miércoles, 8 de agosto de 2012

Arena entre la carne y el hueso


Arena entre la carne y el hueso

Un texto de fuerte carga poética. Un creativo juego escénico. Una historia desoladora. Sobre esos tres ejes se desarrolla esta nueva experiencia de Bea Odoriz, quien desde la escena busca potenciar su texto aportándole una teatralidad plagada de acciones que van dando forma a pequeñas situaciones dramáticas.

Una mujer busca a su padre. Llega a la puerta de un frigorífico y allí golpea mientras lamenta la pérdida del ser querido. Dentro del lugar, un grupo de hombres prepara una comida mientras espera que aparezca la carne. En un juego de teatro dentro del teatro, la representación de ellos parece prolongarse eternamente. Eso da forma a un mundo extremadamente sombrío, violento. Esa espera los potencia a mostrar unas intenciones más oscuras, mientras la mujer deambula por el espacio tratando de descubrir, en ese infierno, algo que le permita comprender su desolada realidad.

La experiencia transita por dos planos bien determinantes. Por un lado, el texto propone una línea expositiva de fuerte carácter dramático, con imágenes que se proyectan sobre la platea con una intensidad siempre difusa. Por otro, un sinnúmero de acciones busca aportarle a esa pieza la teatralidad ideal para que se fortalezca y crezca, precisamente, en imágenes. Pero desde la dirección de actores la tarea es endeble. El grupo de hombres no termina de incorporar interiormente esa historia en la que intentan crecer como criaturas. Sus discursos no llegan a completar con la carga necesaria esa acción complementaria que se construye a partir de muy buenas ideas. La síntesis entre lo que sucede en el espacio y lo que las palabras expresan no termina de asomar, al menos con la calidad que el drama reclama.

Dentro de un potente marco escenográfico creado por Ariel Vaccaro, la interpretación de Bea Odoriz, que comienza mostrando una interesante densidad, se va desdibujando al cruzarse con un elenco que, por momentos, parece tomar distancia de su drama para simplemente dar forma a una línea de movimientos que no llega a expresar sus motivaciones reales.

Fuente: La Nación

Sala: Patio de actores (Lerma 568) / Funciones: viernes, a las 21

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