viernes, 3 de agosto de 2012

Juan Pablo Sierra, Matías Haberfeld, Germán Cantero, Alejandro Bustos y Natalia Gregorio: Bambolenat





Bambolenat, un viaje de luces y sombras

Una mesa con luces y sombras creadas con granos de arena que se unen y dividen para formar paisajes caracteriza a "Bambolenat", el espectáculo de la Compañía de Sombras de Arena que se vale de diversas manifestaciones artísticas para relatar de la historia del hombre. Se estrena este domingo en la sala Siranush.

Teatro de sombras, teatro de luz, cine en vivo, una película, un recital y nada de eso. Así define Juan Pablo Sierra a Bambolenat. Con la irreverencia de poder echar mano de todas las artes, se formó la Compañía Sombras de Arena. Huérfanos de influencias y tradiciones, salieron al camino a jugar con sombras, música, títeres, sus cuerpos y su voz para provocar en el público una hipnosis colectiva a través de la puesta en escena de su propio recorrido como ser humano.

No hay influencias que corran igual para el grupo entero, sino que cada artista tiene su camino recorrido y lo pone a jugar con los otros elementos. "No somos específicamente sombristas ni titiriteros; cada uno tiene una especialidad puntual y su influencia personal no llega a mojar toda la obra. Es más importante el lugar de encuentro”, afirma Sierra, encargado de la puesta en escena. El espectáculo se vale de una mesa con luces y sombras que se producen con granos de arena que se unen y dividen en pos de la conformación de paisajes: montañas, árboles, cavernas, las profundidades del mar, el viento que avanza, unas manos que hacen y deshacen mundos. Además, una cámara filma desde arriba, proyecta la imagen en una tela y un actor interactúa en los fondos dibujados. A eso se suman los títeres multicolores que brillan y dan color al juego de sombras e interactúan con el actor mientras una banda toca con instrumentos étnicos, percusión y música electrónica. En el relato mitológico que se ve en la pantalla se produce el encuentro.

Sombras antiguas, nuevas concepciones

Más allá de la confluencia de manifestaciones artísticas, en Bambolenat predomina una variante del teatro de sombras, en esta oportunidad hecho con arena. El teatro de sombras es posiblemente el arte escénica más antigua de la historia, que comenzó cuando el hombre descubrió su propia sombra. Antes de Platón y su Alegoría de la caverna, su origen puede remontarse a India y China. “Se usaba en situaciones lúdicas, didácticas y religiosas pero ahora va más allá de eso. Nosotros lo despegamos totalmente de lo religioso”, sostiene Matías Haberfeld, actor y bailarín. Cuenta la leyenda que surgió como enmienda del sufrimiento del emperador Wu-Ti por la pérdida de su mujer Wang. A través de la sombra creyó haberla recuperado, gracias al ingenio de Sha-Wong, que tras una tela posó la figura de una mujer delante de una lámpara. Sobre el destino de Sha-Wong hay dos versiones: una es que fue mandado a decapitar por Wu-Ti, y otra es que fue impulsado a proseguir con su arte.

Gracias o no a Sha-Wong, el teatro de sombras tiene cada vez más seguidores y conserva la misma capacidad de reencarnación de mundos-otros a través de un viaje mágico y misterioso. “Es pensar más allá de los lenguajes teatrales que apelan a las dramaturgias conocidas e incorporan un lenguaje cinematográfico que tiene que ver con el corte y la edición. En ese sentido es que no tenemos que ver con el teatro de sombras, porque a veces ni siquiera tenemos que ver con el teatro”, explica Sierra. “Decimos que es una película hecha en vivo porque la gente se sienta y ve en la pantalla una película y a su vez ve cómo se hace la película”, agrega Germán Cantero, que se dedica a la percusión y la música electrónica.

¿Cuál es la fuerza de la imagen en relación a la palabra como medio de expresión? “Trabajamos para públicos que hablan distintos idiomas y tienen otra cosmovisión. Ahí se ve el valor de la imagen: no vamos en detrimento de la palabra en el escenario. Pero como lenguaje alternativo la imagen tiene una conexión directa con la afectividad de la persona que está sentada. Está recibiendo un relato, y el relato, cuando se arma sin palabras, se vuelve polisémico, en el sentido de que puedo leer una historia totalmente diferente a la que lee el espectador que está al lado”, afirma Sierra. Por eso, dice, puede ser disfrutada por muchos públicos, tanto con diferencias culturales como con diferencia de edad. De hecho, luego de las cuatro funciones que ofrecerán en Argentina, Hong Kong le abrirá sus puertas a la propuesta.

Oriente en Occidente

"Bambolenat" es un estado de conciencia de Shiva, un Dios hindú al que se invoca en momentos en los que hay un estado común de bienestar y la voluntad de germinar algo espontáneo. Así lo cuenta Gabriel Landolfi, que trajo a la compañía instrumentos extraños, antiguos o aborígenes de percusión, viento y algunos de cuerda como el Mridangam, el Didgeridoo, diferentes platillos, cuencos y metales orientales y americanos, y el Mbiké, un violín toba de una sola cuerda hecho con una lata de aceite. Con Felis Douglás, que utiliza instrumentos del mediterráneo y percusión y flauta de Egipto, y además canta en árabe; Naimy García, que presta su voz a la Diosa de la historia; y Germán Cantero, que usa samples, toca el ukelele eléctrico y acústico y el bongó, todos balancean la historia tanto con la música como con los efectos en tiempo real a partir de lo que sucede. Lo que toca cada uno se junta para formar una melodía única que remite a antiguos cuentos orientales.

Más allá de los orígenes, el híbrido es cada vez mayor. “En este proceso de transformación, con el tiempo va remitiendo menos a Oriente”, cuenta Alejandro Bustos, que da forma al paisaje construido con arena y es uno de los pocos en el país que se dedica a esta técnica en sand-art. “Si universalizamos el relato y las técnicas, todo se va desencarnando un poco”, agrega Sierra.

Ya en la pantalla, la historia muestra a un personaje que nace y sigue una peripecia vital. Crece, busca el amor y lo encuentra, lo sufre y lo disfruta. “En ese sentido puede ser oriental, occidental, precámbrico, del presente o del futuro y es lo mismo”, afirma Sierra. La historia, además, está abierta. Desde su estreno en 2009 en el Centro Cultural Konex fueron agregando elementos y artistas al grupo. “Es algo que está vivo”, dice Natalia Gregorio, que construye los títeres. Y no quedan dudas de que lo está.

FICHA
Bambolenat
, de la Compañía Sombras de Arena

Dónde: Sala Siranush (Armenia 1353).
Cuándo: domingos de agosto a las 20.
Info: Compañía Sombras de Arena


Fuente: Revista Ñ

No hay comentarios: