viernes, 3 de agosto de 2012

Mauricio Kartun


Hoy responde: Mauricio Kartun

El autor y director, que tiene en cartel Salomé de chacra, es un fanático de las fotos antiguas y un asiduo lector del diccionario etimológico de Corominas

¿De qué se enorgullece?

De varios no que me animé a decirles en este oficio a ciertas tentaciones vulgares de la guita y del poder. Creo que en la vida lo que nos hace más o menos persona es de dónde decidimos quedar afuera y de dónde nos animamos a salir. Duermo mejor cuando digo no, cuando rechazo o cuando me rajo.

¿De qué se arrepiente?

De cuatro o cinco sí lejanos. En cierto enfermizo optimismo que me embarga pienso, no obstante, en la virtud de la experiencia. Para llorar frente a la vaca hay que haberse quemado con leche primero.

¿Qué le diría hoy a su primer amor?

Perdón, fue por pavo.

¿En qué lugar fue más feliz?

En las vacaciones. Ese extraordinario momento sagrado, esa pequeña revolución permitida en la que nos vestimos con cosas y colores que nunca usamos, fantaseamos un erotismo interminable y soñamos con que nos ponemos un quiosquito y nos quedamos en Gesell. En la disparatada aceptación de que el trabajo es algo bueno en sí mismo, admitimos la monstruosidad de 350 días profanos y sólo ese chorrito de placer sagrado y quimera. El calendario de trabajo feroz lo impuso el poder económico. En siglos de lucha apenas conseguimos las ocho horas diarias, el domingo y las dos semanitas en Valeria. Caramba, hay gente que ni siquiera lo disfruta?

¿Habla consigo mismo?

Bastante. En especial, cuando dirijo algún texto propio. Largos coloquios entre el autor y el director a las cuatro de la mañana. Cuando al amanecer se ponen de acuerdo, ya se me fue el sueño.

¿De qué es comprador compulsivo?

De fotos antiguas. Comencé hace muchos años un archivo gráfico de carnaval, teatro y otras pasiones y, aunque las cajas me tapan, no puedo parar. Amo los objetos con pátina. En ese depósito de tiempo sobre un objeto es donde radica lo bello: la suciedad, el roce, el desgaste. Para los que tenemos esa fascinación, es como un poema. Leemos la pátina como si fuera un texto.

¿Cuáles son los tres libros que ama?

Los que disfruto son muchos más que tres. Para el trabajo consulto el diccionario etimológico de Corominas. El gran iluminador del sentido. Difícil que haya un día que no lo lea y que no me sorprenda.

¿Cómo cree que lo recordarán?

Ojalá riendo. Si dejaste esa energía, trascendiste.

Fuente: ADN Cultura

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