viernes, 26 de octubre de 2012

Jamón del diablo


Noches de cabaret en un reconocido teatro de Boedo

Un clima inquietante se vive los lunes por la noche en la sala grande de Timbre 4. Un grupo de señoritas con vestidos ceñidos e importantes escotes y otros pintorescos personajes reciben con excitación al público. A los gritos, después de repartir abrazos y besos, acompañan a los asistentes hasta las mesas y convidan con una copa de vino tinto. Adentro, entre humo espeso y luces de colores, se ve una barra, un pequeño escenario, un sillón de dos cuerpos y un piano. Hay una banda que toca en vivo, un presentador con traje brilloso que no para de hacer chistes y una mesera con cara triste y mirada perdida. Algo especial está por suceder en este oscuro antro de México al 3500.

Hace apenas tres semanas que el teatro de Claudio Tolcachir cambia de cara los lunes para transformarse en cabaret. Sin grandes anuncios ni campaña de prensa, en una ceremonia íntima que se dio a conocer a través de Facebook y del boca en boca, se repuso Jamón del diablo, un musical inspirado en la obra 300 millones, de Roberto Arlt. Es uno de los primeros trabajos de la compañía Timbre 4, estrenado hace una década en la pequeña sala de Boedo al 600, donde el autor y director de La omisión de la familia Coleman, Tercer Cuerpo y El viento en un violín comenzó a ensayar sus obras y a dar clases de actuación. Este mes, Jamón del diablo volvió a escena para celebrar los diez años del proyecto teatral, que nació como un espacio de experimentación y se convirtió en referente del circuito independiente, con escuela propia, una interesante cartelera y espectáculos premiados en festivales de todo el mundo.

Los actores Inés Cejas, Diego Faturos, Melisa Hermida, Tamara Kiper, Inda Lavalle, Haydeé Ortubia, Lautaro Perotti, Ana Scannapieco y Ellen Wolf, integrantes del elenco original, logran que Jamón del diablo sea una experiencia intensa. La obra, adaptada por Tolcachir, cuenta una historia onírica con recursos dramáticos y humorísticos. En lugar de una mucama inmigrante, como en el texto de Arlt, la protagonista de esta particular versión es la sufrida mesera de un cabaret que sueña con que ha heredado 300 millones. En su mundo de fantasía, la joven se transforma en heroína de un culebrón. Un conjunto de atractivas figuras que cantan en vivo boleros y tangos de los años treinta acompaña a la camarera en sus tragicómicas peripecias: un galán, dos inefables amigas y una enigmática dama que la acecha hasta el final.

La puesta, con funciones los lunes a las 21.30, ofrece más de una sorpresa. Entre ellas, un intérprete especial: el mismísimo Tolcachir, en un papel que despierta asombro y fascinación.

Informes: www.timbre4.com

Fuente: ADN Cultura

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