sábado, 11 de agosto de 2012

Damián Dreizik: La maña



En busca del lenguaje propio

Damián Dreizik vuelve a escena con una versión aggiornada de su unipersonal La maña

En 2006, el actor Damián Dreizik se animó a concretar su primer unipersonal, La maña . Hasta entonces su trabajo consistía en hacer pequeños monólogos. Tenía algunas ideas relacionadas con la situación de un naufragio. Un hombre que termina en un paisaje inesperado y que debe arreglárselas para sobrevivir. Pero ese hombre no se da maña para eso. "Me gustaba esa palabra, que viene de un dialecto italiano. Darse maña implica resolver problemas. Y el personaje de este espectáculo es precisamente lo contrario, no se las ingenia para sobrevivir. Lo suyo es verdaderamente una tragedia", explica el actor.

La maña , que dirige Vanesa Weinberg, estuvo tres temporadas en cartel en el Centro Cultural de la Cooperación; Dreizik, en verdad, nunca lo abandonó del todo, lo hizo después ocasionalmente y hasta lo representó en la cárcel de Devoto frente a cuarenta presos. "Esa experiencia fue inolvidable. El espacio que me dieron fue la capilla del penal y luego se armó un pequeño debate. Los presos me explicaron que para ellos maña implicaba adaptación." Ahora, ese trabajo vuelve a presentarse en NoAvestruz, aggiornado a nuestra realidad.

"La obra fue cambiando, se fue modificando en relación a su lenguaje. Me gusta recurrir a frases, modismos, a cierto argot. El personaje extraña elementos urbanos, cuestiones tecnológicas, que desde 2006 hasta ahora han variado muchísimo."

Desde que terminó su ciclo en la Cooperación, Damián Dreizik no estuvo parado. Siente un gusto particular por la escritura. Concibió junto a Diego Capusotto el guión de la película Pájaros volando . También creó con Gustavo Tarrío el espectáculo Groenlandia y hasta terminó una novela, Choclo , que se editará a fin de año y donde aporta su mirada sobre el mundo del teatro.

Y aunque es muy cauto a la hora de dar detalles sobre ella, no lo es cuando define lo que él llama su estilo de trabajo. "Me gusta lo no teatral, alimentarme con textos residuales que no están enmarcados en una obra de teatro, sino de frases o lenguajes vencidos, que estén en desuso. En ese sentido recuerdo mucho el trabajo de Emeterio Cerro (autor y director teatral destacado en la década del 80 que investigó sobre el lenguaje escénico), un verdadero inventor del lenguaje."

-¿Extrañás esa etapa, que es además en la que se inicia tu trabajo con Los Melli?

-Ahí está mi ADN. Hoy siento que estoy más maduro. Encuentro que en el teatro contemporáneo porteño lo difícil es precisamente el lenguaje: como se habla. A veces se representa el lenguaje cotidiano y queda distanciado y otras se utiliza un lenguaje muy hermético. Siempre escribí mirando el hecho teatral, no desde el lugar del autor encerrado en un castillo de cristal. Me parece que ahora estamos en un momento complicado. El teatro porteño tiene una buena prensa, se dice que hay 500 espectáculos. Y creo que ese discurso nos abruma. Se ha perdido el sentido de para qué hacemos teatro. No estamos viendo cuáles son las dificultades del teatro independiente a la hora de producir. Yo arranqué muy chico, en un momento intenso y donde todo era más fácil. Hoy me llama la atención que no se hagan clásicos, que a veces se pierda la idea del autor, hay una fiebre que lleva a que los actores dirijan. Me parece bárbaro, pero a la vez siento que hay algo de la tradición teatral que se está perdiendo.

-¿Por qué pensás que se da eso?

-Buenos Aires es una ciudad en la que se sigue mucho la moda, la tendencia, hay un afán de buscar la novedad y está bien, porque el teatro se apoya en la búsqueda. Si a esto lo mezclas con la necesidad de hacer, y el hacer continuo, es indudable que hay algo de la reflexión que se está dejando de lado.


PARA AGENDAR

La maña:
de Damián Dreizik. En NoAvestruz, Humboldt 1857. Funciones: sábados a las 22.30.

Fuente: La Nación

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