratarse de una obra histórica, una se compromete más con lo que quiere contar. De todas maneras, el público si se va a dar cuenta cuál es ese secreto desde el principio.
–¿Es más difícil hacer teatro en Buenos Aires durante el verano?
–Creo que hay una temporada de verano en Mar del Plata, otra en Villa Carlos Paz y una muy buena en Buenos Aires, que siempre está y ha funcionado genial. Grandes éxitos han pasado en Buenos Aires.  Además sigo grabando Dulce Amor hasta febrero, así que estoy a full, con agenda completa, diría.
–¿Cómo hacés con los tiempos?
–Estoy con un estrés increíble. Viajo todos los días desde Martínez hasta el teatro, después de grabar, y llego a los ensayos que son difíciles porque estamos incorporando la técnica y vamos modificando algunas escenas y tengo una familia. ¡Imaginate!  El personaje es un desafío y habla de los vínculos de una familia, eso es lo que más me gusta, por eso acepté.
–En Dulce amor también se muestra como un costado familiar.
–Sí, pero a Elena Bandi por momentos da ganas de matarla y por momentos da pena. Yo, María, siento lo mismo por Elena que lo que siente el público. Momentos de acogotarla y otros no. Ella vivió siempre equivocada creyendo que hacía el bien, causó daño pero no es mala, es sobreprotectora, dejó a su novio y se casó con uno que le aseguraba el bienestar.
–¿Te sientan bien las psicóticas?
–Es la primera vez que hago un personaje así, pero me divierto mucho porque siento que juego. Le puse muchas cosas de mí al personaje y siento que lo fui haciendo crecer cada vez más. Me tiré a la pileta sin mirar si había agua y eso es lo que me gusta. Con los años llegué a la conclusión de que nadie es malo totalmente. Todos, incluso los personajes más psicóticos, tienen su lado malvado y perverso y su lado encantador. En este caso, la madre que interpreto es autoritaria, controladora e impone sus ideales a fuerza de mentiras.
–¿Y en la vida real cómo sos como madre?
–Soy madraza vieja. Pero Elena también es madraza, aunque de una manera más enferma que María. Yo también soy sobreprotectora y estoy todo el tiempo pendiente de mis hijos. Rompebolas no, madre como todas las madres.
–¡Típico de madre!
–Es que los hijos, el día que sean padres, van a entender. Son nuestro tesoro más preciado y mi razón de vivir. Yo ya viví, ya disfruté e hice de todo en la vida, he gastado mucha suela. Lo mío está bárbaro, pero lo que más me gusta es ver a mis hijos realizados, bien de salud, felices, unidos. Son mi razón de existir.
–¿En que más sos así?
–No sé. ¡Yo como si Malena me cocina algo! No sé cocinar, así que es ella la que se encarga. Si no, no como. Igual me considero madraza en varios aspectos. Yo soy con mis compañeros de trabajo muy madre también... Si alguien tiene un ataque al hígado o le pasa algo, me sale la Rímolo de adentro y ya voy a mi cajita de remedios y le doy algo para que tomen. A Igarzabal, que se descompensó en una grabación, la llamé durante una semana para ver si se había hecho los estudios, si tomaba los remedios, si estaba bien.
–¿Por esta cuestión es que saliste a defender a Verónica Perdomo cuando se habló mal de ella en televisión?
–Se habló mal y sin conocer de su enfermedad, no de ella. Movió mi fibra de madre y de madre que pasó por una misma situación con su hija. Entonces salté y me dio bronca porque me pareció que era gratuita la agresión. Dudar de la incapacidad de esta chica era como si estuvieran dudando de mi hija cuando rendía un examen. A Male también le provocó indignación cuando se enteró, y por eso hablamos.
–¿Y como suegra te ves bien posicionada?
–Es raro, porque todavía mis hijos varones no me trajeron novias a casa, pero soy de la idea de que a estas chicas de ahora hay que saber tratarlas para que no vayan alejando a tu hijo de vos. Yo trato de pasar mucho tiempo con mis hijos, vivo con ellos y tengo muy buena relación con toda su gente. No me molesta que me llenen la casa de amigos, que se junten y todo eso. Los trato de igual a igual y con algunos somos como amigos.
–Sé que sos una fiel usuaria de Facebook. ¿A ellos los tenés como amigos?
–¡No sé si quiero enterarme tantas cosas! (risas) Tengo tantas solicitudes y mensajes en Facebook que ni te imaginás. Pero ni los veo. Yo no uso Facebook como red social en sí misma. ¡Yo entro para jugar al City Ville, que es lo que me despeja la cabeza! De vez en cuando veo algún mensaje pero nada más.
–¿Tan fanática sos?
–Sí. Incluso tengo dos cuentas para pedirme cosas y mandármelas como regalito desde la otra a mí misma. Soy una enferma. Por momentos ingreso como "María Va" y de repente soy "Alma Martínez". Ahora me hice un Twitter, pero casi no lo veo. Al principio contestaba todo el tiempo pero ahora aflojé. El City Ville lo tengo abandonado ahora por trabajo; se me ha pudrido más de una cosecha y estoy triste.
–¿Me hablás en serio, María?
–¡He llegado a estar diez horas sentadas frente a la computadora jugando! Madrugadas enteras parándome sólo para rellenar la tacita de café. Hasta mis hijos me llevaban la cena a la compu.
–¡No lo puedo creer!
–Te juro. Soy adicta. Date una idea de que programo mi día en función de cuántas horas voy a poder dedicarle el resto del día. Sé que necesito determinado tiempo frente a la pantalla para sumar puntos. Si grabo temprano, por ejemplo, me despierto 15 minutos antes, levanto la cosecha y vuelvo a sembrar así lo tengo listo al regreso.
–¿Y tus hijos qué dicen al respecto?
–Ellos son culpables. Mi hijo me trajo un cable donde veo la pantalla de la computadora desde el televisor grande de mi habitación. Y cuando estoy muy compenetrada, Malena me trae la comida a la cama.
–Sin dudas, tu próximo personaje tiene que ser una adicta a los videojuegos.
–Y… no te sorprendas. El psicótico estaba por aflorar y llegó. En algún lado debe haber alguno rico e interesante, pero aún no me atrapó lo suficiente. Por lo pronto me divido entre el trabajo, ser madre y la compu. Sin salidas a pasear ni nada. «

El estreno en la sala multiteatro

El sábado 5 de enero, María Valenzuela estrenará en el Multiteatro, Danza de Verano, una obra de teatro en la que comparte cartel con Martha González, María Rosa Fugazot, Laura Oliva, Laura Azcurra y Roberto Catarineu.
El nuevo proyecto de la actriz es la versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino de la obra Dancing at Lughnasa (en la versión cinematográfica participó Meryl Streep)  del irlandés Brian Friel, dirigida por Jorge Azurmendi y producida por Javier Faroni.
La obra transcurre en Irlanda durante el verano de 1936. Michael, de siete años, vive junto a sus cinco hermanas a las afueras de County Donegal. Encerradas en su vida cotidiana y marcadas por el qué dirán en su conservadora comunidad, la rutina se rompe con la llegada de su hermano mayor, un misionero que, después de pasar 25 años de servicio en África, regresa a su pueblo natal para contagiarlos de su espíritu pagano, que revolucionará a todo Donegal.
La obra evoca el paisaje interior de cada uno de los personajes para mostrar las necesidades contradictorias que anidan en el ser humano: el anhelo por mantener los lazos vitales ante el desarraigo, la emoción de la nostalgia y el deseo de librarse de ellos en pos de la realización personal.
"Es una historia muy fuerte. Son cinco mujeres de campo que viven en un pueblo abandonado de Irlanda y sucede en 1936. Es bien de época, muy histórica y con realidades muy crudas. Cinco mujeres distintas, un pueblo ultra católico y estas chicas que no entienden demasiado lo que pasan. En la obra yo soy Acnes, la hermana del medio, una mujer que no habla de sus sentimiento y que solo comparte palabras con una de sus hermanas", sintetiza Valenzuela que prefiere ponerse seria y compenetrada en la historia  para hablar de la obra que la tendrá como protagonista.

El "cuadernito de anotaciones", un éxito

El libro. En 2003, Malena Mendizábal, la hija mayor de Valenzuela con el periodista Juan Carlos “Pichuqui” Mendizábal,  sufrió un accidente cerebrovascular mientras miraba una película con su novio de aquel entonces en el sofá de su casa. Estuvo en coma durante una semana y después sobrevino un largo e intenso período de recuperación y tratamiento en el que María Valenzuela se tomó el trabajo de escribir un cuaderno de datos médicos, reflexiones y apuntes para el futuro de su hija.
“Llega un punto donde es tanta la información que recibís de todos, que si no anotás te olvidás”, comenta la actriz.
Con el tiempo y tras la recuperación de Malena, Valenzuela aceptó publicar ese “cuadernito de anotaciones” como ella le llama, pero llevado al formato libro: Malena despierta. Diario urgente de una madre a su hija.
El libro fue récord en ventas y para “Mariquita” fue un sueño cumplido haberle podido contar a su hija todos los detalles de lo que había pasado: “Este libro no es sólo para Malena. No dudamos en publicarlo porque sabemos que a mucha gente puede pasarle. Una no está acostumbrada a que estas cosas les pasen a los hijos y siento que con el libro ayudamos a gente.”


Fuente: Tiempo Argentino

1 comentario:

Sex Shop dijo...

Muy buenoooo!!!!!!!!