viernes, 5 de octubre de 2012

Attienti piatti


Unipersonal que atrapa a los chicos

Sobre el escenario a ras del piso se disponen los elementos que uno por uno cobrarán vida y darán sentidos y formatos propios a cada uno de los relatos que hilvanan el espectáculo de Juan Sasiaín, en un unipersonal que despliega una multiplicidad de personajes y climas. La abuela es el punto de origen de las narraciones, también con la expresión que le da título a la obra: Attenti piatti , cuidado con los platos, que remite de la cuestión culinaria a la de las historias narradas, que se desarrollan con un esmerado proceso de incorporación de ingredientes escénicos y actorales, cada uno con un sabor propio y distintivo.

Una pareja de muñecos al estilo muppet, pequeñas sombras sobre la mampara de una lámpara, instrumentos musicales, toque de prestidigitación y otros elementos accesorios y momentáneamente protagónicos enriquecen el hilo narrativo, sin que Sasiaín abandone por ello su propia presencia en el centro de la escena. Por algún momento nomás parece perderse un tanto el hilo argumental ante la apertura a la imaginación que ofrece un relato que prefiere la sugerencia a la explicitación. Con ductilidad incorpora Sasiaín aportes de sus pequeños espectadores, que surgen espontáneamente sin necesidad alguna de buscarlos con convocatorias seudoparticipativas. Es a partir del interés que despiertan las narraciones que los niños no pueden dejar de comentar y completar, o simplemente acompañar con una exclamación, que también es atajada por el actor.

Así, arranca con un tono menor, pero genera un clima de complicidad envolvente entre actor y público. Como un buen cocinero, Sasiaín permite que los sabores tomen cuerpo de a poco. Crea una sensación de placer sin caer en la saciedad. Las palabras y las imágenes, el texto y su interpretación insinuada se complementan. No es una puesta en escena puramente narrativa, ni se trata de una representación actoral de la trama. Hay un relato, que por momentos se sostiene en fragmentos de escena. Parece dirigido a chicos que ya cursan la escuela, pero sorprendentemente incluye también a los más pequeños. Quizá no absorban todos los ingredientes, pero en cada relato encuentran algo que paladear.

Fuente: La Nación

Sala: Espacio Aguirre, Aguirre 1270. Funciones: sábados, a las 17.30.

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