lunes, 29 de octubre de 2012

Teresita Galimany y Diana Chery Ramírez: Aviones de papel





El encierro y la soledad necesaria

La obra de la dramaturga colombiana aborda el tema del desencuentro en las grandes urbes y plantea un desafío espacial a través del relato de dos vidas paralelas que convergen por cuestiones del destino. Sergio Baldino y Julieta Bottino la protagonizan en el Celcit.

La actriz y directora Teresita Galimany leyó Aviones de papel, obra de la colombiana Diana Chery Ramírez, cuando la propia autora, de paso por Buenos Aires, le obsequió una antología (Se vende, se alquila o se regala) integrada por piezas de autores latinos residentes en Nueva York. El entusiasmo por llevar esta obra a escena no solamente se originó por la temática que aborda –“el desencuentro en las grandes urbes”– sino también por el desafío espacial que plantea un relato de dos vidas paralelas que convergen por cuestiones del destino. Aviones... refleja un momento de la vida cotidiana de Beatriz y Diego, ocupantes de dos ambientes separados por un tabique que las circunstancias derriban, para transformar el espacio en un único lugar. El resto se construye con las sensaciones encontradas de dos personas que eligen estar solas, en principio, a causa de motivos muy concretos. La obra, estrenada en 2006 en Nueva York con la propia autora como intérprete, hoy puede verse en el Celcit (Moreno 431, los viernes a las 21) con la actuación de Sergio Baldino y Julieta Bottino. La dirección, claro está, es de la misma Galimany.

Hace once años que Chery Ramírez vive en Nueva York: en Hunter College hizo una maestría de teatro y hoy enseña actuación a adolescentes. La situación básica de Aviones... le fue sugerida por la visión de una mujer asomada a un balcón de un departamento en Caracas: “Lo que más me nutre para escribir es la vida diaria –asegura la autora en conversación con Página/12–, lo que veo y oigo en la calle, lo que leo en los periódicos”. Aunque no se define como una dramaturga de género, Chery Ramírez afirma interesarse por “la cotidianidad de lo femenino, lo cual lleva a preguntarme qué clase de mujeres somos en un momento como éste, en el que los roles sociales están en permanente cambio”, y concluye: “Por esto, sin ánimo de presentarlas como heroínas, será que las mujeres de mis obras no se sienten acompañadas por quienes son o fueron sus parejas”.

“En la obra de Chery Ramírez, el tema espacial es muy importante –sostiene Galimany en la misma entrevista– porque parece estar siempre sugiriendo un encierro que remite a la necesidad de soledad de sus personajes”. En otra de sus piezas, Cuarto de desahogo, (“así llaman los portorriqueños a la baulera”, aclara la autora), en el espacio de intimidad que ofrece un pequeño desván debajo de la escalera de una casa, tienen lugar las confesiones de una mujer que desea evadirse de una historia familiar que se le ha ido de las manos. La fragilidad del espacio ínfimo también aparece en la obra que actualmente está escribiendo Chery Ramírez en la cual “un pueblo, el más pequeño del mundo, desaparece de un día para otro, como ocurría en tiempos de la guerrilla” del país de la autora.

En el caso de Aviones..., Beatriz y Diego sienten un mutuo rechazo a compartir habitación. Pero en la compañía forzosa que las circunstancias les deparan, según describen autora y directora, “lentamente van acomodándose uno al otro y, a lo largo de su encuentro, van liberándose de las heridas del pasado, lo cual ocurre en la medida en que van descubriendo la humanidad del otro”.

–¿La obra intenta reflejar un síntoma de aislamiento generalizado?

Diana Chery Ramírez: –Me parece que la vida en las grandes ciudades empuja a la gente a encerrarse cada vez más. El encuentro entre las personas se produce cada vez en menor medida, ya sea por cansancio, por el trabajo y otras ocupaciones o también por paranoia. La gente se comunica muy poco.

–La comunicación virtual está cada vez más extendida ¿Esto no cuenta?

D. C. R.: –La comunicación virtual no deja de ser un intercambio de información. A nivel profundo, el encuentro personal se está volviendo algo exótico, extraño. Soy docente de adolescentes y me doy cuenta de que reunirse para mostrarse fotos de un viaje, por ejemplo, no tiene sentido para ellos porque todo sale en el Facebook. Esto me lleva a preguntarme qué es más tangible hoy, si lo real, lo material o lo virtual.

Teresita Galimany: –La utilización generalizada del Facebook está demostrando que la concepción de lo íntimo ha ido cambiando.

D. C. R.: –Es cierto. Antes se atesoraba la intimidad, se guardaba y estimaba. Hoy los más jóvenes tienen otra idea. Me pregunto qué cosas son las que guardan para sí mismos o para los más cercanos.

–¿Qué es lo que vuelve singular a la relación circunstancial que entablan Beatriz y Diego?

T. G.: –En Aviones... veo que Diana, a partir de la descripción de ese vínculo que nace entre los personajes, le da valor a lo efímero. En la velocidad en que vivimos, el hecho de valorar lo efímero es una actitud muy valiosa. De otro modo, todo lo que ocurre entre los personajes podría representar pura pérdida.

–¿La violencia que se genera entre ellos está vista desde una perspectiva de género?

D. C. R.: –No fue ésa mi intención. Será porque la violencia está metida en el imaginario del colombiano. Todos crecemos pensando que podemos ser violentados de algún modo. Somos cariñosos, propensos al abrazo, pero al salir a la calle nos ponemos una especie de coraza. Crecimos viendo bandoleros por la calle, quien más quien menos estuvo en medio de un fuego cruzado.


Fuente: Página/12

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