sábado, 15 de septiembre de 2012

La puta enamorada


Un sólido texto y lenguajes cruzados

En tiempos del reinado de Felipe IV, España vive un clima de profunda oscuridad y opresión. A la corrupción, las intrigas, se suma la Inquisición. El rey le pide al pintor de la corte -Diego Rodríguez de Silva y Velázquez- que pinte un retrato de su amante, la destacada actriz María Calderón -más conocida como La Calderona-, una mujer a quien la sociedad califica de prostituta, e impone que el asistente de ella- Lucío esté presente en las sesiones de trabajo.

El texto del dramaturgo español Chema Cardeña resulta un interesante homenaje al teatro clásico de su país, con un magnífico diseño de personajes y una trama cuya intriga va avanzando plagada de fuertes sorpresas para el espectador. Lo que en un primer momento parece una actividad habitual dentro de la corte, pronto se va transformando en una pintura de época donde se develan aspectos de un mundo social, político y religioso que verdaderamente resulta revulsivo.

La versión que acaba de estrenarse en El bardo, con la dirección de Nicolás Pérez Costa, abre la estructura del texto para introducir elementos musicales en los que predomina el flamenco, y entonces el canto y la danza se imponen. La historia original va perdiendo su ritmo y esto resulta algo perjudicial para el desarrollo de un conflicto que posee una fuerte intensidad.

El espectáculo gana desde lo interpretativo. En ese sentido, los tres protagonistas: Nicolás Pérez Costa -el pintor-, Candela Cibrián -La Calderona- y Agustín Pérez Costa -el asistente-, logran hacer crecer a sus personajes de manera progresiva y con mucha solvencia. El desafío no es poco, ya que los tres son criaturas complejas interiormente, que a lo largo de la pieza irán mostrando unas aristas muy diferentes a las que exponen en el comienzo. Sobre todo porque ellos irán modificándose no sólo por las dificultades que encuentran al relacionarse sino, además, por ciertos acontecimientos que llegan desde el exterior y que resultan sumamente agresivos. Eso va golpeando y modelando también sus conductas. Es muy atractivo el cuidado que se ha tenido a la hora de sostener el acento español, de una forma muy poética y fluida. Algo que, sobre todo, se destaca en el habla de los tres protagonistas.

La puta enamorada resulta una experiencia que busca cruzar diferentes lenguajes a partir de un texto muy sólido y dramáticamente atractivo. Los resultados demuestran que la buena literatura debe versionarse con mucha cautela.

Fuente: La Nación

En El bardo (Cochabamba 743). Funciones: sábados, a las 21.

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